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lunes, 14 de agosto de 2023

Vuelta al cole | 7 Consejos para el regreso al aula


La vuelta al colegio o al instituto después del largo verano suele suponer un reto para los jóvenes. Llevamos dos meses con unas reglas más flexibles, no hay prácticamente horarios, ni responsabilidades. La mayor parte de su tiempo se ha dedicado al ocio de forma absolutamente libre. Les hemos permitido una libertad casi completa y, de repente, queremos que vuelvan a encorsetarse en una rutina muy estructurada. Lo que en adultos parece  lo más lógico del mundo, eso que comúnmente llamamos "Síndrome postvacacional", también lo sufren ellos, solo que además no poseen nuestras herramientas para gestionarlo correctamente.

Saber cómo preparar ese momento e ir programando las emociones y dificultades que puedan ir apareciendo ayudarán al menor en un proceso que, de otra forma, puede resultar muy complicado y doloroso para todos.

A continuación os planteamos dificultades, pautas y/o estrategias que podéis utilizar para facilitar dicho proceso.

Posibles manifestaciones y estados emocionales que pueden aparecer en el menor.
  • Ansiedad (Se muestra más nervioso, irascible o irritable; presenta dolores de cabeza o tripa inusuales; alteraciones del sueño; náuseas o vómitos; intensificación de picores, etc.).
  • Miedos (¿Me cambiarán de compañeros?; ¿Les caeré bien?; ¿Me haré amigos?; ¿Se reirán de mí?; ¿Será más difícil?; ¿Pensarán que soy tonto?, etc.).
  • Angustia (¿Estaré todo el día haciendo obligaciones?; ¿No tendré tiempo libre para jugar?; ¿Me apuntarán a mil cosas?; ¿Volveré a tener muchas normas y horarios a cumplir?; ¿Sabré funcionar solo?, etc.).
Estos estados no siempre aparecen de forma clara. A veces son somatizados por parte del menor en forma de, por ejemplo, dolores de tripa. Otras se encuentra más irascible o inseguro. Lo más probable es que ni siquiera él o ella se consciente de lo que le ocurre. Sea como sea, prepararlo para la vuelta al colegio o al instituto es enormemente aconsejable y, le afecte más o menos, será positivo. Por supuesto, como siempre, lo ideal es estar atento y adaptarnos a sus necesidades concretas pero los siguientes consejos serán una maravilloso punto de partida.

7 consejos para facilitar el proceso al menor.
  1. Normaliza las emociones de tu hijo. Transmítele que le comprendes, que es completamente natural lo que siente y piensa. Ayúdale a aceptar la realidad aunque no le guste. Nadie quiere que terminen las vacaciones pero plantéale que juntos podéis buscar alternativas que faciliten o incluso conviertan en positiva la realidad del día a día. 
  2. Introducir progresivamente horarios en las dos últimas semanas antes del comienzo del curso. El cambio para ellos, de otra forma, será vertiginoso el día que comiencen las clases. Puedes ir introduciendo actividades programadas como leer, hacer manualidades, ejercicio, etc. Estas actividades, que no tiene porque será directamente relacionadas con su vida académica, serán un buen paso intermedio.  
  3. Para introducirnos en la rutina vamos instaurando horarios más concretos y más cercanos a la próxima realidad. No podemos esperar que su cuerpo (y mente) respondan correctamente a levantarse el primer día de clase a las 7:00 si lleva todo el verano levantándose a las 11:00 de la mañana. Horarios de sueño, turnos de comida, tiempo con amigos, etc.
  4. Tratar de planificar el curso entre todos. Las asignaturas y deberes no son modificables, pero el resto de actividades sí. Hazle participe de sus actividades extraescolares, plantearos juntos las ilusiones para los fines de semana, anímale a realizar actividades pero ten cuidado de no sobrecargar su horario puesto que terminará jugando en contra de ambos.   
  5. Planifica y valora sus nuevas responsabilidades. Es un año mayor, ha de ser más autónomo, va a asumir nuevos retos que puedes exigirle o planteárselo como un nuevo avance en su vida. Preparar junto a él el viaje en autobús que ahora realizará solo, acompañarle por las calles por las que acudirá al centro, orientarle en que ha de meter en la mochila, enseñarle a ducharse sin ayuda... son algunas de las cosas que este año el va a hacer sólo. Podemos hacer que sienta esa responsabilidad como el maravilloso paso que es para él y no tenerla que crear posteriormente como una obligación más.  
  6. Crear todos juntos las normas que cada uno vamos a tener a lo largo del año. Es claro que vamos a tener unas obligaciones a cumplir y, si las dialogamos desde el principio, nos ahorrarán discusiones posteriores. Estableced unas pautas claras y concretas para cada miembro de la familia (¡Sí, padres también!) y colgarlas en un lugar perfectamente visible para todos. Establecer conjuntamente un sistema de premios y consecuencias para cada uno ayudará al funcionamiento óptimo de la familia.  
  7. Presta especial atención a su motivación para los últimos días justo antes del inicio de las clases. Cada niño encuentra la motivación en cosas muy diferentes así que busca las suyas propias. Puede que llevar un estuche nuevo, o ir a comprar sus libros y cuadernos lo sea para unos; Otros la encontrarán en estrenar ropa para esos primeros días; Dejar a punto la bici o el longboard con el que irán a clase; pensar en los juegos que compartirán en el recreo con sus compañeros; etc.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Fomentando la lectura en el aula.. y fuera de ella!

Dejamos a un lado, al menos en esta ocasión, la importancia de la lectura y nos centraremos en la necesidad de fomentarla. Contaremos para ello la estrategia que utilizamos en el aula y las normas que proponemos a los alumnos persiguiendo la lectura sobretodas las cosas. Queremos decir sobretodas las cosas en que entendemos que el objetivo es LEER y, por lo tanto, muchas de las propuestas que detallamos a continuación entendemos que, si bien debatibles, persiguen esa lectura con mayúsculas y no tanto la pureza de dicha lectura.
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Normas del lector
Al comenzar el periodo concreto (en nuestro caso por trimestres) recordamos al alumnado las normas del Club de Lectura. Son las siguientes:

Carnet del lector
Además de las normas nosotros utilizamos un carnet de lector para clase. Se trata de un detalle que les motiva y estructura. En su cara se completa con sus datos y en el envés planteamos la pirámide del lector en la que se asciende según el número de libros leídos en el trimestre (nosotros utilizamos gometes para indicar el escalón concreto). Un escalón por libro leído.
Os lo dejamos para que podáis imprimirlo, pegar ambas tapas y plastificarlo (versión descargable pdf).


Posibles recomendaciones al profesorado/padres
  1. Los inicios son los más duros. Es común ver en los alumnos una enorme pereza inicial a vencer y que, una vez superada, la lectura no supone ningún esfuerzo. Para ello trata de implicarte en las primeras páginas hasta que entre en inercia con el libro. Puede ser un par de mañanas seguidas en el último cuarto de hora de la clase de lengua, en tutoría o con la complicidad de sus padres.
  2. Permite el abandono. No se trata de cambiar constantemente de lectura pero permite cambios sobre la marcha. Si obligamos a leer textos que, por el motivo que sea, no entran fomentaremos su falta de motivación y sensación de obligación. Muchos adultos también abandonamos lecturas si tras un cierto número de páginas no nos sentimos enganchados, ¿por qué ellos no?.
  3. En la lectura vale todo (o casi). Podemos exceptuar temáticas fuera de tono pero no formatos. Leer a Mortadelo y Filemón, Yakari o manga no es leer peor sino diferente.
  4. Sé ejemplo. Demuéstrales que lees también. Recomienda libros. Háblales de tus sensaciones e intereses. 

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miércoles, 31 de mayo de 2017

El rincón de observar y sentir, por Isabel Campo

¿Cómo trabajar las emociones en el aula?, ¿es posible que un alumno pueda reflexionar y aprender del comportamiento de sus compañeros mediante la mera observación? La respuesta a ambas preguntas en un rotundo sí. Hay muchas  posibilidades a este respecto pero la que os presentamos a continuación, a nuestro juicio, es una opción fantástica por lo práctica, sencilla y eficaz. 

La idea la propone nuestra Isabel Campo, psicóloga y orientadora de colegio, y a quien respetamos enormemente tanto en lo profesional como en lo personal. Os invitamos a aplicar el "Rincón de observar y sentir" en vuestras aulas o en cualquier espacio que invite a la reflexión o la relajación.


Actualmente es muy frecuente la estructura de aula por rincones: rincón de lectura, de escritura creativa, de experimentos… ¿y si creáramos un rincón de enseñar a observar?
Enseñar a los alumnos a observar, y sobre todo a tomar conciencia de lo que observan, de lo que escuchan, de lo que ven, o de lo que sienten. Todo esto puede ser fundamental para ayudarles a aprender a “percibir”, sobre todo en un momento en lo que todo pasa a demasiado rápido.
El crear un rincón en el que únicamente se escuche lo que sucede, como observador externo, sin poder hablar, o levantar la mano, en el que se aprenda a ser paciente, a escuchar a sus compañeros, a contemplar las actuaciones que suceden.
Como la información nos bombardea todos los sentidos, puede proponerse diferentes materiales que ayuden a los alumnos a centrarse en sólo algunos de éstos sentidos, por ejemplo: se puede disponer de un reproductor de música con cascos para oír música mientras se “VE” lo que sucede, o una venda que se pueda poner en los ojos para únicamente “OÍR”  lo que sucede, sin poder verlo;  dejando para más adelante la posibilidad de ver, oír, y contemplar lo que está ocurriendo.
Todas estas sensaciones o sentimientos que desencadenan las escenas, pueden escribirlas en un diario libre, los niños son muy creativos, hay que intentar no decirles lo que tienen que reflejar o cómo hacerlo. Puede ser igual de válido un dibujo, una frase o una simple palabra.
Para ello puede colocase una silla en un rincón del aula, siendo los propios alumnos los que diseñarían ese espacio que será de “ellos”, es importante que sea un lugar cómodo y acogedor.
Puede elegirse un día a la semana puede compartir libremente las experiencias,  cómo nos hemos sentido, si algo nos ha llamado la atención o si nos ha resultado difícil no poder participar y sólo contemplar.
Percibir lo que sucede a nuestro alrededor puede ayudarnos a resituarnos en ese espacio.
Isabel Campo (30 años)
Psicóloga.
Material complementario
Para facilitaros un poco el trabajo os proponemos dos fichas, una a modo de cartel para anunciar el lugar y otra con el objetivo del espacio.
 

Versión descargable e imprimible (alta resolución, 300 ppp):