martes, 18 de diciembre de 2018

¿Cómo hago en Navidad para..? | Consejos para padres


¿Sabrá mi hijo quienes son los Reyes Magos?, ¿cómo hago para que no se entere?, ¿cuál es la edad normal para qué lo sepan?, ¿tendría que contárselo yo antes de que me tome por mentiroso?, ¿cómo sé si mi hijo lo sabe ya?, ¿cómo se siente mi hijo ahora que lo sabe?, ¿por qué se pone tan nervioso cuando llega Papá Noel si sabe que es la tía Ana o no duerme en toda la noche si asegura que no cree?

Estábamos en el recreo cuando Paula se acercó a mi amiga Marina y a mí y nos confesó el secreto. Si chicas, me he enterado, los reyes son xxx xxxxxx. Recuerdo esas cinco palabras como cinco espadas clavadas en mi corazón. En ese momento aparecieron en mi cabeza muchos pensamientos. "Es imposible, ellos nunca me comprarían tantas cosas". "No puede ser verdad, no se han podido gastar tantísimo dinero". "Es algo tan maravilloso que no puede ser mentira". "Yo les he visto, incluso les he tocado y hablado con ellos". "Mi prima me dijo una vez que vio a Baltasar dejando un regalo, a partir de aquel día no fue capaz de dormir cada noche de Reyes".

Una vez asumida la noticia por mi mente pasaron ideas diferentes: "Mis padres no pueden enterarse de que pienso esto, sino se pondrán muy tristes". "Si yo les cuento que lo sé, se terminará mi ilusión, no podré sonreír ni desear que vengan los Reyes". "Yo quiero otra Navidad igual, si cuento algo todo cambiará...". Y así en completo silencio pasaron dos años, hasta que mi hermano pequeño lo confesó.

Esta es nuestra historia. Seguro que la tuya es diferente, ¿o no tanto? De igual forma nuestras dudas como padres no son tan distintas. Vamos a intentar resolver algunas de las preguntas que más nos han hecho acerca de este tema a lo largo de los años. Esperamos os sirvan:


1. ¿Sabrá mi hijo quienes son los Reyes Magos? 
Sea como sea, ilusiónate junto a él. Permítele que sonría, que sueñe, que se divierta, que siga creyendo en las historias y en los cuentos. Todos necesitamos soñar. Incluso muchos adultos estos días fingimos ser sordos, ciegos e inocentes. Nos ponemos nerviosos cuando llegan los Reyes en la cabalgata, nos emocionamos dejándoles antes de dormir un poquito de comer o la zapatilla justo al lado del sofá dónde dejarán mis regalos. No importa tanto la edad sino la ilusión, el dejarse llevar. Y los niños como nosotros, lo necesitan. Introdúcete en la Navidad cómo te pida el cuerpo, es posible que tu hijo te siga, sino, déjale crear su camino, su propio misterio. Tal vez se enfade porque le hablas de los Reyes y el ya no cree, no le discutas, trasmítele que cada uno vive estos días como prefiere. Puede que se muestre triste porque le encantaría creer pero ya no puede. Enséñale las luces, inclúyele en tus tareas o rituales navideños, quizá necesite ver esta Navidad desde otro prisma.

2. ¿Cómo hago para que no se entere? 
No hagas nada, la naturaleza manda y le tocará el momento. Totalmente comprensible tu miedo a que sea ya y el deseo porque sea lo más tarde posible. Haz algo mucho más inteligente que preocuparte, ocúpate en que sea mágico, que haya ilusión, en divertiros muchísimo, en compartir escapadas, exposiciones y eventos. Disfruta y seguro que sigue soñando mucho tiempo.

3. ¿Cuál es la edad normal para que lo sepan? 
No hay edad ni momento oportuno. Las estadísticas apuntan que es alrededor de tercero de primaria, por su desarrollo madurativo, pero cada niño, cada cabeza y cada circunstancia cambia. Lo que está claro es que si no hubiera aparecido mi amiga Paula, otro o yo misma hubiera descubierto la verdad.

4. ¿Tendría que contárselo yo antes de que me tome por mentiroso? 
No conocemos ningún padre en la cárcel por fingir ser Rey Mago, ni siquiera nunca he conocido un niño que acuse de mentiroso a su padre por dicha sentencia. Eso sí, es posible que en el momento que tu hijo se enteré, se enfade, te lo reproche, te haga sentir cruel y despiadado. Pero no te engañes, está frustrado y con razón. Hasta hoy había magia y acaba de desaparecer. Aceptar que la magia puede seguir, pero de otra manera, surgirá poco a poco.

5. ¿Cómo sé si mi hijo lo sabe? 
Hay niños que espían, otros que se enfadan, algunos preguntan mucho o se hacen los despistados. De la forma que sea siempre actúan y por su corta edad lo suelen hacer con bastante torpeza. Interpretan papeles para que no les descubras hasta el punto de creérselo.

6. ¿Cómo se siente mi hijo ahora que lo sabe? 

Posiblemente sienta tristeza, enfado, rabia, se muestre frustrado, insultado por el mundo, desconfiado, deseoso por continuar ilusionándose pero serán emociones que duren poco. Duran horas o pocos días. La mayoría de los niños lo procesan con gran velocidad. Cuando lo descubren suelen tener la edad suficiente para que su cerebro se encuentre en una encrucijada. Por una parte quieren creer pero hace tiempo que saben que la magia no existe y claro, esto es magia. Así que de forma natural, su cerebro reestructurará sus pensamientos y no les permitirá sentirse defraudados durante mucho tiempo.


7. ¿Por qué se pone tan nervioso cuando llega Papá Noel si sabe que es la tía Ana o no duerme en toda la noche si asegura que no cree? 
Por la ilusión. Es mucho más poderosa que cualquier verdad. Todo es más fácil y posible. La ilusión despierta al que siempre quiere dormir, al que llora porque ha perdido, a quien está sufriendo y al que de nuevo ha vuelto a fracasar. Da igual lo que creas, lo que te hayan contado o incluso eso que durante el curso creías que se trataba de un cuento de pequeños. Llegan las luces, los villancicos, las sonrisas, muchos más abrazos y besos y con todo ello rebosante de ilusión. Además, quien quiere subirse al carro sabe que tiene diversión asegurada.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Cartel: ¡Cuidado niños!

Hace unos días nos pidieron hacer un cartel personalizado para una cafetería. Los dueños querían anunciar que están encantados de que vayan niños al bar y que, cuando están y controlan el sushi, son prioritarios. Nos pareció fantástico y el resultado es éste. 
Desde entonces nos lo han pedido varias personas y hemos decido colgarlo de forma gratuita para quienes quieran, incluso nos hemos tomado la libertad de versionarlo para otro tipo de lugares, concretamente: bar, recinto, casa, guardería y tienda.
Lo hemos generado en color, pero también hemos diseñado una versión low cost en blanco y negro

Descarguen, impriman, compartan sin miramiento alguno. Es suyo.

        

        

        


        

* Un favorcillo. Si es posible que no compartan espacio o que estén lo más alejados posible de máquinas de apuestas deportivas o tragaperras, por eso de que los carteles tienen dignidad.


martes, 27 de noviembre de 2018

Intensidad del recuerdo | Curva del olvido 2ª parte

En la entrada de la semana pasada veíamos como funciona la curva del olvido y una de sus dos variables fundamentales: el tiempo. Te aconsejamos repasar esta entrada antes de comenzar con la de hoy (ver entrada).

Como decíamos la curva del olvido de Ebbinghaus se basa en dos parámetros fundamentales: el tiempo transcurrido y la intensidad del recuerdo según la siguiente fómula.


Visto el tiempo y cómo afecta al olvido, esta semana nos ocuparemos de la intensidad del recuerdo. Es decir, ¿podemos hacer que algo permanezca más y mejor en nuestra memoria en función de cómo lo memorizamos? La respuesta es que sí.
Lo primero será tener a nuestro cerebro sano. La memoria necesita partir de las mejores condiciones posibles para proporcionar un óptimo rendimiento. Existen una serie de comportamientos que está demostrado, son capaces de reducir nuestra capacidad de retener información, así como otros que la aumentan. Son los siguientes:

Pero, una vez conseguido tener nuestra memoria sana y fuerte, ¿qué podemos hacer? Es aquí donde entra la segunda variable de la ecuación de la retentiva: la intensidad del recuerdo. Cuando queremos recordar algo debemos encontrar el camino, las sinapsis, hasta esa información en nuestra corteza cerebral. Esos caminos se pueden hacer anchos a base de usarlos mucho, por repaso de la información, o por ser "caminos especiales" que recordaremos con más facilidad. Esos caminos especiales pueden tener diversos orígenes. El caso más extremo son los traumas asociados a eventos que ponen en peligro nuestra vida o nos afectan de forma grave emocionalmente. Ese camino queda marcado y lo recordaremos con facilidad sin necesidad de ejercitar un recuerdo consciente. Pero, ¿existen formas de marcar estos caminos de forma menos agresiva y que podamos utilizar en beneficio de nuestra memoria? Nuevamente la respuesta es sí. Veamos cómo.

  1. Repite una y otra vez lo que quieras memorizar. No suena mágico ni complejo, pero sigue siendo la mejor forma de trasladar datos de la memoria corto plazo a la memoria a largo plazo. Esta fórmula es básica para recordar palabras o idiomas.
  2. Centra tu atención. Olvídate de la tele de fondo, estar pensando en el inicio del partido o en lo que vas a decir al chico que te gusta. No decimos que no hagas todo eso pero si lo haces deja de tratar de memorizar o si tratas de memorizar saca eso de tu cabeza. Memorizar exige toda nuestra concentración, similar a la conducción, todos pensamos que podemos conducir y hablar a la vez pero no hacemos bien ni lo uno ni lo otro. Afortunadamente en este aspecto no nos jugamos nuestra vida ni la del resto, solo nos jugamos un suspenso y perder el tiempo. 
  3. Suda. Que no te cuenten cuentos chinos. Si quieres retener algo en tu memoria vas a tener que sudar y esforzarte al máximo. Como dicen nuestros alumnos: No vale trotar, con la memoria solo vale esprintar. Llevan absoluta razón, sino ¿por qué mucha gente solo memoriza el día antes del examen? Porque solo esprintan cuando ven la meta.
  4. Cambia la dinámica. Un fórmula interesante es hacer pequeñas pruebas o test del contenido estudiado. De esta forma alternan la actividad, evalúas el proceso de aprendizaje y retienes aspectos fundamentales.
  5. Pon señales y luces de neón al camino que va a esa información para poder encontrarlo. Esto es, esquemas, colores, dibujos, formas, usa pósits, pon voces, usa cómplices... se trata de buscar señales que nos indiquen que está ahí lo que buscamos. Hay gente que inventa historias sobre lo que aprende, o trata de imaginar la escena. Imagínate en una escena ridícula o graciosa que seguro vas a recordar en la que integres los elementos a memorizar. Lo que sea que lo señale será válido.
  6. Entrena tu memoria. Puedes escoger ejercicios de Brain Trianing o tratando de memorizar cosas que te resulten útiles o de culturilla general como las capitales de los países del mundo. A más entreno, más rendimiento.
  7. Utiliza reglas mnemotécnicas. Se trata de trucos para recordar cosas puntuales con mayor facilidad. Se tremendamente eficaces y sino, quien no utiliza sus nudillos para recordar sin un mes tiene 30 o 31 días; frases ridículas que nos recuerdan cosas (Ej. Para recordar la clasificación taxonómica muchos utilizamos la siguiente frase "El rey es un filósofo de mucha clase que ordena para su familia géneros de buena especie"; palabras como claves o acrónimos (Ej. Virginia para la fórmula de la Ley de Ohm V = I · R). Puedes inventártelas o buscarlas en Internet.

Adapta los diferentes métodos a tu persona, será la forma más eficaz de memorizar.

Una curiosidad
Un estudio de 2013, relaciona la ingesta de chocolate con mejoras en el funcionamiento cerebral general y en la memoria en particular. Concretamente se debe a uno de los componentes del cacao, los flavonoides.

Un consejo para estudiantes
Intenta estudiar en similares condiciones a las que luego estarás sometido durante el examen (mismo nivel de cansancio, de consumo de cafeína, de luz, de estrés, etc.). Esto favorecerá encontrar las rutas de tu memoria de forma sorprendente

Continúa aprendiendo...

martes, 20 de noviembre de 2018

La curva del olvido | ¿Puedo controlar el tiempo que retengo la información?

Olvidar es no querer recordar el error
Enzo Gamboa

Olvidar es una acción involuntaria que consiste en dejar de recordar, es decir, algo que estaba en la memoria. No desaparece, simplemente, no encontramos dónde está, no sabemos llegar a la información buscada. Es como cuando no encuentras ese objeto en tu casa aunque estás convencido de que está por algún lado.
Como decimos arriba, es una acción involuntaria y esto es crucial. ¡Deja de luchar con tu hijo para que recuerde ese párrafo y vamos a enseñarle a estudiarlo de forma que sepa exactamente el lugar exacto de su cerebro en el que lo ubica y pueda encontrarlo cuando lo necesite!
En otras entradas hemos hablado de la memoria (ver cómo aprender a memorizar, cómo trabajar la memoria o algunos consejos generales), en esta entrada veremos porque olvidamos y como funciona nuestra memoria para tratar de evitarlo.

La memoria es un recurso limitado. No podemos almacenar todo lo que queramos ni saber donde lo dejamos. Por ejemplo, en memoria a corto plazo, está demostrado que de media somos capaces de recordar unos 7 elementos en 30" si no repasamos pero la potencialidad de nuestra memoria es inmensa si la trabajamos debidamente. Carl Sagan afirma que somos capaces de almacenar el equivalente a 10 billones de páginas de enciclopedia. Pensarás, ¿y que a mi no se me quede el nombre del presidente de Portugal? Nos pasa a todos.

¿Por qué olvidamos?
La explicación la encontró Hermann Ebbinghaus ya en 1885 y los estudiantes del mundo aún no lo tenemos interiorizado. El psicólogo alemán, trató de encontrar las variables que afectaban al olvidó y concluyó que lo que recordamos, la retentiva, depende de dos factores fundamentales.


El primero de ellos es el tiempo transcurrido y a él dedicaremos la presente entrada (dejaremos para la semana que viene el otro factor, la intensidad del recuerdo). Cuando tratamos de memorizar algo, llega a nuestra memoria y se desvanece de forma muy rápida. Desde que me lo estudio pueden pasar minutos hasta que la información estudiada se desvanezca en el olvido, de forma que, según los estudios realizados, pasado un día no recordaré más que la mitad de lo estudiado y tras dos días tan solo encontraré un 30% y a la semana solo retendré un 3%. 



¿Triste, verdad?, ¿cómo puede afrontar un examen con este panorama desolador? Pues controlando los tiempos de repaso. Si soy capaz de encontrar ese punto en el que mi retentiva está disminuyendo sin que haya desaparecido la información, podré repasar y volverlo a traer al primer plano de mi memoria. La gran noticia es que según Ebbinghaus y estudios posteriores, tras este primer repaso, la información se conserva de forma mucho más eficaz y duradera.

Ahora la información durará más tiempo pero seguirá tendiendo a desaparecer. Me toca hacer otro repaso, quizá pasados 2-3 días para volver a refrescar la información. Me daré cuenta que ahora la tenía más presente y que cada repaso es más sencillo y rápido.

¿Cuántas veces repito el proceso?, ¿cuándo sé que la información está consolidada? Pues dependerá de tú entrenamiento y tu capacidad de memoria. A los alumnos siempre les decimos algo que, si bien no es exacto es muy claro, la memoria es como un músculo. Hay gente que tiene mayor predisposición genética a tener "bola", le cuesta menos tener sus músculos a tope pero todos, absolutamente todos, podemos tener músculos. Se trata de entrenar de forma constante. El cerebro sigue esas mismas normas. Las primeras "flexiones" de la memoria son durísimas, y me dejan "dolor de cabeza" pero, poco a poco, veré como mi memoria cada vez está más en forma.

Es importante entender que, igual que para hacer músculos no vale solo con ir a la cafetería del gimnasio, para entrenar la memoria no vale tener el libro delante y leer, necesitamos "sudar". Lo contrario es una perdida de tiempo.

Si te interesa analizar el otro factor que afecta al olvido, además del tiempo transcurrido, es decir, la intensidad del recuerdo, visita la siguiente entrada.


Conclusiones
  • La memoria es limitada, entrenable y controlable.
  • A más repasos, más y mejor permanecerá en nuestra memoria la información estudiada.
  • Olvidamos porque nuestro cerebro busca liberar la memoria. Es normal e involuntario. No sirve de nada enfadarnos por eso. Gasta esa energía en planificar y repasar.

Continúa aprendiendo...

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Consejos generales de memoria | Parte III


Consejos generales de memoria
  • Ningún padre o docente va a conseguir que un menor memorice algo si este no pone de su parte. Sabemos que es algo obvio pero es una fuente de frustración y decepciones inmensa. Debemos enseñar a memorizar activamente, es decir, el menor debe entender que si no quiere y pone energía en memorizar algo no lo va a conseguir. Nadie puede. 
  • Memorizar exige una enorme concentración y agota. Pretender poner a un chico delante de un libro memorizando una hora de primeras es ridículo. No lo va a hacer. No puede. Es mejor dosificar y alternar tareas. Con el tiempo su capacidad de aguante irá aumentando de forma progresiva.
  • Muchos chicos pasan horas de los libros con un rendimiento muy bajo. Desde Educar sin varita mágica recomendamos estar en la silla solo en momentos de aprovechamiento. Acostumbrar a los jóvenes a estar en la silla sin concentrarse y perder el tiempo es doblemente negativo. Es mejor combinar el ocio y la diversión con momentos de aprovechamiento real. Será más feliz y su rendimiento será superior.  
  • Intentar adaptar los métodos al menor. Las normas mnemotécnicas más eficientes son las que creamos por nosotros mismos.
  • Cuando vemos a un menor frente a un libro, un folio o un esquema leyéndolo simplemente, en torno a un 90% de los casos, estará realizando una labor poco efectiva o, directamente inútil. El motivo es que ni está activo, ni atento ni implicado. En cambio, cuando el menor repasa mentalmente lo estudiado, lo escribe o gira el folio para comprobar si lo ha retenido, está utilizando un método eficaz. Así que, un buen consejo podría ser indicárselo. Si asegura que está estudiando anímale a cambiar de actividad. Cantar, recoger, hacer algo que implique lápiz, ayudar a hacer la cena o simplemente conversar con él provocarán que, cuando retorne al estudio, tenga una actitud diferente, quizá más activa. Se trata de una simplificación pero creemos que en un porcentaje altísimo de los casos es asumible como real (#EducarLAB).
  • Repasar es fundamental para asentar el conocimiento a largo plazo. Aunque hay muchas técnicas os proponemos la que a nosotros y nuestros alumnos les resulta más eficiente. Tras memorizar de forma efectiva repaso al día siguiente, después a los 2 días, 4 días, 8 días, 16 días, 32 días, etc. Vamos duplicando el periodo hasta que quede completamente retenido en nuestro sistema neuronal (Distribución espaciada).

Continúa aprendiendo...

martes, 6 de noviembre de 2018

¿Cómo puedo conseguir retener esa información en el tiempo? | Parte II

Puede que te interese entender cómo funciona nuestra memoria y la de los menores antes de leer este artículo. Si es así, pincha aquí.
La memoria funciona de forma muy similar a un músculo. Es difícil esperar ser muy fuertes si antes no entrenamos y es difícil tener buena memoria si antes no practicamos. A más entrenamiento más capacidad. No imparte desde donde partamos, esa norma se cumple en todos los casos.
Existen personas con una enorme capacidad de memoria innata, con memoria eidética, con dificultades de almacenamiento pero, exceptuando las patologías que afectan a la memoria como el Alzheimer, todos nos basamos en un mismo proceso de retención de memoria. Así que dejémonos de excusas y a entrenarla. Como si de deportistas se tratase, no todos podemos llegar a la élite ni necesitamos las mismas horas de entrenamiento para alcanzar ciertos objetivos pero, a nuestro nivel, todos podemos alcanzar importantes metas con el consiguiente esfuerzo. ¡Vamos allá!
Memorizar una información nos va a exigir activar nuestro cerebro, prestar la máxima atención y querer implicarnos en que esa información se quede en nuestras neuronas, es decir, lo que llamábamos la Santísima Trinidad de la Memoria. Además, para que esa información permanezca mucho tiempo necesitaremos recordarla periódicamente. La curva del olvido nos dice que, en pocos días, olvidaremos más de la mitad de lo aprendido si no lo repasamos. Recordemos igualmente que factores como el sueño o el estrés también afectan al proceso.

¿Que debemos hacer para memorizar?
Cada persona y cada información puede requerir un proceso específico que sea especialmente eficaz. Los hay más verbales y otros más visuales. Vamos a proponer un buen número de consejos útiles y prácticos de manera que cada uno pueda utilizar los que le resulten óptimos a su caso. Os aconsejamos probar los diferentes métodos para encontrar vuestra fórmula.
- Utiliza normas mnemotécnicas. Se trata de "trucos" que nos ayudan a retener conceptos más complejos. Ejemplos de normas mnemotécnicas son el uso de los nudillos para recordar la duración de los meses del año; o recordar el orden de los Planetas mediante la frase "Mi vieja tía marta jamás supo untar nada en el pan" (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y el "planeta" enano Plutón).
- Las personas con mayor memoria visual pueden recurrir al uso de colores a la hora de subrayar, elaborar esquemas o crear representaciones. Además, en ocasiones, es muy interesante convertir palabras en imágenes que nos faciliten su recuerdo. Por ejemplo, para recordar un experimento imaginar que lo estas llevando a cabo en un lugar concreto, paso a paso, puede resultar de gran ayuda.
- Uso de acrónimos. Utilizando las primeras letras de un conjunto de palabras podemos formas una palabra nueva que nos facilite la memorización. Por ejemplo, podemos recordar la Ley de Ohm acordándonos de nuestra prima Virginia y es que VIR es la Ley de Ohm V = I x R. Una variante utilizaría palabras enteras o partes de las mismas para formar frases con el mismo fin.
- Crea historias o teatrillos que te acompañen en el proceso. Si, por ejemplo, quieres recordar varios elementos puedes imaginártelos en las diferentes partes de tu casa en lugares precisos. Una variante concreta de este método es el método de los lugares o loci usado desde la antigua Grecia. En él simplemente eliges un camino bien conocido, por ejemplo el camino al cole o al trabajo, y en diferentes puntos del mismo ubicas las diferentes cosas a memorizar. Es crucial imaginarlo de la forma mas realista posible y recordarlo varias veces.
- Utiliza relaciones sencillas. Un par de ejemplos. Los Anticiclones corresponden a centros de Altas presiones mientras que las Borrascas a Bajas presiones. Las primeras letras se corresponden A con A y B con B. Para recordar el nombre científico del Laurel, Laurus nobilis, recuerdo que mi prima Laura fuma Nobel.
- La repetición puede ser un método muy eficaz de retención pero, contrariamente a lo que se suele pensar, no es suficiente con una repetición tipo papagayo. Requiere concentración y repetición en tiempos salteados a modo de repaso.

Lamentablemente no solo podemos vivir de los trucos en el proceso de memorización. Son muy útiles y nos van a ayudar muchísimo pero si me toca aprenderme los números en inglés no tengo mucha opción de vivir solo de trucos. Memorizar listados de palabras, temas completos, esquemas, etc. requiere nuevamente de nuestra Santísima Trinidad. Veamos:
  1. Activar. En primer lugar necesitamos simplificar y ser lo más efectivos posibles. Si nuestra capacidad de memoria es limitada evitemos gastar energías innecesariamente. Por ello es importante que eliminemos contenido irrelevante y demos un formato visualmente atractivo de forma que aprovechemos nuestra memoria visual además de la verbal. Es por eso que somos tan pesados con la realización de resúmenes y esquemas en los que se destaquen los aspectos claves y se elimine lo superfluo. 
  2. El resultado de esa ordenación y simplificación debe ser lo más coherente e intuitivo posible para el estudiante. Si no lo entiendo el esfuerzo va a ser infinitamente mayor. ¿Has probado a memorizar una palabra en árabe o chino?
  3. Atención. Cualquier intento de memorizar a "medio gas" va a resultar un fracaso. Es necesario acostumbrar a los menores y a su cerebro a que cuando van a memorizar debe ser con un esfuerzo importante. Si no están con ganas o capacidad es mejor que se dediquen a descansar, hacer ejercicios, esquemas o resúmenes que les obliguen a activarse sin tanto esfuerzo.
  4. Implicarse. Necesitamos que sea el propio estudiante el que ponga de su parte y no siempre es así. Padres o profesores que ponen toda su energía en "controlar" que estudie o memorice es probable que, pese a su buena intención, estén condenados al fracaso. Creemos que es mejor motivar, ayudar a establecer un plan eficaz o enseñar a memorizar que pelearse por mantenerlo en la silla. Establecer metas pequeñas, programar objetivos realistas, reforzar sus logros son estrategias inmensamente más eficaces.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Aprendiendo a memorizar | Parte I

Con unos 100.000 millones de neuronas, ¿cómo es posible que mi hijo no sea capaz de memorizar el verbo to be?, Se pasa horas en la habitación, ¿por qué luego suspende? La memoria es una de las funciones más complejas del cuerpo humano, aún a día de hoy es en gran parte un misterio para los humanos. Memoria a corto o largo plazo, memoria sensorial, memoria emocional... En este artículo no pretendemos descifrar estos misterios sino comprender su funcionamiento y forma de trabajarla en los menores (y porque no, en los mayores).
No pretendemos teorizar mucho sobre el proceso mental en sí pero resulta necesario asumir que, para que algo sea memorizado necesita tres requisitos indispensables, lo que llamamos la Santísima Trinidad de la Memoria:
  1. Activar el sistema.
  2. Atender.
  3. Implicarse personalmente en la memorización.
Pero, ¿qué significa eso?, ¿por qué son tan importantes esos pasos?, ¿son necesarios para que mi hijo memorice los ríos de la península? Evidentemente hay personas con más o menos capacidad para memorizar pero, esa diferencia, no justifica el fracaso o el éxito de la mayoría de casos. Todos hemos vivido fracasos en la preparación de un examen, hemos sufrido un "blancazo" o hemos sentido que perdíamos el tiempo estudiando. Por ejemplo, ¿cuantas veces hemos estado frente a un libro leyendo infinitas veces un párrafo que no hemos sido capaces de memorizar?. O, ¿cuantas veces hemos pedido a nuestro hijo que estudiase ese tema y, tras muchísimo tiempo dice "no se me queda"? 
Memorizar no es introducir información al cerebro como si se tratase de las cajas de una mudanza. Retener algo en nuestra memoria requiere querer hacerlo (Activar), mantener la concentración absoluta durante todo el proceso (Atención) y poner toda nuestra actitud en buscar la mejor forma de fijarlo en nuestro cerebro (Implicarse). 
Imaginemos que estamos hablando con nuestro hijo y no nos está haciendo caso. En ese momento le decimos "No me escuchas. Ni siquieras sabes de que te estoy hablando". En muchas ocasiones el menor es capaz de repetir la última frase que le hemos dicho dando a entender que si nos prestaba atención aunque las dos partes sabemos que en realidad no es cierto. Otro ejemplo puede ser el de memorizar un número de teléfono. Con apenas esfuerzo somos capaces de repetir un número de teléfono que nos dictan pero esa retención a penas dura escasos segundos en nuestro cerebro, después se desvanece, se evapora. Esto es lo que separa la memoria a corto plazo (unos 10 segundos), puntual, efímera, de la memoria a largo plazo, consistente y más estable. Nuestros hijos necesitan memorizar en esta segunda esfera de la memoria y eso va a requerir la santísima trilogía de la memoria: activar, atender e implicarse.

Memoria de hielo
Utilizaremos la analogía con la que intentamos explicar a los menores el proceso de memorizar en Educar sin varita mágica (#EducarLAB). Imaginemos un día caluroso en el que estamos sedientos. Alguien deposita un hielo en nuestra mano. Necesitamos que se derrita para poder beber el agua y a penas tenemos unos segundos para retener ese agua antes de que se deslice entre los dedos. Tenemos muchas formas de mantener ese agua para poder beberla una vez derretida pero necesitamos hacerlo pronto y pensar en un plan para retenerla. Si lo hacemos de una forma eficaz después podremos usarla para paliar nuestra sed. Entendemos que la memoria sufre un proceso parecido. El objetivo es retener esos conocimientos en nuestra memoria a largo plazo. Me llega la información, sea porque me la dictan, la leo o la escucho. Tengo unos segundos para almacenarla antes de que se derrita. Puedo repetirla mil veces, puedo escribirla y probar que la recuerdo, puedo utilizar relaciones, acrónimos, normas mnemotécnicas... cada ocasión y persona puede requerir un método diferente pero, sin duda, necesitamos un plan para que no se escape entre nuestros dedos, entre nuestras neuronas. Solo si somos capaces de guardarla bien podremos beberla cuando lo necesitemos.

La memoria es un proceso básico en el aprendizaje y en la supervivencia. No se trata de memorizar como si de un disco duro se tratase sino de retener datos útiles y consistentes que formen unas redes neuronales fiables de forma que nos permitan alcanzar las metas esperadas.