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miércoles, 8 de abril de 2020

Anticipar días especiales a mi hijo


¿Cómo preparar a mi hijo ante una actividad diferente?

Debe ofrecerle seguridad, anticipar que algo diferente va a ocurrir. Puede tratarse de un cumpleaños, una prueba médica o la visita de unos amigos.

En este caso preparar a mi hijo va a necesitar de una sola e indispensable condición:  definir exhaustivamente el día. Quizá no sea necesario explicar todo tal y como será, pero si aportado la suficiente información para que se sienta seguro.

Si bien existe múltiples manera de afrontar ese evento, os proponemos una entendemos es especialmente eficaz. Consiste en crear un día mágico, no tiene porque ser divertido sino simplemente especial. Por ejemplo, imaginemos que tenemos que hacer una visita al médico porque nuestro hijo debe someterse a unas pruebas. Para comenzar a preparar el proceso pondremos un nombre al día. En nuestro caso concreto lo llamaremos Superhéroes.

Vamos a crear varios momentos de seguridad. Se trata de actividades o momentos que nuestro hijo puede entender como agradables. Desayunar chocolate con churros, estrenar una camiseta que le gusta, 5 abrazos mágicos a pedir cuando desee, visita a la Tía Ana, un rato de juego en el parque, llamar a mamá por teléfono etc.

Posteriormente crearemos juntos sobre papel un mapa que, en lugar de definir las calles, nos concrete cada uno de los pasos que realizaremos desde que nos despertemos. Puede ser por escrito o dibujado (no olvidéis incluir los momentos de seguridad). Desayunamos churros y chocolate, nos vestimos, cogemos el coche, nos apoderamos de un abrazo mágico, entramos en el hospital, hablamos juntos con los médicos, hacemos las pruebas, un rato de juego en el parque, vamos a la  farmacia, visita a la Tía Ana, etc.


Los días especiales, tanto por miedos, por alegría desmedida o incertidumbre, es importante hacer una asamblea acorde, una asamblea especial, más intensa y algo diferente. Consiste en centrarse en lo positivo y reforzarle (recordarle que es un campeón, que ha podido y de lo que es capaz). El resultado de este día ayudará a generar seguridad para la próxima situación complicada.


Anticipo una época diferente o complicada.
A lo largo de la infancia surgen situaciones que requieren de una especial sensibilidad y empatía con nuestro hijo. Puede tratarse de una mudanza, una separación o el inicio de la época escolar. Durante esas épocas nuestro hijo se sentirá especialmente vulnerable y necesitará que le ofrezcamos seguridad (no confundir con sobreprotección). Para ello utilizo una cartulina o varias hojas de papel unido. Vamos a crear un calendario en el que haremos tantos cuadros como días deseemos introducir en él.

Juntos escribimos los números y vamos, uno a uno, comentando lo que haremos, con quien estaremos y cómo podremos sentirnos. Se trata de anticipar situaciones y emociones para que comprendamos que, pese a lo difícil o diferente de la nueva situación, no hay nada que no podamos afrontar juntos.

Pediréis a vuestro hijo que dibuje o escriba en cada día lo más positivo o lo que más le guste de lo que tenéis previsto hacer.

Para finalizar lo colocaremos en un lugar a la vista de todos y se convertirá en nuestro indicador diario. Será una especie de recordatorio de que la situación está controlada y que, como ya habéis hablado, puede afrontarla.

Recordad que estos días que consideramos diferentes será muy positivo realizar la asamblea al principio y final del día.

Solemos olvidar que, al igual que nuestros hijos necesitan límites, también necesitan de una cierta estructura. Nosotros mismos sufrimos enormemente la incertidumbre, el miedo a no controlar situaciones. Imaginad lo que debe sentir una personita que no solo no domina la situación sino que apenas tiene recursos para afrontarla. Anticipar situaciones  y ofrecer cierto orden y planificación a nuestros hijos es, quizá, uno de los factores más olvidados en la educación doméstica, así que, ya sabes, pon remedio. 


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miércoles, 19 de junio de 2019

Mi mundo | Recuperando mi seguridad



Explicación: Hay momentos en los que el menor se siente perdido, indefenso, con miedo, inestable o confundido. Momentos en los que el niño no encuentra las respuestas correctas o habilidades necesarias para sentirse plenamente tranquilo y seguro.
Sean situaciones de miedo, como por la noche cuando sospecha que hay monstruos en el armario. Quizá en casos en las que se siente frustrado por injusticias o porque no consigue lo que desearía, como cuando no le dejan jugar los niños del parque. Otras veces serán los nervios los que afloren como suele ocurrir el primer día de cole o cuando se agobian por tantas preocupaciones y aparece la ansiedad.

Objetivo: En estas y otras situaciones el menor siente el deseo de desaparecer, anhela un lugar seguro, rodearse de personas y objetos que le trasmitan tranquilidad. Marcharse y evitar esas situaciones es muy complicado. No pueden hacerse invisibles, aunque lo desearían.
Nuestro objetivo es buscar juntos ese lugar ideal.

Estrategia: Vamos a crear SU MUNDO. Cada uno lo ha de hacer a su forma, definiendo su espacio con sus ilusiones, sus dibujos y sus situaciones favoritas. Decorar con cada detalle tal y como ellos deseen. Para crear su mundo solo tienen que imaginar, dibujar y pintar cómo sería esa situación en las que se sentirían estables y felices. Pueden dibujar desde superhéroes a esa montaña que tanto le gusta. Vale todo.
  • Paso 1. Dibuja en una hoja o cartulina su propio mundo. Puedes darle ideas si no se le ocurren pero trata de dejar que sea su creatividad la que fluya.
  • Paso 2. Colocarlo en un lugar dónde pueda verlo todos los días.
  • Paso 3. Juega con el menor a imaginar su mundo con cada detalle. Pídele que te lo describa y te explique cómo es varias veces. Cuéntale como es tu mundo, juega con él, confiará más en la estrategia.
  • Paso 4. Cada vez que se sienta inseguro pídele que recurra a su mundo. Recuérdale que se introduzca en él cada vez que consideres que lo necesita. En ocasiones facilita cerrar los ojos, meterse debajo de una manta o mirar el dibujo.

Nota 1.
Esta estrategia, una vez interiorizada, puede ser utilizada en cualquier momento y ante cualquier situación. 

Nota 2. Recomendamos leer el Capítulo XIV del libro Educar sin varita mágica que trata la Falta de estado de ánimo y seguridad.

martes, 6 de noviembre de 2018

¿Cómo puedo conseguir retener esa información en el tiempo? | Parte II

Puede que te interese entender cómo funciona nuestra memoria y la de los menores antes de leer este artículo. Si es así, pincha aquí.
La memoria funciona de forma muy similar a un músculo. Es difícil esperar ser muy fuertes si antes no entrenamos y es difícil tener buena memoria si antes no practicamos. A más entrenamiento más capacidad. No imparte desde donde partamos, esa norma se cumple en todos los casos.
Existen personas con una enorme capacidad de memoria innata, con memoria eidética, con dificultades de almacenamiento pero, exceptuando las patologías que afectan a la memoria como el Alzheimer, todos nos basamos en un mismo proceso de retención de memoria. Así que dejémonos de excusas y a entrenarla. Como si de deportistas se tratase, no todos podemos llegar a la élite ni necesitamos las mismas horas de entrenamiento para alcanzar ciertos objetivos pero, a nuestro nivel, todos podemos alcanzar importantes metas con el consiguiente esfuerzo. ¡Vamos allá!
Memorizar una información nos va a exigir activar nuestro cerebro, prestar la máxima atención y querer implicarnos en que esa información se quede en nuestras neuronas, es decir, lo que llamábamos la Santísima Trinidad de la Memoria. Además, para que esa información permanezca mucho tiempo necesitaremos recordarla periódicamente. La curva del olvido nos dice que, en pocos días, olvidaremos más de la mitad de lo aprendido si no lo repasamos. Recordemos igualmente que factores como el sueño o el estrés también afectan al proceso.

¿Que debemos hacer para memorizar?
Cada persona y cada información puede requerir un proceso específico que sea especialmente eficaz. Los hay más verbales y otros más visuales. Vamos a proponer un buen número de consejos útiles y prácticos de manera que cada uno pueda utilizar los que le resulten óptimos a su caso. Os aconsejamos probar los diferentes métodos para encontrar vuestra fórmula.
- Utiliza normas mnemotécnicas. Se trata de "trucos" que nos ayudan a retener conceptos más complejos. Ejemplos de normas mnemotécnicas son el uso de los nudillos para recordar la duración de los meses del año; o recordar el orden de los Planetas mediante la frase "Mi vieja tía marta jamás supo untar nada en el pan" (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y el "planeta" enano Plutón).
- Las personas con mayor memoria visual pueden recurrir al uso de colores a la hora de subrayar, elaborar esquemas o crear representaciones. Además, en ocasiones, es muy interesante convertir palabras en imágenes que nos faciliten su recuerdo. Por ejemplo, para recordar un experimento imaginar que lo estas llevando a cabo en un lugar concreto, paso a paso, puede resultar de gran ayuda.
- Uso de acrónimos. Utilizando las primeras letras de un conjunto de palabras podemos formas una palabra nueva que nos facilite la memorización. Por ejemplo, podemos recordar la Ley de Ohm acordándonos de nuestra prima Virginia y es que VIR es la Ley de Ohm V = I x R. Una variante utilizaría palabras enteras o partes de las mismas para formar frases con el mismo fin.
- Crea historias o teatrillos que te acompañen en el proceso. Si, por ejemplo, quieres recordar varios elementos puedes imaginártelos en las diferentes partes de tu casa en lugares precisos. Una variante concreta de este método es el método de los lugares o loci usado desde la antigua Grecia. En él simplemente eliges un camino bien conocido, por ejemplo el camino al cole o al trabajo, y en diferentes puntos del mismo ubicas las diferentes cosas a memorizar. Es crucial imaginarlo de la forma mas realista posible y recordarlo varias veces.
- Utiliza relaciones sencillas. Un par de ejemplos. Los Anticiclones corresponden a centros de Altas presiones mientras que las Borrascas a Bajas presiones. Las primeras letras se corresponden A con A y B con B. Para recordar el nombre científico del Laurel, Laurus nobilis, recuerdo que mi prima Laura fuma Nobel.
- La repetición puede ser un método muy eficaz de retención pero, contrariamente a lo que se suele pensar, no es suficiente con una repetición tipo papagayo. Requiere concentración y repetición en tiempos salteados a modo de repaso.

Lamentablemente no solo podemos vivir de los trucos en el proceso de memorización. Son muy útiles y nos van a ayudar muchísimo pero si me toca aprenderme los números en inglés no tengo mucha opción de vivir solo de trucos. Memorizar listados de palabras, temas completos, esquemas, etc. requiere nuevamente de nuestra Santísima Trinidad. Veamos:
  1. Activar. En primer lugar necesitamos simplificar y ser lo más efectivos posibles. Si nuestra capacidad de memoria es limitada evitemos gastar energías innecesariamente. Por ello es importante que eliminemos contenido irrelevante y demos un formato visualmente atractivo de forma que aprovechemos nuestra memoria visual además de la verbal. Es por eso que somos tan pesados con la realización de resúmenes y esquemas en los que se destaquen los aspectos claves y se elimine lo superfluo. 
  2. El resultado de esa ordenación y simplificación debe ser lo más coherente e intuitivo posible para el estudiante. Si no lo entiendo el esfuerzo va a ser infinitamente mayor. ¿Has probado a memorizar una palabra en árabe o chino?
  3. Atención. Cualquier intento de memorizar a "medio gas" va a resultar un fracaso. Es necesario acostumbrar a los menores y a su cerebro a que cuando van a memorizar debe ser con un esfuerzo importante. Si no están con ganas o capacidad es mejor que se dediquen a descansar, hacer ejercicios, esquemas o resúmenes que les obliguen a activarse sin tanto esfuerzo.
  4. Implicarse. Necesitamos que sea el propio estudiante el que ponga de su parte y no siempre es así. Padres o profesores que ponen toda su energía en "controlar" que estudie o memorice es probable que, pese a su buena intención, estén condenados al fracaso. Creemos que es mejor motivar, ayudar a establecer un plan eficaz o enseñar a memorizar que pelearse por mantenerlo en la silla. Establecer metas pequeñas, programar objetivos realistas, reforzar sus logros son estrategias inmensamente más eficaces.

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Dicen adiós los niños? | Consejos para padres


Explicación
El dolor por la pérdida de un ser querido se siente a cualquier edad, también en la infancia. Resulta complicado ayudar a los niños/as y jóvenes a afrontar la muerte cuando llega cerca y, a veces equivocadamente, padres y adultos tienden a evitar mostrar sus sentimientos ante ellos. Para los adultos es complicado aceptar y gestionar que alguien con quien vivían dejará de existir. En el caso de los niños es muy parecido.
Las diferencias en la comprensión del concepto "muerte" existen. Hacia los cuatro o cinco años comienzan a usar términos como: vida, vivir, estar vivo, muerte o morir. Hacia los ocho o nueve años suelen pensar que juguetes, dibujos o piedras, tienen “vida” y que la muerte es algo pasajero. El concepto de tiempo también tiene una medida distinta; mañana, pasado mañana o para siempre, se mezclan entre realidad y fantasía antes de llegar a adultos.
La clave para entender su visión de este proceso es la imaginación. Ellos son capaces de crear y comprender todo, incluso mejor que los adultos. A partir de los 8 años comprenden el término pero eso no significa que continue resultando igual de complicado aceptar la muerte, de la misma forma que nos ocurre a los adultos.
A cualquier edad entender lo que sucede y vivirlo va a ser muy diferente en función de la persona o personita concreta. En función de nuestra etapa vital, la relación con el difunto o nuestra personalidad lo afrontaremos desde un prisma único, el nuestro. Aún con todo hay algo que nunca cambia y es que nuestro hijo debe sentirse participe del proceso. No es tonto y sabe lo que ocurre, por eso necesita que el resto lo consideren así. Y, además, debemos gestionarlo de forma natural, aceptando la tristeza y ofreciendo una visión con cariño.

Objetivo
Ayudar al menor a aceptar y gestionar correctamente la pérdida de un ser querido (incluídos animales).

Pautas
  • Tratemos de ser lo más sinceros posibles con ellos. Sin ahondar en detalles, pero no dar falsas esperanzas ni verdades a medias. Cómo los adultos los niños necesitan tiempo para la gestión emocional.
  • Es importante que vivan el proceso, desde la forma más positiva posible. Realizar visitas al hospital para leer o jugar un rato, para darle un beso o un abrazo a esa persona son algunas posibles opciones que normalicen la situación.
  • Oriéntale en función al estado de la enfermedad. Utiliza cuentos o historias bonitas (al final de la presente entrada os proponemos algunas opciones).
  • La información debe llegar al menor siempre por la persona que él sienta más cercana.
  • Evitar que participen en el duelo familiar es apartarles de una situación adaptativa en su vida no solo para el momento actual, también para el futuro.
  • Los mayores deben reconocer que ellos también sufren la pérdida. No se lo ocultes, ¡es imposible evitarles el dolor que sienten!.
  • No hay que olvidar, para no angustiarse, que el niño/a o adolescente, igual que los adultos, tardará cierto tiempo en procesar su duelo durante el que irá enfrentándose paso a paso con su dolor.
  • Hablar sobre la muerte con los niños acerca al menor a gestionar el proceso.
  • Hay que contestar a sus preguntas. Si se desconocen ciertas respuestas, trata de resolverlas junto a él o simplemente reconoce tu desconocimiento.
  • Puede ayudar darles protagonismo, hablar de su relación y encontrar el vínculo especial con la persona. Recordar un recuerdo especial del menor con la persona o de la relación entre el menor y el difunto. Cuidado de no sobreproteger generando un falso rol en el menor.
  • Utilizar siempre un lenguaje adaptado a los niños, tanto en vocabulario cómo en el tono o trato. 
  • Hablar de la persona difunta con el menor, contarle como era y cómo vivía. 
Existen aspectos que nos pueden llevar a errar cuando hablamos de la muerte con un menor. Es positivo tener en cuenta al informar: 
  • La muerte es universal. Deben comprender que todos nos vamos a morir, pero que es excepcional en personas jóvenes. Es importante que el niño o el adolescente acepte la realidad pero que no conviva con el miedo constante.
  • La muerte es irreversible. La metáfora del viaje puede hacer que se queden esperando, utilizar la imaginación para crear un lugar puede dar seguridad en el menor pero siempre explicando parte de realidad.
  • El siempre te querrá. Que el menor se quede con sensación una sensación positiva ayuda a gestionar el proceso.
  • Los sentimientos no se esconden. Pueden  manifestar su tristeza en forma de rabia o enfados, por eso es muy importante hablar con ellos, escucharles y explicarles lo que tu sientes. 
Estrategia
El cofre del abuelo y Juan.
  • Buscad una caja de cartón.
  • Coged papeles, cartulinas, pinturas, pegatinas y cualquier material reciclado para decorar y crear el cofre. Es muy importante que créeis el cofre juntos.
  • Introducid los siguientes objetos (si disponéis de ellos): una foto, algo que te recuerde a él y algo que le desees regalar. 
  • Meted un peluche o muñeco que poder abrazar, besar o hablar. Cada abrazo que le de será un abrazo directo para la persona.
  • Introducid un cuaderno y escribid una carta de despedida. En ella le explicaré al menor que a partir de ese momento podrá escribir cada vez que necesite contarle algo o explicarle lo que le echa de menos.
El cofre se convertirá en un lugar al que acudir cuando el menor se acuerde de la persona difunta. Servirá para poder abrazar cuando lo necesite y para poder seguir llenando el cofre de cartas cada vez que desee volver hablar. Será una forma de recordar y de canalizar sus emociones ante esa muerte.


Material complementario
  • Cuentos para trabajar el duelo con los más pequeños.
  • Libros para trabajar el duelo con adolescentes y mayores.

Ver más sobre los miedos de los menores en el Capítulo 20 de Educar sin varita mágica y en el siguiente enlace.

miércoles, 28 de febrero de 2018

El Efecto Pigmalión en los menores


El Efecto Pigmalión es un fenómeno debido al cual las expectativas generadas sobre alguien pueden afectar al resultado, es decir, la creencia de un padre (o un profesor) sobre el rendimiento del menor puede acercarlo o alejarlo de esa meta o comportamiento. Es por ello que también se le conoce como de la Profecía Autocumplida. Esta teoría funciona en múltiples ámbitos: social, laboral o familiar pero, en esta ocasión nos vamos a centrar en el educativo, tanto de padres a hijos como en el entorno escolar.

Esta teoría muestra una doble vertiente. En ciertas ocasiones puede venir determinado por expectativas favorables, es el Efecto Pigmalión Positivo. Veamos sendos ejemplos de esta opción:
  • Imaginemos el caso de un chico que va a aprender a andar en bici. Su padre/madre, confiado en la gran capacidad de su hijo para otros aspectos a lo largo de su vida, trata de enseñarle, motiva a su hijo en la expectativa de que aprenda con la destreza con que hace todo. Quizá el menor no es especialmente hábil en el manejo de la bici pero, la confianza, el entusiasmo del progenitor van a transmitirle que "es capaz" y, con ello, probablemente aprenda a andar en bici de una forma mucho más rápida que lo que sus habilidades indicaban.
  • Veámos ahora sus efectos en el ámbito educativo. Un profesor recibe la noticia de la llegada del hijo de un gran investigador a su aula. Asume, por supuesto sin ninguna premeditación, que el chico, como su padre, debe tener un potencial inmenso. A partir de su expectativa creada, da el beneficio de la duda a sus errores, le ofrece más tiempo de contestación o ante respuestas vagas interpreta posibles significados correctos. Todo eso transmite a sus alumnos esa misma confianza en el menor, que a su vez revierte directamente en él. Se siente más seguro, confiado en sus posibilidades, mejora su autoconcepto y, con ello, se siente más motivado a trabajar y esforzarse generando un círculo positivo.
Por el contrario, cuando la idea preconcebida es hacia el fracaso, cuando no transmitimos confianza en la superación por parte del menor, estaremos hablando del Efecto Pigmalión Negativo.
  • Mi hijo, que intenta andar en bici, es consciente de que no confío mucho en su habilidades motoras. Sabe que su torpeza y fallos anteriores van a suponer que no le vayamos a ayudar mucho y que, si no lo consigue pronto, su padre se va a desesperar y no le va a ayudar más. Se apoderará de él la incertidumbre, la presión, perderá confianza y, todo ello, le "condenará" al fracaso.
  • El profesor ha oído que, el hijo del investigador es un trasto y que la genética ha jugado una mala pasada a esa familia porque no hay ni rastro de la capacidad paterna en el menor. Desde el principio trata de ponerle límites demasiado estrictos a su comportamiento para evitar que "se le vaya de las manos", entiende sus respuestas como llamadas de atención o tonterías sin sentido. El resto de la clase observa ese comportamiento y tratan con igual actitud al menor. Eso mina su autoestima y elimina esa "posibilidad de empezar con buen pie en este otro centro", se frustra y deja de intentarlo.
Las expectativas que generamos en nuestros menores son enormemente importantes en su evolución, de hecho son muchos los estudios que afirman que las expectativas del profesor son uno de los factores más determinantes en el rendimiento del alumno. A continuación os proponemos una serie de pautas para optimizar el efecto positivo y minimizar el negativo:
  • Trabaja tu propia confianza y actitud. Solo cuando nosotros actuemos de forma correcta seremos capaces de transmitir ese mismo optimismo. ¿No os ha ocurrido que aplicamos el Efecto Pigmalión a nuestra propia persona? En ocasiones dejamos de confiar en nuestras posibilidades, nos desanimamos, reducimos nuestro esfuerzo y, con ello, fracasamos. Por supuesto también de forma positiva.
  • Evita el efecto de tú primera impresión o de la información recibida previamente. No se trata de renunciar a nuestras sensaciones o información previa sino evitar que eso condicione la situación de forma irreversible. Si nuestro hijo es torpe anímalo y transmítele que es cuestión de ser un poco más paciente. Si un alumno viene con la etiqueta de trasto trátalo en igualdad de condiciones y si la etiqueta se refrenda transmítele que aquí confiamos en él y que las normas son iguales para todos.
  • Es importante revisar nuestra conducta y expectativas periódicamente respecto a nuestros menores.
  • Evita etiquetar a las personas. Sea por sexo, etnia, procedencia, situación económica... Nadie merece tener más o menos oportunidades por ninguna de estas causas así que busca ser objetivo y confiar en todos por igual.
  • Evita gestos, expresiones o actos que manifiesten al menor nuestra falta de confianza o aprecio. Si el menor intenta algo y observa un pequeño gesto escéptico en el adulto es probable que eso le genere menos ilusión, mayor precaución, inseguridad, etc. Deja que lo intente sin prejuzgar. Solo intentándolo aprendemos nuestros propios límites.
  • Busca tratar al resto con empatía. No sobreprotejas ni limites su aprendizaje.

Origen del Efecto Pigmalión
Ovidio, en su obra Metamorfosis, cuanta la historia de Pigmalión, un escultor que realizó una escultura de una mujer, Galatea, de la que quedó absolutamente prendado y a la que trataba como si tuviera vida. Fue tal su amor que, poco después, la Diosa Venus, decidió dar realidad a su amor convirtiendo a la estatua en mujer de carne y hueso.

Mucho después, el escritor irlandés y Premio Nobel, George Bernard Shaw, reinterpretó el mito en una obra de teatro en la que un profesor apostaba por convertir a una simple florista en una dama en el plazo de seis meses. Para ello se limitaba a tratarla como la dama que veía en ella generando esa expectativa en la florista.

Finalmente fue Rosenthal el que reinventa el mito con una visión psicológica y educativa. Parte de un experimento en un colegio en California. Básicamente informaron a los profesores de los alumnos de que las capacidades intelectuales de los alumnos que se incorporaban al colegio por primera vez. Les hablaban de aquellos alumnos que ofrecían resultados brillantes y, por otro lado, de aquellos menores cuyos test mostraban claras limitaciones en el aprendizaje. Solo que esos datos eran absolutamente falsos y simplemente decidieron dichas supuestas capacidades de los alumnos al azar. Al finalizar el curso se observó la evolución académica de dichos estudiantes y se observó como aquellos que pertenecían al grupo de "muy buenos" aumentaron sus resultados de forma muy superior a quienes no pertenecían a esa categoría, es decir, las expectativas "inconscientes" del profesorado y su consecuente comportamiento, provocaron dicha mejora en los alumnos.

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miércoles, 31 de enero de 2018

¿Cómo consigo que se sienta bien consigo mismo? | Consejos para padres


Explicación
¿Qué es la autoestima?
Juan, de diez años, considera que la autoestima es quererse, no hacerse el chulo ni aprovecharse de los demás. Cree que consiste en cuidarse no solo con una alimentación sana y durmiendo las horas necesarias sino hablándose bien, dándose ánimos y mensajes de confianza. Explica que hay que proteger la mente pensando antes de hablar, porque sin querer solemos equivocarnos y meternos en líos. Piensa que decir cosas bonitas y escucharlas hace el corazón más fuerte. Y que sonreír te hace tener super poderes de diversión.

Los niños necesitan ser felices, no ser los mejores. Sentirse bien con ellos mismos. Valorar sus esfuerzos y disfrutar de los resultados que van consiguiendo. Nosotros, los adultos, somos claves en su aprendizaje, ellos actúan como esponjas que absorben toda la información que les proporcionamos. Nuestro diálogo posiblemente no moldee su desarrollo emocional pero si perfile la forma de cuidarse y de quererse que vayan adoptando.

¿Qué le aporta al menor aprender a cuidarse a si mismo?
Valentía, seguridad, capacidad de encontrar soluciones a los problemas y dificultades a los que se enfrente, calma, confianza... felicidad.

¿Qué provoca en el menor la baja autoestima?
Los niños con baja autoestima sufren miedo, inseguridad, desconfianza, frustración, irritación, tristeza...

Objetivo
Que mi hijo aumente su autocuidado físico y emocional, su autoestima. Para ello le proporcionaremos y explicaremos las siguientes pautas.

Estrategias positivas (a fomentar)
  • Presta atención en las actividades que le gustan y le hacen disfrutar.
  • Anímale con fuerza y seguridad cuando se equivoque.
  • Explícale que no todo se consigue pero si se intenta algún día llegará.
  • Cuéntale que existen límites y que habrá actividades que no podrá realizar.
  • Permítele que se equivoque aunque para ti suponga algo evidente y muy sencillo.
  • Conviértete en su fan, anímale y celebra sus éxitos por muy pequeños que sean.
  • Escúchale, a veces ellos necesitan explicarnos cómo podemos ayudarles.
  • Enséñale a animar a su hermano y a sus compañeros. Entrenarlo juntos y terminará animándose a sí mismo y sientiéndose mejor.
  • Corrígele con calma y buen tono. No se trata de conseguirlo ya, sino de mejorar si él lo desea.
  • Concédele espacios, tiempos de cambio. Si no es el momento, ya aparecerá.
  • Ofrécele responsabilidades. Nadie es más poderoso que un niño comprando el pan solo.
  • Valora su esfuerzo, los intentos y la actitud positiva. Es clave en su felicidad.
  • Pregúntale cómo se siente.
  • Hablar de eso que a él le gusta hacer.
  • Recuérdale que tu le querrás independientemente de los resultados que obtenga, sobretodo si da lo máximo que tiene.
  • Enséñale que cada uno es diferente y que eso nos hace maravillosos a los seres humanos.

Estrategias peligrosas (a evitar)
  • Decirle que todo lo hace perfecto aunque lo realice incorrectamente.
  • Comparar con los que si consiguen hacerlo o los que lo hacen mejor.
  • Animarle a dejarlo porque no es lo suyo y le cuesta mucho.
  • Corregir con prisa, gritando, porque te cansa, aburre o no tenéis tiempo.
  • Utilizar etiquetas como "torpe" "tonto". Ese tipo de palabras ponen nombre a sus dudas.
  • Centrarte en el resultado te hará desesperar.
  • Cuidado con sobreproteger, es complicado aceptar que tu hijo sufre si tu puedes subsanarlo, pero es necesario.
  • Presionar genera ansiedad descontrolada.
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