sábado, 18 de agosto de 2018

Cómo volver a clase | Consejos para padres

La vuelta al colegio o al instituto después del largo verano suele suponer un reto para los jóvenes. Llevamos dos meses con unas reglas más flexibles, no hay practicamente horarios, ni responsabilidades. La mayor parte de su tiempo se ha dedicado al ocio de forma absolutamente libre. Les hemos permitido una libertad casi completa y, de repente, queremos que vuelvan a encorsetarse en una rutina muy estructurada. Lo que en adultos parece  lo más lógico del mundo, eso que comúnmente llamamos "Síndrome postvacacional", también lo sufren ellos, solo que además no poseen nuestras herramientas para gestionarlo correctamente.

Saber como preparar ese momento e ir programando las emociones y dificultades que puedan ir apareciendo ayudarán al menor en un proceso que, de otra forma, puede resultar muy complicado y doloroso para todos.

A continuación os planteamos dificultades, pautas y/o estrategias que podéis utilizar para facilitar dicho proceso.

Posibles manifestaciones y estados emocionales que pueden aparecer en el menor.
  • Ansiedad (Se muestra más nervioso, irascible o irritable; presenta dolores de cabeza o tripa inusuales; alteraciones del sueño; náuseas o vómitos; intensificación de picores, etc.).
  • Miedos (¿Me cambiarán de compañeros?; ¿Les caeré bien?; ¿Me haré amigos?; ¿Se reirán de mí?; ¿Será más difícil?; ¿Pensarán que soy tonto?, etc.).
  • Angustia (¿Estaré todo el día haciendo obligaciones?; ¿No tendré tiempo libre para jugar?; ¿Me apuntarán a mil cosas?; ¿Volveré a tener muchas normas y horarios a cumplir?; ¿Sabré funcionar solo?, etc.).

Pautas para facilitar el proceso al menor.
  • Normaliza las emociones de tu hijo. Transmítele que le comprendes, que es completamente natural lo que siente y piensa. Ayúdale a aceptar la realidad aunque no le guste. Nadie quiere que terminen las vacaciones pero plantéale que juntos podéis buscar alternativas que faciliten o incluso conviertan en positiva la realidad del día a día. 
  • Introducir progresivamente horarios en las dos últimas semanas antes del comienzo del curso. El cambio para ellos, de otra forma, será vertiginoso el día que comiencen las clases. Puedes ir introduciendo actividades programadas como leer, hacer manualidades, ejercicio, etc. Estas actividades, que no tiene porque sera directamente relacionadas con su vida académica, serán un buen paso intermedio.  
  • Para introducirnos en la rutina vamos instaurando horarios más concretos y más cercanos a la próxima realidad. No podemos esperar que su cuerpo (y mente) respondan correctamente a levantarse el primer día de clase a las 7:00 si lleva todo el verano levantándose a las 11:00 de la mañana. Horarios de sueño, turnos de comida, tiempo con amigos, etc.
  • Tratar de planificar el curso entre todos. Las asignaturas y deberes no son modificables, pero el resto de actividades sí. Hazle participe de sus actividades extraescolares, plantearos juntos las ilusiones para los fines de semana, anímale a realizar actividades pero ten cuidado de no sobrecargar su horario puesto que terminará jugando en contra de ambos.   
  • Planifica y valora sus nuevas responsabilidades. Es un año mayor, ha de ser más autónomo, va a asumir nuevos retos que puedes exigirle o planteárselo como un nuevo avance en su vida. Preparar junto a él el viaje en autobús que ahora realizará solo, acompañarle por las calles por las que acudirá al centro, orientarle en que ha de meter en la mochila, enseñarle a ducharse sin ayuda... son algunas de las cosas que este año el va a hacer sólo. Podemos hacer que sienta esa responsabilidad como el maravilloso paso que es para él y no tenerla que crear posteriormente como una obligación más.  
  • Crear todos juntos las normas que cada uno vamos a tener a lo largo del año. Es claro que vamos a tener unas obligaciones a cumplir y, si las dialogamos desde el principio, nos ahorrarán discusiones posteriores. Estableced unas pautas claras y concretas para cada miembro de la familia (¡Sí, padres también!) y colgarlas en un lugar perfectamente visible para todos. Establecer conjuntamente un sistema de premios y consecuencias para cada uno ayudará al funcionamiento óptimo de la familia.  
  • Presta especial atención a su motivación para los últimos días justo antes del inicio de las clases. Cada niño encuentra la motivación en cosas muy diferentes así que busca las suyas propias. Puede que llevar un estuche nuevo, o ir a comprar sus libros y cuadernos lo sea para unos; Otros la encontrarán en estrenar ropa para esos primeros días; Dejar a punto la bici o el longboard con el que irán a clase; pensar en los juegos que compartirán en el recreo con sus compañeros; etc.

miércoles, 20 de junio de 2018

¿Cómo afronto las vacaciones de verano? | Consejos para padres

¿Qué ganas tengo de que se acaben las vacaciones y vuelvan a clase? 
Esto de vacaciones tiene poco
Son algunas de las frases que solemos escuchar o decir cuando las largas vacaciones estivales nos superan. No estamos acostumbrados a pasar tantas horas con ellos y su constante atención y demanda nos supera. Es quizá esta la clave. El poco tiempo que compartimos gran parte del año nos acostumbra a estar demasiado pendientes de él. Tanto para el hijo como para el padre esta relación se convierte en habitual y ni él se acostumbra a jugar solo ni nosotros sabemos ocuparnos de nuestras tareas o disfrutar de nuestro tiempo cuando estamos juntos. Aprender a compartir espacios y momentos sin que necesariamente implique que interactuemos todo el rato será la clave de la felicidad de ambos.

Parece sencillo pero, ¿cómo lo hacemos?
  1. Planifica. Hacer un calendario, plantear las actividades a realizar de forma conjunta y representarlo en una cartulina hará todo más fácil (os proponemos una actividad similar para ver como realizarlo aquí). 
  2. Genera ciertas rutinas y responsabilidades para las semanas de vacaciones. Trata de establecer junto a él una parte del día estructurada. Puede ser su media hora de lectura, de instrumento, de pintar o de repasar conceptos que nos entendimos bien en el curso. Se trata de que no olviden la generación de responsabilidades. Según se acerque el inicio de las clases trataremos de poner en marcha un plan de adaptación como éste.
  3. Organízate con amigos o familiares. Busca a gente dispuesta a compartir responsabilidades. Puedes organizar una actividad para varios niños hoy tú y la semana que viene otra persona. Ayudará a socializar, compartir, será una plan atractivo para ellos y descargará las agendas de adultos.
  4. Prepara planes diferentes y útiles para todos. Cocinar juntos lejos de ser un deporte extremo puede ser algo interesante para todos: colaboración, autonomía, asumir responsabilidades, entender lo que la preparación de comida representa, trabajo en equipo, etc. Limpiar, preparar maletas, organizar las cosas de la piscina o playa... Nuestros hijos están deseando asumir responsabilidades, eso sí, las necesitan como en los muebles de IKEA. Paso a paso, todo muy clarito y con las herramientas disponibles.
  5. Asegura que tenga materiales a mano para sus tiempos libres. Pueden ser pelotas, legos, papel y pinturas, mandalas... lo que creas oportuno siempre que le permita entretenerse, sin sobreestímulos y, a ser posible, que le permita hacer cosas que te parezcan interesantes del tipo manualidades, lectura, pintura, música, etc. Esto vale para casa, los viajes en coche y las salidas. Creemos que proveer de demasiadas cosas a la vez puede ser contraproducente. Os proponemos, por ejemplo, tener un cajón o una caja en la que cambiemos periódicamente ese tipo de elementos a modo de sorpresa.
  6. Limita sus diversiones poco positivas. Nos referimos a las horas de móvil, de TV o de juegos de ordenador o consola. Estructura unos tiempos máximos en el calendario o haz que gane ese tiempo extra con actividades que os resulten más positivas. 
  7. Trata de que descubra el aburrimiento. Nooooo.. no decimos que le aburras tú pero si que entienda un concepto que ha pasado a ser nuevo y aterrador para los niños actuales: el aburrimiento. Durante el curso es difícil que se acerquen a él así que es un buen momento para ello. El tedio, la monotonía, el no tener que hacer es parte de la vida y necesitan descubrir que debemos asumirlo como tal. Deja que sea el mismo en que piense actividades a realizar, que busque trucos, imagine. Todo ello es fantástico para él. Recuerda que tú no eres el salvador de sus aburrimientos y tampoco lo es la TV, el móvil o los videojuegos. 
  8. Durante el verano los menores frenan su aprendizaje académico lo que provoca que pierdan hasta un 40% de lo aprendido el año anterior, especialmente en lengua y mates. Trata de evitar esto. Para ello busca un plan de lectura (mira estas estrategias), aprovecha cualquier excusa para practicar las mates (las recetas que utilizamos en cocina, su deporte favorito, las cuentas cuando quiere comprarse algo), revisa juegos en los que las matemáticas sean esenciales, etc. Hacer deberes no tiene porque ser "hacer deberes". Utiliza la imaginación y ofrece opciones.
Disfrutar de las vacaciones es un derecho de todos, de padres e hijos, y necesitamos respetar en enseñar a respetar esos derechos. Así que, trata de organizar vuestra agenda y vuestra vida de forma que todos seáis felices puesto que no hay mejor forma de querer al menor que desde la felicidad propia.

miércoles, 13 de junio de 2018

Lecturas recomendadas para niños de 8-10 años


Entre los 8 y los 10 años se van forjando los grandes lectores. Las imágenes, afortunadamente, siguen siendo muy importantes pero ahora se combinan con textos más completos. Es un momento en el que los chicos están ávidos de escuchar, de aprender y de soñar, así que toca darles alas. Aquí os proponemos algunas de las que más nos gustan.


1. YO VOY CONMIGO
de Raquel Díaz Reguera.
Un sencillo libro que habla sobre lo importante que es gustarse a uno mismo antes que a nadie. Sobre la autenticidad y lo importante del respecto a lo que somos.
Temas: Habla sobre la honestidad, la sinceridad y el amor a uno mismo como primer mandamiento


2. LOS IMAGINARIOS, 
de A.F. Harrold.
Una maravillosa edición que cuida hasta el más mínimo detalle y que gusta a adultos y niños. Una delicia para los chicos más imaginativos. 
Temas: Amor, imaginación y amistad en estado puro.

3. MELODÍA EN LA CIUDAD, 
de Benjamin Lacombe.
De la mano de uno de los grandes de la ilustración infantil, "Melodía en la Ciudad" habla de los talentos, de la pasión por la música y de como el esfuerzo y la confianza en uno mismo nos llevan a la luz.
Temas: El talento, la música y la confianza en uno mismo.

4. EL DÍA QUE MAMÁ PERDIÓ LA PACIENCIA, 
de Belén Gopegui.
Algunas veces la salida está donde menos la esperas. En otras ocasiones es una persona quien es capaz de ayudarte a encontrarla, ¿o quizás las dos cosas? Uno de nuestros libros preferidos de Belén Gopegui.
Temas: Empatía y paciencia.


5. ¿Y SI ME DEFIENDO?,
de Elisabeth Zöller.
El acoso es un tema demasiado cotidiano en la vida de nuestros chicos. Aprender a expresarlo y afrontar este tipo de situaciones es enormemente complicado. Libros como éste ayudan, y mucho.
Temas: Resolución de conflictos.

6. YO VOTO POR MÍ, 
de Martin Baltscheit.
A través de una fantástica representación animal, el libro habla de la libertad, los conceptos democráticos y el autoritarismo. Una fantástica lección que quizá aprendiendo de pequeños mejore nuestro mundo.
Temas: Democracia (y la ausencia de ella).


7. NO ME HAN INVITADO AL CUMPLEAÑOS, 
de Susanna Isern y Adolfo Serra.
Una historia más cercana a la realidad de los chicos de lo que imaginamos y, sobretodo, un miedo muy frecuente. Tratado con inteligencia y con una magnífica ilustración.
Temas: Autoestima.

8. EL CLUB DE LOS RAROS, 
de Jordi Sierra i Fabra.
Una sencilla y realista novela que anima a asumir esas cosas que nos hacen diferentes con humildad y valentía. Donde los buenos ganan a los malos, si es que esa clasificación alguna vez tiene sentido.
Temas: Tartamudez, dislexia... nuestras cosas especiales ;)

 
9. LOS QUEBRANTASUEÑOS, 
de Susanna Isern y Zuzanna Celej.
Un libro entretenido que habla con una enorme dulcera de la dicotomía entre el bien y el mal. De los que destruyen y los que construyen.   
Temas: Los conflictos y la lucha por cumplir sueños.


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miércoles, 6 de junio de 2018

10 Trucos para despertarse feliz


Despertar con buen humor asegura, según algunos estudios, hasta un 40 % de posibilidades de disfrutar de un buen día. La  clave es tener el control de tu mente. Libérate del mal humor matutino y goza del día lleno de energía y optimismo.
El salir de la cama y arreglarse para ir al cole o a trabajar puede convertirse en la primera discusión del día. Acumular mensajes negativos es el mayor peligro a la hora de definir nuestro estado de ánimo para toda la jornada.

No somos conscientes de la fuerza que tienen en nuestra mente mensajes como no puedo despertar, que horror de día o todo lo que me queda por hacer. Estos, junto a otros comentarios burdos o dañinos, que expresamos justo en el momento que suena nuestro despertador puede marcar nuestro día sin que seamos conscientes de ello.

Pero este poder tiene su otra arista, la versión constructiva. Ante cualquier actividad, si nos mandamos mensajes positivos, adquirimos fuerza, valentía y seguridad. Por otro lado, si nos trasmitimos pensamientos negativos conseguimos inestabilidad, frustración e inseguridad. Por lo tanto, ¿qué camino quiero mostrar a mi mente justo al despertar? Pero, no es tan sencillo. Estos mensajes son involuntarios y automáticos, de forma que cuesta cambiarlos. Pero, tranquilo, no es imposible.

A nuestros hijos les ocurre completamente igual que a nosotros. Abrir los ojos y salir de la cama es un reto para la mayoría de nosotros. Pensar en las rutinas, las normas, las clases, el esfuerzo o las actividades extra escolares puede suponer una carga que al recordar mine su ilusión o motivación por un nuevo día, especialmente cuando se trata de vencer la pereza del madrugón.
Desde luego es fácil entender que la actitud que vemos al despertar es el mejor (o peor) remedio para adecuar nuestra actitud ante el día que empieza. Como padres, es muy probable que nuestra cara y comportamiento sea lo primero que vean y que les condicione. Entendemos que una mañana que empieza con una protesta, con un ¡Venga levántate ya!, ¡Vas a llegar tarde como todas las mañanas, vístete rápido!, no nos predispone de igual forma que una que comienza con un beso, un cálido ¡Buenos días cariño!. Pero ni ellos tienen siempre las mismas ganas ni nosotros la misma paciencia o energía, así que buscar trucos, cambios o estrategias que adaptemos a nuestra situación personal es una buena idea.

Procedimiento. Gincana musical. Por ello os proponemos una gincana musical para utilizar tú y tus hijos, con el fin de que consigáis programar una forma diferente de comenzar el día y conseguir anticipar posibilidades, fuerza y optimismo. 
Se trata de una actividad familiar, por lo tanto, trabajar en equipo y flexibilizar opiniones será un punto clave.

Material necesario:
Un reloj grande que determine la hora en la que ha de sonar cada canción (puedes aprovechar el de la cocina o, porque no, comprar uno para ello).
Un ordenador, tablet o mp3 donde reproducir cada canción (se puede utilizar la radio, y hacer cada actividad mientras dure cada canción que suene).

Preparación
1. Realizaremos juntos una búsqueda de canciones que nos trasmitan optimismo, nos den fuerza, ilusión y generen energía positiva. Al final del documento te proponemos sendas listas de reproducción, una para menores y otra para adultos y adolescentes, que pueden servirte de inspiración.
2. Explicaremos a nuestro/s hijo/s que la mañana se divide en las siguientes actividades:
o   Despertar
o   Desayuno
o   Vestirse
o   Ducha
o   Aseo

3. Ahora vamos a seleccionar, junto a él, una canción para cada actividad. En algunas, como el desayuno, podemos no poner música o seleccionar varias que se adapten al tiempo disponible. No se trata de que se atragante.

Ejecución
0. La hora de despertarse debe permitir, tanto al menor como a nosotros mismos, prepararse tranquilo y con cierto margen de maniobra. De no ser así, estamos condenando la dinámica y el resultado de nuestra mañana (y, con ello, de gran parte del día).
1. En el mismo momento en el que toque despertarse ponemos la canción elegida.
2. Dejamos que las canciones se reproduzcan en el orden seleccionado y que él mismo cumpla los tiempos.
3. Refuerza su actitud positiva y cuando cumpla con las canciones relacionadas con las tareas que más le cuestan.



Lista de reproducción para despertarse feliz | Versión adolescentes y adultos


Lista de reproducción para despertarse feliz | Versión niños

miércoles, 30 de mayo de 2018

No somos perfectos.. menos mal! #soy_imperfecto

¡No somos perfectos! Los humanos somos seres capaces de cometer fallos a menudo, incluso repetirlos hasta la saciedad. Tratamos de corregirlos pero somos tozudos, nos cuesta aprender. Séneca afirmaba que hace falta toda una vida para aprender a vivir y es indudable que así es. Somos increíbles, complejos e imperfectos. 

A priori esto puede resultar una obviedad. Somos conscientes de nuestras limitaciones y a menudo aún tenemos más facilidad en ver las del resto. Lo curioso es que si todos somos así y lo sabemos ¿por qué aparentamos ser perfectos?, ¿a quién queremos engañar?

Es fácil acusar a la publicidad, a los medios o a nuestros propios complejos. Quizá todos tengan parte de culpa en ello pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en otro de los puntos claves de esta farsa: nuestros educadores, nuestros modelos.
          - Papá, mamá, ¿cómo se forma el arco iris?
          - ¿Me ayudas a hacer una raíz cuadrada?
          - ¿Qué sucede cuando morimos?

Con estas y muchas otras preguntas nuestros hijos nos suelen descolocar y es común ofrecer respuestas vagas del tipo "No es el momento", "Ya te lo explicarán en clase" o cambiar de tema. A menudo les culpamos de nuestros fallos "Si no estuvieras revoloteando a mi alrededor no se me habría caído", "Llegamos tarde por tu culpa". No asumimos nuestra limitaciones o nuestros errores ante nuestros hijos y, así, les enseñamos a ocultar sus carencias. A mentir. A temer el desconocimiento o los fallos. Somos sus modelos y, como hacemos con tantas otras cosas, tenemos que enseñarles que no sabemos todo, nadie lo hace. Nos equivocamos con una enorme frecuencia. Es así y es normal. A ellos les va a pasar lo mismo y no es un problema.

"La verdad es que no lo sé pero, ¿qué te parece si lo buscamos?", "¡Qué buena pregunta!, nunca me lo había planteado. ¿Te parece que se lo preguntemos a alguien a ver si lo sabe?". Nuestros hijos merecen saber que no somos superhéroes sino personas preciosamente imperfectas, como ellos mismos lo son. De esta forma les permitiremos cambiar los miedos por la inquietud, los complejos por las ganas de aprender. 
#soy_imperfecto

Más información
. Os sugerimos un vídeo que muestra, con la perspectiva de la edad, como ven un grupo de mujeres la búsqueda de la perfección a lo largo de su vida y como debemos relajarnos y aprender a disfrutar la vida. Quitarnos la presión de ser la madre perfecta, el padre perfecto, la pareja perfecta... somos lo que somos y debemos asumirlo y buscar nuestra mejor versión, esa que aprende y disfruta del aprendizaje (versión original).

miércoles, 23 de mayo de 2018

Estrategias para padres | Extinción


Cuando una abeja revolotea a tu lado, la tendencia es apartarla, gritar o correr. En caso de reaccionar así entrarías en su juego, le molestarías y las probabilidades de que te persiguiera, siguiese molestando o incluso picase aumentarían considerablemente. Lo recomendado es mantenerte quieto e ignorarla, así terminará cansándose. No se sentirá atacada, y en poco tiempo, se irá y no te picará. 
Algo muy similar ocurre con los seres humanos. Cuando un niño llama la atención tendemos a contestarle, a apartarlo, le enredamos. De esta forma el menor, como la abeja, terminará picándonos. Quizá no en sentido literal pero picándonos.

¿Por qué llaman la atención?
Llamar la atención no es necesariamente un concepto negativo, se trata de una herramienta que el menor utiliza para llegar a ti. Eres tú quien ha de enseñarle cómo y cuando puede recurrir a ella. En el video adjunto en la parte inferior tenemos un claro ejemplo de como llamar la atención de forma positiva, estas son justamente las llamadas que debemos responder, pero que a veces ignoramos por falta de tiempo o simplemente porque no molestan.
En ocasiones buscará llamar nuestra atención correctamente. En esos casos la llamada de atención es una forma de interacción adaptativa que le ayuda a relacionarle correctamente con el mundo, con nosotros. En dichos casos reforzaré su conducta, puede ser con un mensaje positivo. En otras ocasiones solo lo utilizará para captar una atención que no tiene a costa de otra persona, molestando, dañando a otros e incluso a sí mismo. En este caso tendré que extinguirle, hacerle la abeja (Ej. Quiere que le hagas caso e intenta llamar la atención con ruidos molestos constantes). Para ello, ignoro sus comentarios, sus gestos o movimientos.
Los menores, en ocasiones, recurren a llamar la atención en muy diferentes casos:
  • Cuando desean algo y no se lo concedes. Puede ser un objeto, salir a jugar o que les permitas ver esa serie. Van a llamar tu atención porque quieren conseguirlo. Intentarán por todos los medios convencerte y, para ello, insistirán sin parar.
  • Cuando quieren que se les escuche, independientemente si hablas con otra persona o estas ocupado, ellos van a hablarte, tocarte, chillar, etc. Creen que su información es más importante o simplemente desean ser atendidos rápidamente.
  • Cuando están cansados y no se pueden o no quieren parar, aunque les hayas explicado qué y cómo hacer, insisten con cualquier tema o rabieta.
  • Cuando hablan de temas incoherentes a la situación o conversación presente.
  • En momentos en los que insisten o no dejan de hablar de un tema concreto que les hemos pedido que finalicen.
  • Situaciones en las que comprueban como otros están siendo valorados e independientemente de que saben que ellos no han actuado de forma correcta, intentarán reclamar la misma atención aunque se convierta en una discusión.
  • Ante situaciones o conductas que no desean realizar, insistirán y te intentarán confundir para conseguir evitar la tarea en cuestión.
  • A veces, simplemente, para que los niños o adultos les valoren. 

¿En que consiste la técnica de extinción?
No buscamos menospreciar al menor. No es un castigo, ni se trata de ignorarle porque no puedes más. Es una estrategia complicada, y requiere concienciarte de que lo puedes hacer bien. Necesitas saber que lo vas a hacer bien, qué es el momento de aplicar la estrategia y que estás preparado para ser firme y seguro. 
Cuando consideras que tu hijo no esta respondiendo adecuadamente lo primero y positivo es explicarle tranquilamente como te sientes en relación a su forma de actuar, corregir su conducta para, posteriormente, ofrecerle alternativas. Si tras esta explicación tu hijo continúa con la misma dinámica, es momento de ignorar sus gestos o comentarios despectivos o repetitivos, sin responder nada. Lo que he de trasmitir a mi hijo es que le queremos escuchar y que nos encanta hablar y estar con él, pero que con esa conducta no vamos hacerle caso. Para que el menor comprenda la estrategia, es importante que en el momento mínimo que nuestro hijo responda positivamente, sea por ser capaz de esperar a ser atendido, por cambiar de tema o aceptar rápidamente que se actitud no era correcta, se le refuerce inmediatamente.

¿Cómo realizar la extinción?
Esta técnica es apropiada en comportamientos molestos o desagradables que no tienen gran importancia, pero con los que normalmente el niño intenta atraer la atención de los adultos.
Vas a necesitar grandes dosis de paciencia y persistencia: se trata de que no le hagas caso, para ello: podéis hablar entre vosotros, manteneros callados, apartaros del lugar o hablar consigo mismos como si estuvieseis muy concentrados en lo que hacéis. Todo menos mirar al niño o prestar atención a su conducta. En el momento que cambian y presentan una conducta correcta hay que reforzar de manera que entienda que por ese camino si que puede atraer nuestra atención y comprensión. 

¡Cuidado!
Dejar de extinguir por cansancio, vergüenza, aburrimiento o enfado es muy probable. Tu hijo va a probarte y para ello tienes que ser tenaz hasta el final, si no terminará siendo contraproducente. Por ejemplo, mi hijo está insistiendo en ver un programa de la televisión de forma insistente. Tras explicarle que no es momento de ver la TV, durante 20 minutos aguanto sin mirar ni contestar a mi hijo omitiendo por completo su demanda. Ante su insistencia, en el minuto 21, desisto y se lo permito por pesado. ¿Cuál es el mensaje que está recibiendo mi hijo? Qué la técnica que funciona con mis padres en insistir, quizá hasta 21 minutos, pero se consigue. A partir de ese momento ese será su objetivo, aguantar más que tú. 
En otras ocasiones es la vergüenza o la molestia a otras personas la que parece “la llave a sus deseos”. En ese caso aprenderá a que molestando con más gente es como consigue lo que quiere.
Si por el contrario le demostramos con hechos que la insistencia no le lleva a nada sino que es hablando y razonando como se consiguen las cosas lo aprenderá igualmente. Habrá momentos de rabieta puntuales en los que tendremos que recordarle como se consiguen las cosas en esta casa, en la vida.

Ejemplo práctico

Situación: Me encuentro a un amigo en la calle y me pongo hablar con él. Mi hijo nos interrumpe insistentemente. Reclama ir a comprar gominolas.
Hijo. Quiero ir a comprarme gominolas!
Madre. Hijo, cuando termine de hablar decidimos si es el momento.
Hijo. ¡Mamá! ¡Quiero gominolas!
Madre. (Extingo)
Hijos. Que voy a comprar gominolas rápido.
Madre. (Extingo)
Hijo. Nunca me dejas.
Madre. (Extingo)
Hijo. No es justo.
Madre. (Extingo)
Hijo. (Se calla)
Madre. Muy bien cariño, cuando termine de hablar lo decidimos.
Esta situación puede resultar incómoda, complicada, incluso vergonzante, pero si se repite en varias ocasiones, los niños comprenden rápido. Descubren los límites y aprenden el funcionamiento de sus padres. En función de lo que les enseñamos, ellos actúan.

Más información
El siguiente vídeo, desarrollado por el servicio de Fonoinfancia, muestra dos formas contrapuestas de responder a las llamadas de atención de los menores. Tremendamente claro e ilustrativo quizá pueda aclararnos reacciones que tenemos demasiado interiorizadas y pensamos que no podemos resolver de una forma mejor.

miércoles, 16 de mayo de 2018

¿Cómo enseñar cuando no quieren aprender?


Explicación
Los niños nacen motivados para el aprendizaje. Es un instinto natural. Explorar el entorno, experimentar con lo que tienen a su alcance y afianzar conocimientos. Está ampliamente demostrado que descubrir y conocer produce en ellos un sentimiento de placer.

Igualmente es cierto que existen diferentes aspectos que entorpecen el deseo de continuar con ese anhelo de ampliar fronteras: la falta de cariño, la inseguridad, distorsiones en las recompensas, falta de normas, desatención, el tiempo, las limitaciones, etc. Todos ellos son factores que actúan como piedras dañinas en el camino del aprendizaje.

Objetivo 
Conseguir que aprendan a pesar de las posibles dificultades personales o circustanciales.

Estrategia 
Existen áreas, nosotros las llamamos "cajitas", que son indispensables en nuestra vida. En el proceso de aprender, con una alta probabilidad, alguna de estas cajitas puede estropearse. A veces esa cajitas resultan indispensables y sin reconstruirla no podemos aprender, otras veces podemos resistir con una cajita estropeada, pero será un riesgo para cuando se nos estropee otra. El truco será intentar descubrir cuales son esas cajitas, como de cuidadas las tengo, saber si debo trabajar por mejorarlas y con que intensidad. Y si dudas de sí está o no estropeada, ¡Tranquilo! No conocemos ninguna caja que no esté encantada de que la cuides un poco, son muy agradecidas.
  • Cajita de autoestima. La autoestima ha podido ser dañada cuando el niño se ha sentido incapaz o cuando ha fallado varias veces. En ocasiones el propio proceso de apredizaje ha sido complicado, ha sufrido o no ha se ha sentido lo sufientemente animado o reforzado para el esfuerzo realizado. Otras veces es su propia mente la que es capaz de hundir su amor propio a través de mensajes negativos. ¿Cómo podemos arreglar esa cajita? Conviertete en su entrenador personal, crea junto a él un cartel con auto instruciones positivas, valora con tu atención y cariño sus logros. Una opción concreta podría ser meter papelitos juntos en una bolsa. En cada papel escribirá recuerdos de cosas que consiguió, momentos en los que ha sido feliz, objetivos pequeñitos que cree que puede conseguir y cada progreso que vaya apreciando en su aprendizaje. Al día puede coger hasta tres papelitos y durante unos minutos recordar o pensar en ellos. Servirán como refuerzo para aquellos momentos en los que se sienta un poco más desanimado (ver más sobre autoestima en menores).
  • Cajita de motivación. La motivación se ve afectada cuando no conseguimos lo que nos proponemos, cuando no logramos lo que deseamos y nos sentimos frustrados ante los intentos o el esfuerzo no recompensado. ¿Cómo podemos mejorar la cajita de la motivación? Define cada pasito en su camino, intenta crear junto a él objetivos reales, pequeños, muy pequeños, lo más factibles posibles. Al principio busca objetivos que sen muy posibles de conseguir. Dibújalos o escríbelos en grande y colócalos en un sitio visible. Define junto a él tres estrategias para conseguir esos objetivos y una recompensa negociada para cuando lo consiga (ver más sobre motivación en menores).
  • Cajita de seguridad. La seguridad se daña tras cometer errores, cuando uno no se valora o se cree incapaz de alcanzar metas. A veces la estropeamos por no saber cómo actuar o por exigirnos la perfeccióna nosotros mismos. ¿Cómo podemos arreglar la cajita de la seguridad? Crea un esquema en el que pueda apoyarse. Sin hacer o decirle que hacer, actúa como puente, acompáñale en el aprendizaje pero deja que sea él quien luche. Organiza cada actividad como un reto, crea pautas y trucos junto a él, plantéale preguntas para descubrir cómo conseguirlo. Házle protagonista de su camino yendo a su lado.
  • Cajita del éxito. Carecemos de sentimiento de éxito cuando creemos que no hemos conseguido nada, nos exigimos retos demasiado grandes, al no valorarnos adecuadamente, etc. ¿Cómo podemos arreglar esa cajita? Enséñale a medir los éxitos de forma coherente a sus capacidades. Podemos crear juntos un metro (que marque desde un metro hasta los diez metros), que mida la longitud-valor de cada reto que se proponga. Plantea cuantos metros ha de conseguir superar para lograr lo que desea. Ejemplo, hacer dos problemas de matemáticas correctamente, es posible que en este momento sea un objetivo muy complicado y para ello requiera superar 8 metros. Si lo consigue ha de sentirse super exitoso, pero en el caso de conseguir un problema correcto lograré 6 metros, de lo cual también se sentirá muy feliz por lo logrado. El metro actuará de representación lógica y más visible para él y podrá apreciar de forma realista sus avances.