miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lecturas recomendadas para niños de 6-7 años


Los 6-7 años son una edad de transición entre los cuentos más visuales y las primeras lecturas y, por lo tanto, complicada de recomendar. Hemos preparado una recopilación de nuestros cuentos y libros favoritos para estas edades, con un poco de todo. Esperamos que os guste y cualquier sugerencia será más que bienvenida en los comentarios.

http://educarsinvaritamagica.blogspot.com.es/2017/02/orejas-de-mariposa-de-luisa-aguilar.html

1. OREJAS DE MARIPOSA
de Luisa Aguilar.
Se trata de uno de nuestros libros favoritos. Fácil de leer.
Temas: Trata la autoestima con una gran delicadeza.
Le dedicamos una entrada completa a él en nuestra sección Libros sin varita mágica. Leéla.


2. PODRÍAS, 
de Joana Raspall e Ignasi Blanch.
Sencillo, este cuento escrito en verso, actúa como un marco de entendimiento para la realidad que vivimos y que, muchas veces, nuestros pequeños entienden mejor que los adultos.
Temas: La diversidad y la multiculturalidad.


3. EL LOBO DESNUDO, 
de Thierry Robberecht y Loufane.
Se trata de un libro sencillo, con más contenido que los cuentos habituales para esta edad. Es una opción genial para empezar a leer con mayúsculas. ¿Cómo sobrevivirá el lobo feroz si un día se queda desnudo?
Temas: Trata, con mucha inteligencia, el miedo, la vergüenza y la valentía.


4. MOSQUITO AL RESCATE, 
de Sophie Guerrive.
Se trata de un libro-juego, con el que podrán jugar solos o con tu ayuda. Los dibujos les atrapan con su infinidad de detalles que les exigen su más completa atención para ayudar al mosquito. El texto es mínimo así que también es muy recomendable para aquellos que aún tengas más dificultades o sean perezosos.
Temas: Concentración y perseverancia.


5. ATLAS DEL MUNDO, UN INSÓLITO VIAJE POR LAS MIL MARAVILLAS Y CURIOSIDADES DEL MUNDO,
de Aleksandra Mizielinska.
Una verdadera joya para despertar la curiosidad de los más pequeños. Cada una de sus páginas encierra un mundo de detalles, datos y curiosidades increíbles capaces de mantener la atención del pequeño y dejarlo absorto horas.
Temas: Curiosidad y motivación por aprender.


6. LA BRUJA BRUNILDA, 
de Valerie Thomas y Korky Paul.
Sencillo y muy divertido, es decir, perfecto para ofrecer autonomía en la lectura. Para niños que ya sepan leer con cierta soltura. Un cuento de mayores. Tiene una serie que completa a este título.
Temas: Diversión.


7. SUPERPATATA, 
de Artur Laperla.
Sencillo, con poco texto y muy fácil de entender. Además es tremendamente divertido. Es un paso más en sus avances por la lectura. Un comic casi de mayor.
Temas: Diversión.


8. AGUS Y LOS MONSTRUOS, 
de Jaume Copons y Liliana Fortuny.
De las propuestas que os ofrecemos, la colección de Agus es la que recomendamos para un nivel de lectura muy potente. Son libros más complejos y que recomendamos a lectores de un nivel superior, más experimentados. Son historias muy divertidas, donde la exageración y la picardía juegan un papel importante. Un libro para sentirse mayor.
Temas: Aventura y humor.


 
9. INVENTARIOS ILUSTRADOS, 
de Virginie Aladjidi y Emmanuelle Tchoukriel.
De animales, de insectos, de árboles, animales con cola o aves. Los inventarios ilustrados de Kalandraka explican, de forma muy sencilla, con fichas detalladas un sin fin de animales o plantas. Entretenido para momentos puntuales, para acercarlos a la naturaleza y para disfrutar aprendiendo
Temas: Curiosidad y naturaleza.


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En nuestra sección LIBROS SIN VARITA MÁGICA podrás encontrar reseñas y recomendaciones que nos parecen muy interesantes para otras edades.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¿Qué hago con los deberes de mi hijo? Tarda muchísimo en terminar


Explicación: Los deberes pueden convertirse en nuestro Talón de Aquiles. Puede llegar a su la piedra que aparece cada día y por la que la relación con mi hijo se deteriora o debilita. 
En muchas ocasiones el menor ya está cansado. El colegio, las actividades extra escolares o el propio día le han vencido pero aún debe de hacer sus tareas para el día siguiente. Nuestra paciencia no siempre es la óptima en ese momento del día y a veces resulta complicado.
Unas veces son los distractores de su habitación o de su cabeza quienes disminuyen su rendimiento. Otras es la falta de motivación o una sensación de incapacidad la que le frustra y dificulta la tarea de terminar sus deberes.

Objetivo: Terminar "rápido" los deberes.

Estrategia: Os proponemos una dinámica para llevar a cabo cuando tengamos que hacer los deberes. Consistirá en seguir una serie de pasos para hacer que su tarea sea más programada y estructurada y que, además, encuentre motivaciones en una tarea en que, hasta ahora no parece encontrar.
  1. Utiliza un reloj de arena o un cronómetro. Pondremos tiempo a sus actividades y cuanto más concreto por asignatura, operación o actividad mejor. Favorecerá su concentración.
  2. Recurre a Post-its o carteles motivadores. Varíalo cada semana, escríbele un mensaje diferente y colócaselo delante cada día. Vamos a darle ánimo.
  3. Puntúale su esfuerzo, velocidad y cuidado, con notas. Por cada tarea o asignatura una nota diferente. Refuerza lo que hace bien.
  4. Recuerda, en la medida de lo posible, hacer los deberes antes de los premios o motivaciones de la tarde (salir a jugar, ir con amigos, etc.). Estará más descansado y sus ganas por acabar serán mayores.  
  5. Plantéale que acumulando puntos, como premio, conseguirá más minutos de juego. Tú sabes que cuanto antes termine tendrá más tiempo para jugar pero a él no lo ve tan sencillo. Plantearle un premio, un refuerzo positivo, lo motivará. Intenta estructurar muy bien los minutos de premio a los que equivalen los puntos. Cuanto más programado más justo y menos discusiones posteriores.
  6. Crea TRES PREMIOS ANIMALES que recibirá en función de su esfuerzo con los deberes. El Premio Lagartija lo recibirá cuando haga sus tareas rapidísimo: Puede ser un masaje, leer su cuento favorito o escuchar juntos su canción. El Premio Saltamontes será para días en que, aunque lo hemos tenido que hacer en diferentes momentos por su cansancio o por la cantidad, se ha esforzado: Podremos hacer la cena juntos, mimos extras o batalla de cosquillas. Y, finalmente, el Premio Tortuguilla, para días en los que la pereza ha causado estragos pero qué, aún más lento de lo acordado, ha acabado su tarea: Podremos darle un beso de fuerza, un beso de ánimo o recoger la mesa juntos.
Es probable que, poco a poco, su dinámica de trabajo vaya fluyendo y qué, el buen trabajo de hoy nos de y le de frutos en no demasiado tiempo. Implícate al principio y después deja que asuma responsabilidades después. 

Nota 1. Recomendamos leer el Capítulo XVI del libro Educar sin varita mágica que trata la falta de organización en los menores.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Control inmediato del estrés | 10 trucos antiestrés

No siempre es posible controlar el estrés. A veces, lo hemos hecho mal y, en otras ocasiones, simplemente, no todo estaba en nuestras manos. Una rabieta de mi hijo tamaño chucky, mi jefe fuera de sí o un cúmulo de situaciones que me están superando.
Llegados a ese punto no sirve de mucho plantearse cambios radicales en la vida. Ni tomar decisiones vitales. Es momento de controlar ese estrés, relajarse y, una vez conseguido, ya pensaremos hacia dónde o cómo queremos avanzar. Nos servirán para controlar emociones puntuales que nos dominan (como la ira, la pena o la tristeza), conseguir tranquilizarnos y, porque no, para conocernos mejor.
Por eso, os proponemos una serie de trucos que utilizamos nosotros para controlar el estrés, de forma puntual e inmediata. Los pasos son:
  1. Detecto el estrés.
  2. Descubro su origen.
  3. Descubre dónde lo sientes.
  4. Elijo un plan antiestrés.
  5. Lo pongo en marcha hasta que me sienta más tranquilo o, si no está funcionando, elijo otro.

PLANES ANTIESTRÉS
  1. Escucha música que te tranquilice (por ejemplo, la que utilizamos nosotros en clase).
  2. Haz deporte. Corre, salta, nada, coge la bici, haz yoga o vé al gimnasio. Lo que sea que te exija de verdad. 
  3. Desahógate con alguien de confianza pero trata de ser coherente y no caer en el dramatismo. Escucha y da las gracias al final por "estar".
  4. Mastúrbate.
  5. Si la energía es exageradamente elevada, golpea, grita, prieta, lo que sea que no haga daño a nadie pero consiga liberar tu energía negativa.
  6. Aprovecha para limpiar o recoger con la música bien alta o cascos. Realizar tareas monótonas nos permiten relajarnos sin hacernos más daño a la vez que nos permite sentirnos un poco mejor.
  7. Ve a un sitio tranquilo, a ser posible, monte. Camina, respira hondo y, cuando estés preparado, reflexiona sobre que está pasando y por qué está pasando eso. Qué quiere decir. 
  8. Trata de reestructurar tus pensamientos. De cada situación complicada surgen oportunidades. Busca el lado positivo y se constructivo.
  9. Ponte canciones locas de gritar o bailar a tope. Nosotros tenemos preparadas listas de canciones para niños y adultos.
  10. Haz algo por alguien. Es una forma de distraernos y sentirnos bien. No arreglará nada pero si conseguirá que ese estrés se reduzca y nos encontremos mejor. Dona sangre, prepara una sorpresa a un amigo, toma un café con una persona que hace tiempo no vés...).
Estos u otros trucos pueden ayudarte a calmarte y empezar a sentirte mejor. Dependerá de tí y del origen del estrés usar uno u otro. Prueba hasta encontrar con el que te resulte eficaz.

Y recuerda que esto es algo paliativo, después nos quedará prevenir, es decir, tratar de buscar soluciones al origen de ese estrés para que no ocurra o se minimice.



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- Estrés, ¿aliado o enemigo?

miércoles, 25 de octubre de 2017

Estrés, ¿aliado o enemigo?

Existe un sinfín de estudios acerca de las bondades y, sobretodo, perjuicios que genera el estrés. Tras mucho leer y mucho experimentar en carnes propias y ajenas nos atrevemos a concluir que un punto de estrés en nuestra vida es sano e incluso necesario. Es la forma de asegurarnos que no vivimos estancados y en una eterna zona de confort.

El estrés (en latín stringere, que significa apretar) implica una amenaza o una exigencia más elevada de lo normal. Es decir, puede resultar dañino o una forma de avanzar y moverse. Esa es la clave.
Sin nada de estrés, es decir, sin retos, tendemos a tumbarnos, a parar, a conformarnos. ¿No os pasa que, después de una época intensa, os ponéis malos en cuanto os relajáis?, ¿o que empiezas queriendo no tener estrés y acabas viendo mierda en la tele que acaba estresándote más al pens
ar que estás tirando decenas de horas a la basura?
Un punto de estrés es clave y lo ideal es que surja de la autoexigencia, no en espera de que algo vaya mal. Véase que mi jefe me amenace con despedirme, mi hijo empiece a salirse del tiesto o mi pareja comience a plantearse el divorcio. Exigirse dar lo mejor de sí es una receta maravillosa, porque, no solo te sientes bien contigo mismo, sino que haces sentir bien al resto y, aún mejor, evitas que aparezca el estrés malo.
El estrés bueno te exige estar despierto, atento, tratar de tomar consciencia de lo que pasa a tu alrededor. Cansa, pero es un cansancio que aporta, es positivo.
Ahora bien, qué ocurre cuando aparece el estrés malo. La amenaza. El que duele y no aporta. Pues que toca reflexionar como controlarlo, anticipar posibles situaciones y poner soluciones que lo controlen. Toca saber decir que no a ciertas cosas, sean buenas o malas. Toca ser asertivo. Toca tomar el control de nuestra vida, al menos hasta donde podamos llegar.
El estrés puede resultar un aliado en nuestro camino hacia el crecimiento personal o puede ser un enemigo que nos coma por dentro. Nos toca elegir a nosotros, ¿estrés bueno o estrés malo?

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miércoles, 18 de octubre de 2017

¿Cómo dejo de repetirle todo tantas veces?

Repito a mi hijo 2000 veces las cosas y termino siempre chillando. ¿Qué hago?
 
Explicación: ¿Imagina que alguien te exige infinitas veces que hagas algo que no quieres hacer? ¿Qué emoción aparecería en ti? Muy probablemente te enfadarías, un poquito más cada vez que te lo volviesen a decir. Cada vez más terco, más ira y menos respetuoso. No solo no realizarías lo que te están pidiendo sino que responderías de mala forma.

Al igual que ocurriría con nosotros mismos, los adultos, repetir a los menores las indicaciones varias veces no va a conseguir que lo haga, ni nos va a respetar más ni va a ser más obediente, probablemente justo obtengamos lo contrario. Desde la primera vez ellos escuchan lo que decimos y saben responder adecuadamente, el problema es que no siempre quieren hacerlo, no les apetece o lo quieren posponer porque lo que hacen en ese momento es más interesante para ellos.

En algunas ocasiones cuando trasmitimos ordenes o damos pautas, los menores están tan ensimismados con lo que hacen que no nos escuchan. En esos momentos podemos acercarnos y directamente mirándoles a los ojos les damos las instrucciones que pretendíamos dar. Ellos te entienden, te escuchan y saben lo que tienen que hacer.

Pero, ¿qué ocurre si deciden no hacerlo? Cuando insistimos y repetimos todo mil veces, se cansan, se aburren, se irritan. Esto genera ansiedad e ira, emociones que van a dar lugar a consecuencias contraproducentes. Si repito cuatro veces cada orden, el niño se acostumbran a responder a la cuarta orden, si repito 2000 veces una indicación, hasta que llegue la vez 2000 no responderá.

Los menores aprenden por asociación, prueban y estiran todas sus posibilidades y cuando las conocen responden con forme a sus alternativas. Es una simple relación directa, peligrosa y de la que tenemos que estar muy atentos para no confundirnos.

Objetivo: Conseguir que mi hijo responda a mis indicaciones sin dar lugar a enfadarnos.

Estrategia:
  1. Analizo como me afecta a mí como padre que me repitan las ordenes. ¿Qué emoción sentirías?, ¿qué pensamientos aparecerían en mí?, ¿cómo reaccionaría si me ocurriese? Escribe la reflexión en un papel.
  2. Decido cuentas veces como máximo voy a repetir cada indicación. Recomendamos no superar las 3 veces.
  3. Pienso cuál o cuáles serán las consecuencias si no responde a la tercera orden. Recuerda que ha de ser una actividad que pierde como; bajamos 10 minutos más tarde al parque o una actividad extra no agradable como fregar la terraza.
  4. Hablo con mi hijo. Le hablo de la reflexión de forma que le transmita mi nueva forma de proceder desde esa misma conversación.

ALGUNAS PAUTAS
  • Le trasmito mis sentimientos. Le explico que estoy cansado de repetir mil veces cada instrucción. Le reconozco que soy un pesado, que es normal que se canse y que incluso es lógico que no me haga caso si sabe perfectamente que lo repetiré 2000 veces.
  • Empatizo. Le trasmito que entiendo perfectamente que se ponga nervioso y enfadado cuando no paro de repetir. Acepto que, a veces, está haciendo actividades mucho más interesantes que las instrucciones que le pido, le pongo ejemplos de situaciones en las que ocurre. “Se que cuando te llamo a cenar y estás jugando o whatsappeando te fastidia dejarlo y venir pero la cena se enfría. Yo me he esforzado para hacerla y todos te estamos esperando, no es justo para nosotros. ¿Lo entiendes verdad?”.
  • Alcanzo un acuerdo. Como padre te vas a responsabilizar de no repetir más de tres veces cada instrucción y vas a trasmitir a tu hijo que si a la tercera no responde directamente deberá respetar su consecuencia. Para que lo entienda le puedes poner ejemplos. “Hijo cuando te mande a lavar los dientes lo haré tres veces, si no respondes a la tercera, ya no repetiré una cuarta para no aburrirte y enfadarte pero deberás cumplir con la consecuencia que te diga en ese momento”.
  • Refuerzo. Puedes premiar que responda a la primera, todos sabemos que es un reto, pero es posible. Cada vez que cumpla la orden a la primera se la contamos. Juntos podéis establecer que cuando consiga x número de veces seguidas será premiado. Ejemplo: "Cuando consigas responder a la primera 5 veces tendrás 10 minutos de cosquillas o 15 minutos más para tu tiempo de ocio". 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Hijito pollito de Marta Zafrilla

- Título: Hijito Pollito
- Autor e ilustrador: Marta Zafrilla e ilustraciones de  Nora Hilb.
- Edad recomendada: De 4 a 7 años.
- Puedes encontrarlo en: Cuento de luz.
- Precio orientativo: 14,90€.
- ¿Por qué quiero que mi hijo lo lea?: Porque es una canto a la diversidad y una forma preciosa de explicar la adopción.
- ¿Por qué querrá leerlo tu hijo?: Porque les encantan las ilustraciones, es breve y muy atractivo.
Una gata adopta un pequeño pollito. Un cuento que aborda la diversidad desde el sentido del humor y que sensibiliza sobre el derecho del niño a tener una familia basada en un amor que sobrepase el color de la piel, las diferencias y las fronteras. Perfecto para abordar el tema de la adopción.
Hijito Pollito es uno de los libros que nos encanta usar y recomendar como uno de los primeros pasos para explicar la adopción a niños muy pequeños. Nos ayuda con esa primera preguntas de los chicos, sea para los propios niños adoptantes, como para sus hermanos o compañeros de clase o parque.
El cuento, a lo largo de sus 32 páginas, narra la historia de una gata que que decide cuidar de un huevo, del que su madre gallina, no puede ocuparse bien. Poco a poco, ese pollito comienza a entender que él no es igual que el resto de sus hermanos ni otros gatitos pero que eso no es ni bueno ni malo. Es. Incluso llega a ser divertido. 

Para los más pequeños, como para nosotros, no siempre es fácil asumir las diferencias con naturalidad y, hablar de ellas y explicarlas como son es el primer paso para ello. Un buen comienzo en la normalización de esas diferencias y las adopciones.

¿Cómo trabajar el libro?
Sabemos de la complejidad de tratar y normalizar las adopciones. Cada niño, cada familia, tiene sus tiempos y necesidades y es necesario considerarlas en cada momento. Aún con ello, entendemos que normalizar el proceso de adopción y dejar claro que lo realmente importante es el amor que sentimos entre nosotros es básico y, libros como Hijito Pollito ayudan en este proceso desde edades muy tempranas.
Leedlo juntos, responde y normaliza sus dudas. A veces sus dudas surgen muy pronto y, tener la seguridad de que sus padres van a estar y ayudar siempre que lo necesite, es lo más importante.

Si quieres ver más reseñas realizadas por Educar sin varita mágica pincha aquí.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Aprender a escuchar


La educación es la habilidad de escuchar casi cualquier cosa sin perder tu calma o tu autoestima.
Robert Frost
Como educadores estamos muy centrados en que nuestros chicos aprendan a leer, a escribir o a memorizar. Llega incluso a obsesionarnos estos puntos. No cabe duda de la importancia de estas y otras muchas destrezas pero olvidamos una que es incluso más importante. Es aquella que nos permite socializarnos con éxito, ser querido, sentirnos parte de un grupo, nos hace más efectivos, facilita la búsqueda y mantenimiento de empleo y que, cuando lo hacemos de forma correcta, nos proporciona un notable bienestar tanto a uno mismo como a quienes nos rodean. Esta destreza es saber ESCUCHAR.

Escuchar es casi un arte. Requiere saber cuando hablar, saber que escuchar y que oír, necesita que escuchemos a los demás pero también lo que nosotros mismos nos decimos. Algunas estadísticas afirman que solo escuchamos, de media, un 25%, de lo que el resto nos dice. Las estadísticas de cuanto nos escuchamos a nosotros mismos no existen pero seguro que asustarían igualmente.

Existen una serie de dificultades por las que nos cuesta escuchar:
  • Tenemos prejuicios. Creemos saber lo que la gente va a decir antes de que hable y perdemos el interés.
  • Nos puede la egolatría y no queremos más que oír lo que nosotros tenemos que decir.
  • En ocasiones carecemos de empatía para oír realmente lo que alguien quiere decirnos.
  • Falta la concentración necesaria. Sea por ruido, por estar pensando en otras cosas o por hacer dos cosas a la vez (por ejemplo estar con el móvil o ver la TV mientras conversamos).

¿Cómo podemos mejorar nuestras habilidades como oyente?
  • El primer paso es cambiar egoísmo por empatía. A todos nos gusta que nos escuchen pero pocos escuchan. Necesitamos ser justos. Escuchar con la misma atención e interés con el que queremos que nos escuchen a nosotros.
  • Cuando hables deja el móvil, apaga la TV o la radio, pospón otros pensamientos que ocupen tu mente. En definitiva, céntrate en esa persona y esa conversación. Es lo justo.
  • Se asertivo. Deberemos respetar y hacer respetar nuestro espacio a la vez que respetamos y hacemos respetar el de los demás. Es decir, tengo el mismo derecho a expresarme que tiene el resto.
  • No vale con estar atento, debemos demostrarlo. Cuantas veces nos han dicho que nos escuchaban pero al no parecerlo nos han desesperado. Mira a los ojos, asiente, sonríe, cuida tu lenguaje corporal... 
  • Haz sentir bien a la persona que está en frente. No significa ser sumisos o dar la razón aunque estemos en desacuerdo. Comparte tu opinión, tus sentimientos, ofrece un punto de vista sincero y respetuoso, no interrumpas, sé lo agradable que puedas, etc.
  • No temas el silencio. Sabemos que puede resultar incómodo en ocasiones pero, como bien dijo Borges, "No hables a menos que puedas mejorar el silencio". Practica esos silencios y no les temas porque pueden llegar a ser un gran aliado.

RECURSO EXTERNO.