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miércoles, 19 de marzo de 2025

Contrato Laboral, una estrategia eficaz para las normas de casa | Consejos para padres


Poner normas no es nada fácil, como ya decíamos en la entrada anterior (ver Normas para casa). Existen múltiples formas de aplicarlas aunque lo más común son las economías de fichas (ver en libro Educar sin varita mágica). En esta ocasión os vamos a proponer una variante: el contrato laboral.

Edad: de 8 a 18 años (con las conseguidas adaptaciones según edades).
Objetivo: crear una dinámica que ayude a asumir las normas en casa de una forma consensuada y práctica.

¿Cómo utilizamos el contrato laboral en casa?
Tal y como ocurre con cualquier estrategia, si queremos que sea efectiva tiene que ser consensuada, pensada y firme. Quizá os resulte útil seguir estos pasos:

  1. Antes de hablar con el menor, plantea con tu pareja (si la tienes y colabora) que objetivos os planteáis en un principio. Empezar con cosas asequibles pero que motiven al menor será clave. Puede ser cosas como: ducharte solo, recoger tus juguetes, hacer la cama, poner la mesa.... 
  2. Plantearos que recompensas estáis dispuestos a asumir. El contrato plantea recompensas en céntimos. Sabemos que no es lo ideal pero es realmente efectivo. En el caso de chicos que ya tienen paga es un motivo formidable para ganársela; para quienes no queráis que haya dinero por medio (nosotros en clase así lo hacemos), ese dinero son puntos que se canjean por premios previamente estipulados.
  3. Una vez tengamos esta base clara toca diseñar y firmar el contrato. Juntaros todos, incluido el/los menor/es. Respetar el proceso sin interrupciones ni teles de fondo. Por ejemplo, las tardes-noches de los domingos son un momento perfecto.
  4. Darle la palabra y contad con ella. Se trata de construir algo positivo para todos y es necesario que se sienta participe. Quizá sea más ambicioso que vosotros o busque objetivos y retos propios. Dejadle que construya. 
  5. Negociad con él o ellos, sin traspasar las líneas rojas que ya habíais acordado. Buscad justicia.
  6. Recoged en el contrato laboral os acuerdos establecidos. ¡Firmadlo! Es la base de todo contrato y eso le hará entender (y nos hará entender a nosotros) que un contrato es para cumplirlo.
  7. Buscad que cada uno de los puntos esté en positivo. Es decir, mejor "Hablar bien" que "No decir tacos" o mejor "Ducharse cada día" o "No ser un cerdo".
  8. Colgarlo en un lugar accesible, por ejemplo, la puerta del frigo o en la pared de su habitación.
  9. Revisarlo y rellenarlo diariamente. Por ejemplo, justo antes de cenar. Dejad que lo haga él y simplemente aseguraros de que es objetivo (para bien y para mal).
  10. A lo largo de la semana reforzad los esfuerzos y, al final de la misma, cumplir vuestra parte de recompensas. 
  11. Periódicamente, según veáis que pierde eficacia, modificar los puntos a trabajar, ampliarlos, reducirlos según os parezca más útil. Lo mismo con las recompensas. 
  12. En el momento en el que uno de los objetivos se de por consolidado, es momento de eliminarlo de los objetivos del contrato y recompensar por ello. Lo ha conseguido y eso es el motivo y misión del contrato laboral, así que es momento de darnos la enhorabuena todos y celebrarlo.
  13. Ser consecuentes con las posibles pérdidas de refuerzos.

Contrato Laboral: el documento.
- Comienza con un apartado de datos iniciales:

  • Nombre del trabajador: el pequeño o pequeños.
  • Fecha de formalización: el día que se firma. Podría ser los domingos tarde-noche.
  • Nombre responsables de empleo y sueldo: vosotros, los padres o profes.


- Las normas a perseguir se ubican en las condiciones del contrato. Diferencia entre tres categorías, aunque se pueden mezclar o eliminar según vuestras necesidades. Son las siguientes:

  1. Normas a cumplir. Se trata de nuestros objetivos reales para la/s semana/s. Esa norma que queremos empezar a implantar y que creemos que puede ser positiva para todos. Algo que no hayamos conseguido hasta ahora y creemos que es el momento. Puede ser recoger su plato al acabar de comer; leer antes de dormir o recoger sus juguetes cuando acabe de jugar. Son el objetivo principal del contrato y la única de las categorías que siempre debemos cumplimentar.
  2. Obligaciones. Normas básicas. Son líneas rojas de nuestra convivencia. Puede ser desde "Hablar en buen tono" o "Tratar bien a tus hermanos" a "Lavarse los dientes".
  3. Responsabilidades. Colaboraciones. Se trata de actividades en las que busquemos la implicación del menor sin ser cosas que creamos absolutamente necesarias. Es algo así como "cosas que hace un hijo modelo". Puede ser comprar el pan, bajar a pasear a nuestro perro o bajar la basura. Siempre dependerá de nuestros objetivos. Para algunos una actividad concreta puede ser una obligación, mientras que en otra casa sea una responsabilidad.

- La parte de Requisitos Económicos es muy útil para darle credibilidad al contrato. Permite establecer un tope de puntos, algo que resulta muy útil cuando hemos decidido una línea roja de paga, por ejemplo.

- El contrato, en su dorso, ofrece una opción de "Incentivos extraordinarios". Es una parte que nos permite más libertad, tanto a él como a nosotros. Por ejemplo, el puede sugerir que, sin ser su obligación, le apetece un día haceros el desayuno. Es su decisión y es genial. Simplemente valoraremos los puntos que tal actividad merece (Apartado de Actividades Extra Acordadas). Aún más interesante. Imaginemos que un día, sin haber hablado nada del contrato, hemos visto a nuestro hijo ayudar a un niño que se ha caído en el parque o ha decidido hacer una actividad extra en el cole. Esa conducta merece un refuerzo enorme y, si lo consideramos pertinente, esa misma noche, mientras rellenamos el contrato del día, le diremos que eso que ha hecho bien merece unos puntos extra. Los escribís, lo valoráis y le dais la enhorabuena por la iniciativa (Apartado de Actividades Extra No Acordadas).


- Firmad el contrato todas las partes. Es absolutamente importante para ellos y os ayudará a todos a entender que es algo a cumplir. ¡A todos!

Se trata de una estrategia sencilla y tremendamente eficaz. Descargad el documento en pdf y sentiros libres de usarlo, imprimirlo y compartirlo cuanto queráis. Es vuestro.



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miércoles, 8 de abril de 2020

Anticipar días especiales a mi hijo


¿Cómo preparar a mi hijo ante una actividad diferente?

Debe ofrecerle seguridad, anticipar que algo diferente va a ocurrir. Puede tratarse de un cumpleaños, una prueba médica o la visita de unos amigos.

En este caso preparar a mi hijo va a necesitar de una sola e indispensable condición:  definir exhaustivamente el día. Quizá no sea necesario explicar todo tal y como será, pero si aportado la suficiente información para que se sienta seguro.

Si bien existe múltiples manera de afrontar ese evento, os proponemos una entendemos es especialmente eficaz. Consiste en crear un día mágico, no tiene porque ser divertido sino simplemente especial. Por ejemplo, imaginemos que tenemos que hacer una visita al médico porque nuestro hijo debe someterse a unas pruebas. Para comenzar a preparar el proceso pondremos un nombre al día. En nuestro caso concreto lo llamaremos Superhéroes.

Vamos a crear varios momentos de seguridad. Se trata de actividades o momentos que nuestro hijo puede entender como agradables. Desayunar chocolate con churros, estrenar una camiseta que le gusta, 5 abrazos mágicos a pedir cuando desee, visita a la Tía Ana, un rato de juego en el parque, llamar a mamá por teléfono etc.

Posteriormente crearemos juntos sobre papel un mapa que, en lugar de definir las calles, nos concrete cada uno de los pasos que realizaremos desde que nos despertemos. Puede ser por escrito o dibujado (no olvidéis incluir los momentos de seguridad). Desayunamos churros y chocolate, nos vestimos, cogemos el coche, nos apoderamos de un abrazo mágico, entramos en el hospital, hablamos juntos con los médicos, hacemos las pruebas, un rato de juego en el parque, vamos a la  farmacia, visita a la Tía Ana, etc.


Los días especiales, tanto por miedos, por alegría desmedida o incertidumbre, es importante hacer una asamblea acorde, una asamblea especial, más intensa y algo diferente. Consiste en centrarse en lo positivo y reforzarle (recordarle que es un campeón, que ha podido y de lo que es capaz). El resultado de este día ayudará a generar seguridad para la próxima situación complicada.


Anticipo una época diferente o complicada.
A lo largo de la infancia surgen situaciones que requieren de una especial sensibilidad y empatía con nuestro hijo. Puede tratarse de una mudanza, una separación o el inicio de la época escolar. Durante esas épocas nuestro hijo se sentirá especialmente vulnerable y necesitará que le ofrezcamos seguridad (no confundir con sobreprotección). Para ello utilizo una cartulina o varias hojas de papel unido. Vamos a crear un calendario en el que haremos tantos cuadros como días deseemos introducir en él.

Juntos escribimos los números y vamos, uno a uno, comentando lo que haremos, con quien estaremos y cómo podremos sentirnos. Se trata de anticipar situaciones y emociones para que comprendamos que, pese a lo difícil o diferente de la nueva situación, no hay nada que no podamos afrontar juntos.

Pediréis a vuestro hijo que dibuje o escriba en cada día lo más positivo o lo que más le guste de lo que tenéis previsto hacer.

Para finalizar lo colocaremos en un lugar a la vista de todos y se convertirá en nuestro indicador diario. Será una especie de recordatorio de que la situación está controlada y que, como ya habéis hablado, puede afrontarla.

Recordad que estos días que consideramos diferentes será muy positivo realizar la asamblea al principio y final del día.

Solemos olvidar que, al igual que nuestros hijos necesitan límites, también necesitan de una cierta estructura. Nosotros mismos sufrimos enormemente la incertidumbre, el miedo a no controlar situaciones. Imaginad lo que debe sentir una personita que no solo no domina la situación sino que apenas tiene recursos para afrontarla. Anticipar situaciones  y ofrecer cierto orden y planificación a nuestros hijos es, quizá, uno de los factores más olvidados en la educación doméstica, así que, ya sabes, pon remedio. 


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miércoles, 19 de febrero de 2020

¿Y yo? | La importancia del equipo


Explicación: Tener un hijo puede resultar la aventura más bella, apasionada y dulce de nuestra vida, pero también es un momento de incertidumbre, de nuevas emociones y sin lugar a duda, una nueva forma de vivir. La llegada del primer hijo lo cambia todo. Dejamos de ser dos para ser tres y en ocasiones tres diferentes personas que no conocíamos. Los adultos intentamos acoplarnos y gestionar todas las circunstancias nuevas con la mejor intención, con el deseo de disfrutar y no sentirnos superados. Caer en el error, confundirnos y afectar a la persona de nuestro lado es mucho más fácil de lo que imaginábamos. Sois un equipo, ambos vivís algo fantástico pero a la vez el no saber, las diferentes emociones que aparecen, las dificultades, las pocas horas de sueño y el deseo por hacerlo bien nos lleva a conductas egoístas, a menospreciar consejos o simplemente no aceptar nada más allá de lo que uno opina. Todas estas conductas, aunque son normales y proceden de la intensidad del momento, dan lugar a posibles consecuencias. Una de ellas puede ser el rechazo de uno de los miembros.

Conductas erróneas que derivan en un posible rechazo por parte del menor a uno de los dos progenitores:
  • Menospreciar a tu pareja.
  • Reprocharle lo que hizo o no hizo.
  • Quitarle autoridad públicamente.
  • Definir roles incorrectos. Ejemplo: el encargado de ser el protector, el único que pone las normas o quien otorga los premios.
  • Que uno de los miembros no dedique tiempo agradable a su hijo.
  • No funcionar en equipo.
  • Un solo miembro se ocupa de las responsabilidades del menor (poli malo y poli bueno).
  • Uno de los miembros no encuentra aspectos o actividades comunes.

Objetivo: Qué mi hijo quiera pasar tiempo conmigo, que se sienta agusto a mi lado.

Estrategia: Utilizaremos lo que hemos llamado la Estrategia de amor. Consiste en seguir los siguientes pasos: 
1. Me analizo a mí mismo: ¿Cómo me siento?, ¿qué pensamientos aparecen en mi cabeza?, ¿qué creo que estoy haciendo mal?, ¿qué creo que hago bien?.
2. Descubro cómo es mi hijo y que le gusta. Para ello escúchale o simplemente observa lo que haga, te dará muchas pistas.
3. Hago una lista de posibles mejoras:
  • Actividades que podría hacer con mi hijo (deportes, ocio, acompañarle, etc.)
  • Encuentra momentos para vosotros solos que sean agradables para ambos.
4. Hablo con mi pareja y le explico cómo me siento.
5. Le pido a mi pareja ayuda, sugerencias para mejorar. Seguramente ella verá las cosas con una perspectiva diferente que, si escucho, me pueda aportar mucho.
6. Juntos analizáis la lista de conductas erróneas anteriormente detallada y cada uno expone posibles mensajes o conductas que puedan dar lugar a la situación que estáis viviendo.
7. Y ahora… disfruta... Hagas lo que hagas, si partes de las premisas anteriores y la buena intención, estará genial! Será una oportunidad, un rato vuestro y poco a poco estarás mucho más cerca de él. Además no dudes de que el valorará los intentos por muy torpes que puedan parecerte.

Nota 1. Recomendamos leer el Capítulo IX del libro Educar sin varita mágica que trata el cuidado de la pareja, y nuestra famosa Gynkana, que asegura risas, fuera complejos y un interesante punto sexual. 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Cómo puedo motivar a mi alumno de infantil disruptivo?



Explicación. En ocasiones los niños no saben cómo encajar o llamar nuestra atención. No consiguen resultados positivos y se sienten frustrados ante la necesidad de ser valorados y atendidos.

Objetivo. Impedir que realice conductas negativas y motivarle a funcionar correctamente.

Estrategia. La primero que necesitamos hacer sería extinguir dichas conductas disruptivas, para ello práctica la “abeja” (ver Abeja en Educar sin varita mágica). Es muy importante que dichas conductas sean extinguidas por el profesor y, con las instrucciones pertinentes, también sus compañeros. Utilízalo con todos. Seguro que no es el único que realiza conductas erróneas.

De forma paralela, crea con él un personaje que le proporciones cierto protagonismo y confianza. En una cartulina podéis crear juntos un superhéroe. Ayúdale a buscar sus cualidades, con una nos vale, los superhéroes se bastan con un solo poder para dominar y salvar al mundo. Después hay que conseguir tener resultados y que sus compañeros los vean.
Ejemplo: Es capaz de dar abrazos mágicos, pinta super bien, puede hacer recados como un responsable, cuida de un compañero que necesita ayuda, defiende a sus compañeros. Imagina que su cualidad es que hace construcciones genial, vamos a crear un proyecto, un juego o dinámica un ratito al día en el que pueda destacar su habilidad.

Posteriormente juntos planificáis dos objetivos que ha de conseguir el superhéroe, y cada día u hora de clase evaluáis al principio juntos y posteriormente el solito, como está respondiendo el superhéroe. Según consiga o no sus objetivos, colocareis una estrella o pegatina en un lugar visible y que le haga sentirse orgulloso de sus avances. Ejemplo de objetivos: hablar sin decir palabrotas o decir la verdad.

Recuerda que los progresos han de ser muy festejados (reforzados). Cuanto más euforia demuestres por sus avances mayor probabilidad habrá de que se repita dicha conducta.

miércoles, 12 de junio de 2019

Aprender a escuchar


La educación es la habilidad de escuchar casi cualquier cosa sin perder tu calma o tu autoestima.
Robert Frost
Como educadores estamos muy centrados en que nuestros chicos aprendan a leer, a escribir o a memorizar. Llega incluso a obsesionarnos estos puntos. No cabe duda de la importancia de estas y otras muchas destrezas pero olvidamos una que es incluso más importante. Es aquella que nos permite socializarnos con éxito, ser querido, sentirnos parte de un grupo, nos hace más efectivos, facilita la búsqueda y mantenimiento de empleo y que, cuando lo hacemos de forma correcta, nos proporciona un notable bienestar tanto a uno mismo como a quienes nos rodean. Esta destreza es saber ESCUCHAR.

Escuchar es casi un arte. Requiere saber cuando hablar, saber que escuchar y que oír, necesita que escuchemos a los demás pero también lo que nosotros mismos nos decimos. Algunas estadísticas afirman que solo escuchamos, de media, un 25%, de lo que el resto nos dice. Las estadísticas de cuanto nos escuchamos a nosotros mismos no existen pero seguro que asustarían igualmente.

Existen una serie de dificultades por las que nos cuesta escuchar:
  • Tenemos prejuicios. Creemos saber lo que la gente va a decir antes de que hable y perdemos el interés.
  • Nos puede la egolatría y no queremos más que oír lo que nosotros tenemos que decir.
  • En ocasiones carecemos de empatía para oír realmente lo que alguien quiere decirnos.
  • Falta la concentración necesaria. Sea por ruido, por estar pensando en otras cosas o por hacer dos cosas a la vez (por ejemplo estar con el móvil o ver la TV mientras conversamos).

¿Cómo podemos mejorar nuestras habilidades como oyente?
  • El primer paso es cambiar egoísmo por empatía. A todos nos gusta que nos escuchen pero pocos escuchan. Necesitamos ser justos. Escuchar con la misma atención e interés con el que queremos que nos escuchen a nosotros.
  • Cuando hables deja el móvil, apaga la TV o la radio, pospón otros pensamientos que ocupen tu mente. En definitiva, céntrate en esa persona y esa conversación. Es lo justo.
  • Se asertivo. Deberemos respetar y hacer respetar nuestro espacio a la vez que respetamos y hacemos respetar el de los demás. Es decir, tengo el mismo derecho a expresarme que tiene el resto.
  • No vale con estar atento, debemos demostrarlo. Cuantas veces nos han dicho que nos escuchaban pero al no parecerlo nos han desesperado. Mira a los ojos, asiente, sonríe, cuida tu lenguaje corporal... 
  • Haz sentir bien a la persona que está en frente. No significa ser sumisos o dar la razón aunque estemos en desacuerdo. Comparte tu opinión, tus sentimientos, ofrece un punto de vista sincero y respetuoso, no interrumpas, sé lo agradable que puedas, etc.
  • No temas el silencio. Sabemos que puede resultar incómodo en ocasiones pero, como bien dijo Borges, "No hables a menos que puedas mejorar el silencio". Practica esos silencios y no les temas porque pueden llegar a ser un gran aliado.

RECURSO EXTERNO.

miércoles, 27 de marzo de 2019

El método Pre mortem | Control del optimismo desmedido


En ocasiones una buena idea, sugerida en un buen momento y en una buena compañía es la mejor fórmula para... equivocarse! No te ha pasado que, en una especie de borrachera de pasión y ganas, habéis ido creando un plan (sea para emprender un negocio, una actividad o una simple excursión) que parecía sólido y enriquecedor, sin fisuras, posteriormente ha sido un fracaso absoluto? A nosotros sí. También a la mayoría de gente que conocemos. Incluso ha grandes ideas que hemos acometido personalmente o en el aula.

El optimismo es una llave que nos acerca a la felicidad. Puede que sea una de las herramientas más poderosas que tenemos como humanos pero, si carece de control y medida, es una condena a la decepción y al fracaso. Cuando, de forma individual o en grupo, el nivel de confianza es muy alto puede llevar a afrontar caminos para los que no estamos preparados. Probablemente un optimista aclarase que "aún fracasando en esa tarea en particular será un éxito el haberlo intentado y el aprendizaje que eso generará en nosotros" y, probablemente vuelva a llevar razón pero, ¿merece la pena fracasar por no mantener la cordura?, ¿es el optimismo suficiente como para no calibrar expectativas?, ¿el exceso de confianza no es tan cuestionable como la falta de ella? 

Son muchos los psicólogos que, a lo largo de la historia, han planteado estas y otras cuestiones pero hoy queríamos centrarnos en Gary Klein quien buscaba la manera de domar al optimismo. Éste eminente psicólogo estadounidense afirmaba que es un mucho más sencillo controlar el exceso de optimismo en un grupo que en un solo individuo y planteo un método que, a nosotros nos encanta y solemos utilizar: el método pre mortem.

EL MÉTODO PRE MORTEM DE CONTROL DEL OPTIMISMO DESMEDIDO
  • Quien puede utilizarlo. Si bien es válido para uso individual, como decíamos, el propio Klein lo recomienda para su uso grupal. Es útil en empresas, organizaciones, claustros de profesores, cooperativas, etc.
  • Cuándo. Una vez que tengamos definido el plan pero siempre antes de comenzar a ejecutarlo.
  • Qué dice el método pre mortem. Un grupo de expertos en el plan preconcebido, quizá los más implicados, se reunirán y partirán de la siguiente premisa:
Imaginemos que ha pasado un año desde la puesta en marcha de la idea que nos ocupa. Pusimos el plan en marcha de la forma exacta en que hasta ahora lo teníamos definido. Lamentablemente, el resultado del plan ha sido un absoluto desastre. Escribe durante 10 minutos en un folio la historia de que es lo que ha ocurrido para tal fracaso.
Una vez escrito, cada uno compartirá su visión del origen del desastre y se debatirá sobre ello.

  • ¿Por qué es tan recomendable recurrir a este método? Porque consigue dos cosas. La primera es desmontar el pensamiento grupal que, en muchas ocasiones nos lleva al optimismo desmedido. Es común que, en un grupo, ante una buena idea el resto de personas comienza a retroalimentarla y nos dejemos llevar por un sentimiento de euforia casi irracional que nos impide ver los inconvenientes del plan. Si una persona no lo ve claro y plantea alguna contra es probable que sea visto como aguafiestas o desleal al grupo, lo que redunda en la magnificación de la idea. El segundo motivo es que es un método tremendamente constructivo y reflexivo que a buen seguro paralizará los proyectos que carezcan del suficiente empaque y mejorará los que si lo tengan.


El método pre mortem obliga a la reflexión medida y racional, legitima las dudas y construye cimientos más sólidos ante cualquier proyecto. Actúa de autoauditoría.



*Puedes encontrar más sobre el método pre mortem en Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman. 

miércoles, 17 de octubre de 2018

Normas para casa | Consejos para padres

Conseguir que las normas en casa funcionen es una tarea que nos da infinidad de dolores de cabeza. Lo que es peor, acabamos tan cansados y desesperados, que nos damos por vencidos y aparece el caos en nuestra vida.
Poner normas en casa en algo necesario y muy positivo. Todos tenemos normas en nuestra vida y enseñar a los más pequeños que ellos también las tienen, les va a ayudar a asumir esas normas en un entorno protegido y evitar de esta forma aprenderlas fuera, sin control ni nuestro amparo.

Hay varios puntos importantes que son muy aconsejables para establecer normas:
  1. Sé claro. Cuanto más mejor. Si puedes especificar el tiempo extra en el parque con minutos, será mucho mejor y menos polémico que "nos quedaremos más rato". 
  2. Sé consecuente. Piensa las normas, los premios y consecuencias, bien antes de ponerlas. Piénsalas en equipo (ver la importancia del equipo). Una vez puestas vamos a respetarlas.
  3. Sé justo. Tanto en lo bueno como en lo malo. Cumple con lo dicho si quieres que él o ella haga lo mismo.
  4. Sé proporcionado. No permitas que tu impulsividad te haga equivocarte. Reflexiona antes de hablar. Recurre a los mississipis si hace falta. Si te has equivocado, recula y pide perdón.
  5. Sé detallista. Refuerza sus avances, sus esfuerzos y, cuando de verdad lo merezca, sácate premios de la manga.


A los chicos les da mucha seguridad sentir que esas normas están claras. Les hace sentir bien saber que se cumplen y respetan. Saber que las cosas están claras y está en su mano conseguir cosas. Uno de nuestros alumnos nos decía que su padre no le quiere porque no le pone normas. Exagerado o no, nos para paradigmático de lo que sienten. Su vida es un pequeño caos de inseguridad e incertidumbre. Las normas claras son algo así como unas gafas para su miopía.

Existe un sinfín de formas de objetivar este proceso y ayudarles a asumirlo. La semana que viene os ofrecemos una que es absolutamente recomendable por su claridad y eficacia: el contrato laboral. Pero, cualquier método vale y el mejor de todos es el que a vosotros os funcione en casa. Una vez que lo elijáis os recomendamos que sigáis los siguientes pasos de elaboración:
  1. Habla con tu pareja (si la tienes y colabora) sobre los objetivos que os parecen prioritarios, las recompensas que estáis dispuestos a ofrecer y el momento a comenzar.
  2. Juntaros todos, incluido el/los menor/es. Respetar el proceso sin interrupciones ni teles de fondo.
  3. Darle la palabra y contad con ella. Se trata de construir algo positivo para todos y es necesario que se sienta participe.
  4. Negociad con él o ellos, sin traspasar las líneas rojas que ya habíais acordado. Buscad justicia.
  5. Elaborar un documento en el que se formalice, de forma clara, los acuerdos establecidos.
  6. Colgarlo en un lugar visible.
  7. Revisarlo diariamente. Por ejemplo, justo antes de cenar. Dejad que lo haga él y simplemente aseguraros de que es objetivo (para bien y para mal).
  8. Periódicamente, según veáis que pierde eficacia, modificar los puntos a trabajar o las recompensas a obtener.
  9. Reforzar sus esfuerzos y ser consecuentes con las posibles pérdidas de refuerzos.


Escribidnos vuestras ideas, cómo lo habéis hecho, si ha sido eficaz... a por ello!

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