miércoles, 6 de diciembre de 2017

Deja de buscar la felicidad.. ¡Fabrícala!



Los antiguos griegos hablaban de un concepto, la eudemonía, como el fin último del ser humano. Algo así como alcanzar nuestra plenitud. Ser feliz. Había quién buscaba la eudemonía en la riqueza, los honores, la fama o el mero placer. Aristóteles les corregía y les indicaba que la única forma de alcanzar la plenitud era a través de una vida basada en la razón y en la búsqueda de la verdad.
Aquí surge un segundo concepto griego que parece pertinente, la idiotez. Para ellos ser idiota significaba que estabas centrado en ti mismo, que eras egoísta. Un idiota solo pensaba en lo propio y se olvidaba del conjunto, de la democracia, de los demás.
Ahora bien, ¿no os parece que no hay peor forma de alcanzar le eudemonía que ser un idiota, ambos en su sentido griego? Son muchos los trabajos y experiencias que han demostrado que cuanto menos idiotas somos, es decir, más empáticos, más felices nos sentimos. Trata bien a esa persona, haz algo agradable por tu amigo, ayuda a quien lo necesita y te sentirás mejor.
Es más sencillo de lo que parece. ¡Deja la idotez a un lado, busca ayudar al resto, sonríe y se feliz!

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Conciliar con mi familia mi forma de educar


Explicación: Resulta complicado intentar convencer a los demás para que funcionen tal y como tú consideras oportuno, especialmente cuando se trata de la forma de interactuar con un menor. Tampoco es sencillo, ni quizá efectivo, esperar que los demás actúen con tus hijos en función de como lo hagas tú como su padre. Puede ser que ese tipo de situaciones no llegue a generar dificultades en nuestro hijo pero, en ocasiones, comentarios o actuaciones externas pueden modificar su funcionamiento o tirar por la borda el trabajo que realizamos diariamente.
Debatir con tu madre o tu suegro acerca de actuaciones, frases o formas de interaccionar con tu hijo "en directo" puede llevar a discusiones, comentarios inoportunos, malentendidos, pérdida de control, desgaste emocional, frustración, reducir tu confianza y capacidad...

Objetivo: Conciliar con mi familia pautas en la educación de mi hijo de forma que evitemos los conflictos. Ofrecer al menor un entorno estable y coherente.

Estrategia:

Seguridad en mí: 
El primer paso para poder aceptar comentarios educativos, explicar mis opiniones o establecer directamente cada pauta con el menor, es la confianza en uno mismo. Para ello sigue las siguientes instrucciones, te ayudarán a adquirir firmeza en tí y tus decisiones.
  1. Documéntate. Lee, reflexiona y comenta con tu pareja las normas, pautas y estilos educativos que te acercan a un mejor funcionamiento con tu hijo.
  2. Acepta que te vas a equivocar.
  3. Reconoce tus errores con dignidad y acepta que son ellos quienes te enseñan a ser mejor padre cada día.
  4. Evalúa tus resultados, y conduce tus pautas hacía un cambio positivo.

Seguridad en mis pautas:
Vas a tomar muchas decisiones, seguramente titubearás e incluso en ocasiones te contradecirás. Normalízalo, es un paso más, la forma de intentar hacerlo correcto. Transmite seguridad en tus pautas. 
  1. Intenta sacar un rendimiento positivo a los comentarios externos.
  2. Extingue aquellos consejos que no apruebas o consideras que no ayudan.
  3. Ten presente en cada momento que vosotros perseguís lo  mejor para vuestro hijo.
  4. Cuando trasmites seguridad, dejas poco espacio abierto a alternativas. Inténtalo.

Compartir mi forma de educar con mi familia:
  1. Explica las razones de tu forma de actuar.
  2. Reune a tu familia y en un momento tranquilo y en armonía trasmíteles la importancia que tiene que todos funcionéis en la misma dirección.
  3. Hazles saber que como padre, quieres lo mejor para tu hijo y que consideras que éste es el camino.
  4. Reconóceles que es posible que os confundáis muchas veces pero para ellos es importante que vayáis paralelos, de la mano.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

¿Y yo? | La importancia del equipo


Explicación: Tener un hijo puede resultar la aventura más bella, apasionada y dulce de nuestra vida, pero también es un momento de incertidumbre, de nuevas emociones y sin lugar a duda, una nueva forma de vivir. La llegada del primer hijo lo cambia todo. Dejamos de ser dos para ser tres y en ocasiones tres diferentes personas que no conocíamos. Los adultos intentamos acoplarnos y gestionar todas las circunstancias nuevas con la mejor intención, con el deseo de disfrutar y no sentirnos superados. Caer en el error, confundirnos y afectar a la persona de nuestro lado es mucho más fácil de lo que imaginábamos. Sois un equipo, ambos vivís algo fantástico pero a la vez el no saber, las diferentes emociones que aparecen, las dificultades, las pocas horas de sueño y el deseo por hacerlo bien nos lleva a conductas egoístas, a menospreciar consejos o simplemente no aceptar nada más allá de lo que uno opina. Todas estas conductas, aunque son normales y proceden de la intensidad del momento, dan lugar a posibles consecuencias. Una de ellas puede ser el rechazo de uno de los miembros.

Conductas erróneas que derivan en un posible rechazo por parte del menor a uno de los dos progenitores:
  • Menospreciar a tu pareja.
  • Reprocharle lo que hizo o no hizo.
  • Quitarle autoridad públicamente.
  • Definir roles incorrectos. Ejemplo: el encargado de ser el protector, el único que pone las normas o quien otorga los premios.
  • Que uno de los miembros no dedique tiempo agradable a su hijo.
  • No funcionar en equipo.
  • Un solo miembro se ocupa de las responsabilidades del menor (poli malo y poli bueno).
  • Uno de los miembros no encuentra aspectos o actividades comunes.

Objetivo: Qué mi hijo quiera pasar tiempo conmigo, que se sienta agusto a mi lado.

Estrategia: Utilizaremos lo que hemos llamado la Estrategia de amor. Consiste en seguir los siguientes pasos: 
1. Me analizo a mí mismo: ¿Cómo me siento?, ¿qué pensamientos aparecen en mi cabeza?, ¿qué creo que estoy haciendo mal?, ¿qué creo que hago bien?.
2. Descubro cómo es mi hijo y que le gusta. Para ello escúchale o simplemente observa lo que haga, te dará muchas pistas.
3. Hago una lista de posibles mejoras:
  • Actividades que podría hacer con mi hijo (deportes, ocio, acompañarle, etc.)
  • Encuentra momentos para vosotros solos que sean agradables para ambos.
4. Hablo con mi pareja y le explico cómo me siento.
5. Le pido a mi pareja ayuda, sugerencias para mejorar. Seguramente ella verá las cosas con una perspectiva diferente que, si escucho, me pueda aportar mucho.
6. Juntos analizáis la lista de conductas erróneas anteriormente detallada y cada uno expone posibles mensajes o conductas que puedan dar lugar a la situación que estáis viviendo.
7. Y ahora… disfruta... Hagas lo que hagas, si partes de las premisas anteriores y la buena intención, estará genial! Será una oportunidad, un rato vuestro y poco a poco estarás mucho más cerca de él. Además no dudes de que el valorará los intentos por muy torpes que puedan parecerte.

Nota 1. Recomendamos leer el Capítulo IX del libro Educar sin varita mágica que trata el cuidado de la pareja, y nuestra famosa Gynkana, que asegura risas, fuera complejos y un interesante punto sexual. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lecturas recomendadas para niños de 6-7 años


Los 6-7 años son una edad de transición entre los cuentos más visuales y las primeras lecturas y, por lo tanto, complicada de recomendar. Hemos preparado una recopilación de nuestros cuentos y libros favoritos para estas edades, con un poco de todo. Esperamos que os guste y cualquier sugerencia será más que bienvenida en los comentarios.

http://educarsinvaritamagica.blogspot.com.es/2017/02/orejas-de-mariposa-de-luisa-aguilar.html

1. OREJAS DE MARIPOSA
de Luisa Aguilar.
Se trata de uno de nuestros libros favoritos. Fácil de leer.
Temas: Trata la autoestima con una gran delicadeza.
Le dedicamos una entrada completa a él en nuestra sección Libros sin varita mágica. Leéla.


2. PODRÍAS, 
de Joana Raspall e Ignasi Blanch.
Sencillo, este cuento escrito en verso, actúa como un marco de entendimiento para la realidad que vivimos y que, muchas veces, nuestros pequeños entienden mejor que los adultos.
Temas: La diversidad y la multiculturalidad.


3. EL LOBO DESNUDO, 
de Thierry Robberecht y Loufane.
Se trata de un libro sencillo, con más contenido que los cuentos habituales para esta edad. Es una opción genial para empezar a leer con mayúsculas. ¿Cómo sobrevivirá el lobo feroz si un día se queda desnudo?
Temas: Trata, con mucha inteligencia, el miedo, la vergüenza y la valentía.


4. MOSQUITO AL RESCATE, 
de Sophie Guerrive.
Se trata de un libro-juego, con el que podrán jugar solos o con tu ayuda. Los dibujos les atrapan con su infinidad de detalles que les exigen su más completa atención para ayudar al mosquito. El texto es mínimo así que también es muy recomendable para aquellos que aún tengas más dificultades o sean perezosos.
Temas: Concentración y perseverancia.


5. ATLAS DEL MUNDO, UN INSÓLITO VIAJE POR LAS MIL MARAVILLAS Y CURIOSIDADES DEL MUNDO,
de Aleksandra Mizielinska.
Una verdadera joya para despertar la curiosidad de los más pequeños. Cada una de sus páginas encierra un mundo de detalles, datos y curiosidades increíbles capaces de mantener la atención del pequeño y dejarlo absorto horas.
Temas: Curiosidad y motivación por aprender.


6. LA BRUJA BRUNILDA, 
de Valerie Thomas y Korky Paul.
Sencillo y muy divertido, es decir, perfecto para ofrecer autonomía en la lectura. Para niños que ya sepan leer con cierta soltura. Un cuento de mayores. Tiene una serie que completa a este título.
Temas: Diversión.


7. SUPERPATATA, 
de Artur Laperla.
Sencillo, con poco texto y muy fácil de entender. Además es tremendamente divertido. Es un paso más en sus avances por la lectura. Un comic casi de mayor.
Temas: Diversión.


8. AGUS Y LOS MONSTRUOS, 
de Jaume Copons y Liliana Fortuny.
De las propuestas que os ofrecemos, la colección de Agus es la que recomendamos para un nivel de lectura muy potente. Son libros más complejos y que recomendamos a lectores de un nivel superior, más experimentados. Son historias muy divertidas, donde la exageración y la picardía juegan un papel importante. Un libro para sentirse mayor.
Temas: Aventura y humor.


 
9. INVENTARIOS ILUSTRADOS, 
de Virginie Aladjidi y Emmanuelle Tchoukriel.
De animales, de insectos, de árboles, animales con cola o aves. Los inventarios ilustrados de Kalandraka explican, de forma muy sencilla, con fichas detalladas un sin fin de animales o plantas. Entretenido para momentos puntuales, para acercarlos a la naturaleza y para disfrutar aprendiendo
Temas: Curiosidad y naturaleza.


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En nuestra sección LIBROS SIN VARITA MÁGICA podrás encontrar reseñas y recomendaciones que nos parecen muy interesantes para otras edades.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¿Qué hago con los deberes de mi hijo? Tarda muchísimo en terminar


Explicación: Los deberes pueden convertirse en nuestro Talón de Aquiles. Puede llegar a su la piedra que aparece cada día y por la que la relación con mi hijo se deteriora o debilita. 
En muchas ocasiones el menor ya está cansado. El colegio, las actividades extra escolares o el propio día le han vencido pero aún debe de hacer sus tareas para el día siguiente. Nuestra paciencia no siempre es la óptima en ese momento del día y a veces resulta complicado.
Unas veces son los distractores de su habitación o de su cabeza quienes disminuyen su rendimiento. Otras es la falta de motivación o una sensación de incapacidad la que le frustra y dificulta la tarea de terminar sus deberes.

Objetivo: Terminar "rápido" los deberes.

Estrategia: Os proponemos una dinámica para llevar a cabo cuando tengamos que hacer los deberes. Consistirá en seguir una serie de pasos para hacer que su tarea sea más programada y estructurada y que, además, encuentre motivaciones en una tarea en que, hasta ahora no parece encontrar.
  1. Utiliza un reloj de arena o un cronómetro. Pondremos tiempo a sus actividades y cuanto más concreto por asignatura, operación o actividad mejor. Favorecerá su concentración.
  2. Recurre a Post-its o carteles motivadores. Varíalo cada semana, escríbele un mensaje diferente y colócaselo delante cada día. Vamos a darle ánimo.
  3. Puntúale su esfuerzo, velocidad y cuidado, con notas. Por cada tarea o asignatura una nota diferente. Refuerza lo que hace bien.
  4. Recuerda, en la medida de lo posible, hacer los deberes antes de los premios o motivaciones de la tarde (salir a jugar, ir con amigos, etc.). Estará más descansado y sus ganas por acabar serán mayores.  
  5. Plantéale que acumulando puntos, como premio, conseguirá más minutos de juego. Tú sabes que cuanto antes termine tendrá más tiempo para jugar pero a él no lo ve tan sencillo. Plantearle un premio, un refuerzo positivo, lo motivará. Intenta estructurar muy bien los minutos de premio a los que equivalen los puntos. Cuanto más programado más justo y menos discusiones posteriores.
  6. Crea TRES PREMIOS ANIMALES que recibirá en función de su esfuerzo con los deberes. El Premio Lagartija lo recibirá cuando haga sus tareas rapidísimo: Puede ser un masaje, leer su cuento favorito o escuchar juntos su canción. El Premio Saltamontes será para días en que, aunque lo hemos tenido que hacer en diferentes momentos por su cansancio o por la cantidad, se ha esforzado: Podremos hacer la cena juntos, mimos extras o batalla de cosquillas. Y, finalmente, el Premio Tortuguilla, para días en los que la pereza ha causado estragos pero qué, aún más lento de lo acordado, ha acabado su tarea: Podremos darle un beso de fuerza, un beso de ánimo o recoger la mesa juntos.
Es probable que, poco a poco, su dinámica de trabajo vaya fluyendo y qué, el buen trabajo de hoy nos de y le de frutos en no demasiado tiempo. Implícate al principio y después deja que asuma responsabilidades después. 

Nota 1. Recomendamos leer el Capítulo XVI del libro Educar sin varita mágica que trata la falta de organización en los menores.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Control inmediato del estrés | 10 trucos antiestrés

No siempre es posible controlar el estrés. A veces, lo hemos hecho mal y, en otras ocasiones, simplemente, no todo estaba en nuestras manos. Una rabieta de mi hijo tamaño chucky, mi jefe fuera de sí o un cúmulo de situaciones que me están superando.
Llegados a ese punto no sirve de mucho plantearse cambios radicales en la vida. Ni tomar decisiones vitales. Es momento de controlar ese estrés, relajarse y, una vez conseguido, ya pensaremos hacia dónde o cómo queremos avanzar. Nos servirán para controlar emociones puntuales que nos dominan (como la ira, la pena o la tristeza), conseguir tranquilizarnos y, porque no, para conocernos mejor.
Por eso, os proponemos una serie de trucos que utilizamos nosotros para controlar el estrés, de forma puntual e inmediata. Los pasos son:
  1. Detecto el estrés.
  2. Descubro su origen.
  3. Descubre dónde lo sientes.
  4. Elijo un plan antiestrés.
  5. Lo pongo en marcha hasta que me sienta más tranquilo o, si no está funcionando, elijo otro.

PLANES ANTIESTRÉS
  1. Escucha música que te tranquilice (por ejemplo, la que utilizamos nosotros en clase).
  2. Haz deporte. Corre, salta, nada, coge la bici, haz yoga o vé al gimnasio. Lo que sea que te exija de verdad. 
  3. Desahógate con alguien de confianza pero trata de ser coherente y no caer en el dramatismo. Escucha y da las gracias al final por "estar".
  4. Mastúrbate.
  5. Si la energía es exageradamente elevada, golpea, grita, prieta, lo que sea que no haga daño a nadie pero consiga liberar tu energía negativa.
  6. Aprovecha para limpiar o recoger con la música bien alta o cascos. Realizar tareas monótonas nos permiten relajarnos sin hacernos más daño a la vez que nos permite sentirnos un poco mejor.
  7. Ve a un sitio tranquilo, a ser posible, monte. Camina, respira hondo y, cuando estés preparado, reflexiona sobre que está pasando y por qué está pasando eso. Qué quiere decir. 
  8. Trata de reestructurar tus pensamientos. De cada situación complicada surgen oportunidades. Busca el lado positivo y se constructivo.
  9. Ponte canciones locas de gritar o bailar a tope. Nosotros tenemos preparadas listas de canciones para niños y adultos.
  10. Haz algo por alguien. Es una forma de distraernos y sentirnos bien. No arreglará nada pero si conseguirá que ese estrés se reduzca y nos encontremos mejor. Dona sangre, prepara una sorpresa a un amigo, toma un café con una persona que hace tiempo no vés...).
Estos u otros trucos pueden ayudarte a calmarte y empezar a sentirte mejor. Dependerá de tí y del origen del estrés usar uno u otro. Prueba hasta encontrar con el que te resulte eficaz.

Y recuerda que esto es algo paliativo, después nos quedará prevenir, es decir, tratar de buscar soluciones al origen de ese estrés para que no ocurra o se minimice.



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- Estrés, ¿aliado o enemigo?

miércoles, 25 de octubre de 2017

Estrés, ¿aliado o enemigo?

Existe un sinfín de estudios acerca de las bondades y, sobretodo, perjuicios que genera el estrés. Tras mucho leer y mucho experimentar en carnes propias y ajenas nos atrevemos a concluir que un punto de estrés en nuestra vida es sano e incluso necesario. Es la forma de asegurarnos que no vivimos estancados y en una eterna zona de confort.

El estrés (en latín stringere, que significa apretar) implica una amenaza o una exigencia más elevada de lo normal. Es decir, puede resultar dañino o una forma de avanzar y moverse. Esa es la clave.
Sin nada de estrés, es decir, sin retos, tendemos a tumbarnos, a parar, a conformarnos. ¿No os pasa que, después de una época intensa, os ponéis malos en cuanto os relajáis?, ¿o que empiezas queriendo no tener estrés y acabas viendo mierda en la tele que acaba estresándote más al pens
ar que estás tirando decenas de horas a la basura?
Un punto de estrés es clave y lo ideal es que surja de la autoexigencia, no en espera de que algo vaya mal. Véase que mi jefe me amenace con despedirme, mi hijo empiece a salirse del tiesto o mi pareja comience a plantearse el divorcio. Exigirse dar lo mejor de sí es una receta maravillosa, porque, no solo te sientes bien contigo mismo, sino que haces sentir bien al resto y, aún mejor, evitas que aparezca el estrés malo.
El estrés bueno te exige estar despierto, atento, tratar de tomar consciencia de lo que pasa a tu alrededor. Cansa, pero es un cansancio que aporta, es positivo.
Ahora bien, qué ocurre cuando aparece el estrés malo. La amenaza. El que duele y no aporta. Pues que toca reflexionar como controlarlo, anticipar posibles situaciones y poner soluciones que lo controlen. Toca saber decir que no a ciertas cosas, sean buenas o malas. Toca ser asertivo. Toca tomar el control de nuestra vida, al menos hasta donde podamos llegar.
El estrés puede resultar un aliado en nuestro camino hacia el crecimiento personal o puede ser un enemigo que nos coma por dentro. Nos toca elegir a nosotros, ¿estrés bueno o estrés malo?

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