miércoles, 11 de septiembre de 2019

Fomentando la lectura en el aula.. y fuera de ella!

Dejamos a un lado, al menos en esta ocasión, la importancia de la lectura y nos centraremos en la necesidad de fomentarla. Contaremos para ello la estrategia que utilizamos en el aula y las normas que proponemos a los alumnos persiguiendo la lectura sobretodas las cosas. Queremos decir sobretodas las cosas en que entendemos que el objetivo es LEER y, por lo tanto, muchas de las propuestas que detallamos a continuación entendemos que, si bien debatibles, persiguen esa lectura con mayúsculas y no tanto la pureza de dicha lectura.
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Normas del lector
Al comenzar el periodo concreto (en nuestro caso por trimestres) recordamos al alumnado las normas del Club de Lectura. Son las siguientes:

Carnet del lector
Además de las normas nosotros utilizamos un carnet de lector para clase. Se trata de un detalle que les motiva y estructura. En su cara se completa con sus datos y en el envés planteamos la pirámide del lector en la que se asciende según el número de libros leídos en el trimestre (nosotros utilizamos gometes para indicar el escalón concreto). Un escalón por libro leído.
Os lo dejamos para que podáis imprimirlo, pegar ambas tapas y plastificarlo (versión descargable pdf).


Posibles recomendaciones al profesorado/padres
  1. Los inicios son los más duros. Es común ver en los alumnos una enorme pereza inicial a vencer y que, una vez superada, la lectura no supone ningún esfuerzo. Para ello trata de implicarte en las primeras páginas hasta que entre en inercia con el libro. Puede ser un par de mañanas seguidas en el último cuarto de hora de la clase de lengua, en tutoría o con la complicidad de sus padres.
  2. Permite el abandono. No se trata de cambiar constantemente de lectura pero permite cambios sobre la marcha. Si obligamos a leer textos que, por el motivo que sea, no entran fomentaremos su falta de motivación y sensación de obligación. Muchos adultos también abandonamos lecturas si tras un cierto número de páginas no nos sentimos enganchados, ¿por qué ellos no?.
  3. En la lectura vale todo (o casi). Podemos exceptuar temáticas fuera de tono pero no formatos. Leer a Mortadelo y Filemón, Yakari o manga no es leer peor sino diferente.
  4. Sé ejemplo. Demuéstrales que lees también. Recomienda libros. Háblales de tus sensaciones e intereses. 

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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Receta fantástica para gente fantástica

Comenzar el curso siempre es un motivo de nervios, ilusión y novedades, también para el profesorado. Dar los primeros pasos con firmeza y una sonrisa es fundamental para transmitir ilusión y confianza a nuestros alumnos. 

¿Cómo podemos hacer esto?
Hay muchísimas formas afortunadamente. Otras veces hemos hablado de la motivación en los menores, en los padres, en momentos puntuales del día... y esta vez nos referimos a los profesores y maestros.
Nuestra propuesta es, concretamente, para los directores, los jefes de estudios, los jefes de departamento o quienquiera con ganas de sacar una sonrisa y hacer grupo con sus compañeros.

¿En qué consiste? 
Es muy sencillo. Basta con recopilar los siguientes materiales y agruparlos en una bolsa. Tantas bolsas como compañeros a regalar.
Cada bolsa contendrá una bolita de plastilina, un pequeño espejo (nosotros utilizamos un pequeño fragmento de papel de aluminio), un superhéroe (un muñequito o un recorte), metro (en nuestro caso lo patrocinó Ikea, pañuelos, lápiz, una goma de borrar, un tenedor, un clip, una pinza, un bote pequeño, un cartel de autoestima (descargar aquí), unas semillas, una paracetamol, un caramelo y, finalmente, un sobre de tila.
Una vez preparadas las bolsas simplemente tendremos que entregar una bolsa a cada "persona fantástica" junto con la siguiente hoja de instrucciones (descargar aquí).

¿Cuándo lo hago? 
Aunque es perfectamente válido para cualquier momento del año, el momento óptimo, el más lógico, es el comienzo del curso académico.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Vuelta al cole | 7 Consejos para el regreso al aula


La vuelta al colegio o al instituto después del largo verano suele suponer un reto para los jóvenes. Llevamos dos meses con unas reglas más flexibles, no hay prácticamente horarios, ni responsabilidades. La mayor parte de su tiempo se ha dedicado al ocio de forma absolutamente libre. Les hemos permitido una libertad casi completa y, de repente, queremos que vuelvan a encorsetarse en una rutina muy estructurada. Lo que en adultos parece  lo más lógico del mundo, eso que comúnmente llamamos "Síndrome postvacacional", también lo sufren ellos, solo que además no poseen nuestras herramientas para gestionarlo correctamente.

Saber cómo preparar ese momento e ir programando las emociones y dificultades que puedan ir apareciendo ayudarán al menor en un proceso que, de otra forma, puede resultar muy complicado y doloroso para todos.

A continuación os planteamos dificultades, pautas y/o estrategias que podéis utilizar para facilitar dicho proceso.

Posibles manifestaciones y estados emocionales que pueden aparecer en el menor.
  • Ansiedad (Se muestra más nervioso, irascible o irritable; presenta dolores de cabeza o tripa inusuales; alteraciones del sueño; náuseas o vómitos; intensificación de picores, etc.).
  • Miedos (¿Me cambiarán de compañeros?; ¿Les caeré bien?; ¿Me haré amigos?; ¿Se reirán de mí?; ¿Será más difícil?; ¿Pensarán que soy tonto?, etc.).
  • Angustia (¿Estaré todo el día haciendo obligaciones?; ¿No tendré tiempo libre para jugar?; ¿Me apuntarán a mil cosas?; ¿Volveré a tener muchas normas y horarios a cumplir?; ¿Sabré funcionar solo?, etc.).
Estos estados no siempre aparecen de forma clara. A veces son somatizados por parte del menor en forma de, por ejemplo, dolores de tripa. Otras se encuentra más irascible o inseguro. Lo más probable es que ni siquiera él o ella se consciente de lo que le ocurre. Sea como sea, prepararlo para la vuelta al colegio o al instituto es enormemente aconsejable y, le afecte más o menos, será positivo. Por supuesto, como siempre, lo ideal es estar atento y adaptarnos a sus necesidades concretas pero los siguientes consejos serán una maravilloso punto de partida.

7 consejos para facilitar el proceso al menor.
  1. Normaliza las emociones de tu hijo. Transmítele que le comprendes, que es completamente natural lo que siente y piensa. Ayúdale a aceptar la realidad aunque no le guste. Nadie quiere que terminen las vacaciones pero plantéale que juntos podéis buscar alternativas que faciliten o incluso conviertan en positiva la realidad del día a día. 
  2. Introducir progresivamente horarios en las dos últimas semanas antes del comienzo del curso. El cambio para ellos, de otra forma, será vertiginoso el día que comiencen las clases. Puedes ir introduciendo actividades programadas como leer, hacer manualidades, ejercicio, etc. Estas actividades, que no tiene porque será directamente relacionadas con su vida académica, serán un buen paso intermedio.  
  3. Para introducirnos en la rutina vamos instaurando horarios más concretos y más cercanos a la próxima realidad. No podemos esperar que su cuerpo (y mente) respondan correctamente a levantarse el primer día de clase a las 7:00 si lleva todo el verano levantándose a las 11:00 de la mañana. Horarios de sueño, turnos de comida, tiempo con amigos, etc.
  4. Tratar de planificar el curso entre todos. Las asignaturas y deberes no son modificables, pero el resto de actividades sí. Hazle participe de sus actividades extraescolares, plantearos juntos las ilusiones para los fines de semana, anímale a realizar actividades pero ten cuidado de no sobrecargar su horario puesto que terminará jugando en contra de ambos.   
  5. Planifica y valora sus nuevas responsabilidades. Es un año mayor, ha de ser más autónomo, va a asumir nuevos retos que puedes exigirle o planteárselo como un nuevo avance en su vida. Preparar junto a él el viaje en autobús que ahora realizará solo, acompañarle por las calles por las que acudirá al centro, orientarle en que ha de meter en la mochila, enseñarle a ducharse sin ayuda... son algunas de las cosas que este año el va a hacer sólo. Podemos hacer que sienta esa responsabilidad como el maravilloso paso que es para él y no tenerla que crear posteriormente como una obligación más.  
  6. Crear todos juntos las normas que cada uno vamos a tener a lo largo del año. Es claro que vamos a tener unas obligaciones a cumplir y, si las dialogamos desde el principio, nos ahorrarán discusiones posteriores. Estableced unas pautas claras y concretas para cada miembro de la familia (¡Sí, padres también!) y colgarlas en un lugar perfectamente visible para todos. Establecer conjuntamente un sistema de premios y consecuencias para cada uno ayudará al funcionamiento óptimo de la familia.  
  7. Presta especial atención a su motivación para los últimos días justo antes del inicio de las clases. Cada niño encuentra la motivación en cosas muy diferentes así que busca las suyas propias. Puede que llevar un estuche nuevo, o ir a comprar sus libros y cuadernos lo sea para unos; Otros la encontrarán en estrenar ropa para esos primeros días; Dejar a punto la bici o el longboard con el que irán a clase; pensar en los juegos que compartirán en el recreo con sus compañeros; etc.

miércoles, 19 de junio de 2019

Mi mundo | Recuperando mi seguridad



Explicación: Hay momentos en los que el menor se siente perdido, indefenso, con miedo, inestable o confundido. Momentos en los que el niño no encuentra las respuestas correctas o habilidades necesarias para sentirse plenamente tranquilo y seguro.
Sean situaciones de miedo, como por la noche cuando sospecha que hay monstruos en el armario. Quizá en casos en las que se siente frustrado por injusticias o porque no consigue lo que desearía, como cuando no le dejan jugar los niños del parque. Otras veces serán los nervios los que afloren como suele ocurrir el primer día de cole o cuando se agobian por tantas preocupaciones y aparece la ansiedad.

Objetivo: En estas y otras situaciones el menor siente el deseo de desaparecer, anhela un lugar seguro, rodearse de personas y objetos que le trasmitan tranquilidad. Marcharse y evitar esas situaciones es muy complicado. No pueden hacerse invisibles, aunque lo desearían.
Nuestro objetivo es buscar juntos ese lugar ideal.

Estrategia: Vamos a crear SU MUNDO. Cada uno lo ha de hacer a su forma, definiendo su espacio con sus ilusiones, sus dibujos y sus situaciones favoritas. Decorar con cada detalle tal y como ellos deseen. Para crear su mundo solo tienen que imaginar, dibujar y pintar cómo sería esa situación en las que se sentirían estables y felices. Pueden dibujar desde superhéroes a esa montaña que tanto le gusta. Vale todo.
  • Paso 1. Dibuja en una hoja o cartulina su propio mundo. Puedes darle ideas si no se le ocurren pero trata de dejar que sea su creatividad la que fluya.
  • Paso 2. Colocarlo en un lugar dónde pueda verlo todos los días.
  • Paso 3. Juega con el menor a imaginar su mundo con cada detalle. Pídele que te lo describa y te explique cómo es varias veces. Cuéntale como es tu mundo, juega con él, confiará más en la estrategia.
  • Paso 4. Cada vez que se sienta inseguro pídele que recurra a su mundo. Recuérdale que se introduzca en él cada vez que consideres que lo necesita. En ocasiones facilita cerrar los ojos, meterse debajo de una manta o mirar el dibujo.

Nota 1.
Esta estrategia, una vez interiorizada, puede ser utilizada en cualquier momento y ante cualquier situación. 

Nota 2. Recomendamos leer el Capítulo XIV del libro Educar sin varita mágica que trata la Falta de estado de ánimo y seguridad.

miércoles, 12 de junio de 2019

Aprender a escuchar


La educación es la habilidad de escuchar casi cualquier cosa sin perder tu calma o tu autoestima.
Robert Frost
Como educadores estamos muy centrados en que nuestros chicos aprendan a leer, a escribir o a memorizar. Llega incluso a obsesionarnos estos puntos. No cabe duda de la importancia de estas y otras muchas destrezas pero olvidamos una que es incluso más importante. Es aquella que nos permite socializarnos con éxito, ser querido, sentirnos parte de un grupo, nos hace más efectivos, facilita la búsqueda y mantenimiento de empleo y que, cuando lo hacemos de forma correcta, nos proporciona un notable bienestar tanto a uno mismo como a quienes nos rodean. Esta destreza es saber ESCUCHAR.

Escuchar es casi un arte. Requiere saber cuando hablar, saber que escuchar y que oír, necesita que escuchemos a los demás pero también lo que nosotros mismos nos decimos. Algunas estadísticas afirman que solo escuchamos, de media, un 25%, de lo que el resto nos dice. Las estadísticas de cuanto nos escuchamos a nosotros mismos no existen pero seguro que asustarían igualmente.

Existen una serie de dificultades por las que nos cuesta escuchar:
  • Tenemos prejuicios. Creemos saber lo que la gente va a decir antes de que hable y perdemos el interés.
  • Nos puede la egolatría y no queremos más que oír lo que nosotros tenemos que decir.
  • En ocasiones carecemos de empatía para oír realmente lo que alguien quiere decirnos.
  • Falta la concentración necesaria. Sea por ruido, por estar pensando en otras cosas o por hacer dos cosas a la vez (por ejemplo estar con el móvil o ver la TV mientras conversamos).

¿Cómo podemos mejorar nuestras habilidades como oyente?
  • El primer paso es cambiar egoísmo por empatía. A todos nos gusta que nos escuchen pero pocos escuchan. Necesitamos ser justos. Escuchar con la misma atención e interés con el que queremos que nos escuchen a nosotros.
  • Cuando hables deja el móvil, apaga la TV o la radio, pospón otros pensamientos que ocupen tu mente. En definitiva, céntrate en esa persona y esa conversación. Es lo justo.
  • Se asertivo. Deberemos respetar y hacer respetar nuestro espacio a la vez que respetamos y hacemos respetar el de los demás. Es decir, tengo el mismo derecho a expresarme que tiene el resto.
  • No vale con estar atento, debemos demostrarlo. Cuantas veces nos han dicho que nos escuchaban pero al no parecerlo nos han desesperado. Mira a los ojos, asiente, sonríe, cuida tu lenguaje corporal... 
  • Haz sentir bien a la persona que está en frente. No significa ser sumisos o dar la razón aunque estemos en desacuerdo. Comparte tu opinión, tus sentimientos, ofrece un punto de vista sincero y respetuoso, no interrumpas, sé lo agradable que puedas, etc.
  • No temas el silencio. Sabemos que puede resultar incómodo en ocasiones pero, como bien dijo Borges, "No hables a menos que puedas mejorar el silencio". Practica esos silencios y no les temas porque pueden llegar a ser un gran aliado.

RECURSO EXTERNO.

miércoles, 5 de junio de 2019

Las aventuras de Ulises de Rosemary Sutcliff

Foto de Begosainzm

Título: Las aventuras de Ulises - La historia de la Odisea.
- Autores: Rosemary Sutcliff.
- Edad recomendadaDe 11 años en adelante.
- Puedes encontrarlo en: Santos Ochoa.
- Precio orientativo15.80€.
- ¿Por qué quiero que mi hijo lo lea?: Porque valoro que conozcan a los clásicos (a su nivel) pero, a la vez, busco una lectura que no le haga sufrir sino disfrutar con el rato de lectura.
- ¿Por qué querrá leerlo tu hijo?: Porque sus aventuras, su historia fantástica o sus personajes le van a apasionar. Porque es un libro sencillo de leer, con unas ilustraciones realistas y preciosas y porque es un libro que les permite volar mientras recorren sus páginas.

Finalizada la épica guerra de Troya, Ulises, uno de los caudillos griegos más afamados, emprende con su flota de naves negras el regreso a su añorado reino de Ítaca. En su accidentada y larga travesía, el héroe recorre multitud de escenarios y se enfrenta a numerosos peligros, que ponen a prueba su temple. Pero para vencer al cíclope Polifemo o superar los escollos de Escila y Caribdis, para resistirse al canto embriagador de las sirenas o aniquilar a la turba de pretendientes que cortejan a su fiel esposa Penélope, el solitario héroe ha de reunir una serie de cualidades excepcionales que hacen de él un verdadero modelo para la humanidad: Ulises es inteligente, astuto, hábil, calculador, ingenioso y embaucador, pero también generoso, leal, sufrido, perseverante, diestro artesano o experto narrador. Sólo un hombre tan versátil puede sobrevivir a los terribles peligros de un viaje que se constituye en un simbólico aprendizaje de vida.
Pocas formas de adentrase en los clásicos como la presente adaptación de La Odisea de Homero. Comienza el relato con las aventuras de Ulises tras la caída de Troya. Los Tracios, la hechicera Circe, los feacios, el Dios Eolo o la ninfa Calipso van apareciendo en un relato apasionante, hasta su regreso a Ítaca. Todo ello maravillosamente ilustrado por Alan Lee.

Las aventuras de Ulises es una historia fantástica, apasionante, que logra enganchar desde sus primeras páginas. Se trata de un libro sencillo y que, hasta el momento, siempre ha respondido a las expectativas de nuestros alumnos que lo catalogan, como media, de muy recomendable con nuestras 4 estrellas.


¿Cómo trabajar el libro?
Contrariamente a lo que suele parecer, la historia, los clásicos o la mitología fascinan a los jóvenes si se les transmite de una forma intuitiva para ellos. Aprovechar para relatarles otras historias mitológicas, mostrarles las metáforas que encierra, reinvindicar las enseñanzas que leyendas como la de Sísifo o Pegaso proponen es un forma de aprender jugando.
Además, podemos aprovechar para saltar a otras culturas en los que la mitología ha resultado tan esencial como fascinante como la vikinga, la romana, egipcia o china.

Si quieres ver más reseñas realizadas por Educar sin varita mágica pincha aquí.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Papás... ¿y ahora qué hacemos?


Anticipar mi día consiste simplemente en decidir que haré a lo largo de la jornada. Lo hacemos constantemente, puede que a penas sin darnos cuenta cuando estamos en la ducha organizando los recados, puede que sea con tu pareja en el desayuno mientras planificáis horas y actividades. Algunos lo hacen de forma casi inconsciente mientras que otros utilizan una agenda en la que detallan cada momento. Sea como fuere, los adultos necesitamos tener mínimamente controlada nuestra vida, cualquier persona incluso la más flexible y desestructurada requiere al menos de dos ocasiones a lo largo del día para pensar en lo que hará poco después o al día siguiente.

Pues bien, los niños tienen la misma necesidad. La diferencia estriba en que, además de requerir de ese relativo orden, ellos dependen de que una segunda persona sea quien ordene su día a día. Aunque a veces no queramos verlo, la libertad absoluta no nos gusta, ni a nosotros ni a ellos. Los seres humanos necesitamos, todos, seguridad, confianza y armonía, aspectos poco compatibles con la incertidumbre. Plantéate que sería de un día cualquiera en el que no sepas que tienes que hacer, dónde vas a ir o con quién vas a estar. ¿Notas los nervios? A los más pequeños les pasa lo mismo.

Por eso, a veces nos aburren con preguntas como ¿ahora a dónde vamos?, ¿qué hacemos ahora? ¿y después que vamos hacer?. Son dudas completamente lógicas, solo buscan ese control que todos demandamos y tratan de encontrar respuestas de una forma más insistente y torpe que los adultos. El no saber, el desconocimiento, genera miedo, nervios o frustración que pueden ser origen de discusiones, provocar dolores, les lleva a evitar situaciones, rechazar a los demás, etc.

Grandes maestras, las profesoras de infantil, definen la estructura de sus días en la asamblea de Buenos días. En dicha asamblea recuerdan lo que ocurrió el día anterior, evalúan como los alumnos se sienten en ese momento, planifican el día (programación de actividades generales, sin concretar, crean una estructura) y realizan una asamblea final (comprueban si queda algo pendiente de resolver o algo importante que decir). Saben que esa dinámica proporciona seguridad a esas cabecitas inseguras pero ávidas de aprender y descubrir, o lo que es lo mismo, les ofrecen la tranquilidad y estructura que necesitan para que puedan sentirse cómodos y funcionar mejor.

Hasta los cinco años, la mayoría de niños funcionan así de lunes a viernes. La cosa parece ir bien. Pero, de repente, una mañana, sin que nadie te avise, llega primero de primaria. ¡Vaya! Mesas grandes, hojas y a escribir. Ya no existen asambleas, ni mi profesora me dirá que haremos a lo largo del día pero, ¡Tranquilo, porque aparece en mi vida el horario!!! En él tengo, una tras otra, las horas de la mañana y qué trabajaremos en cada una de ellas. ¡Bien! Algo de control, ya puedo respirar.

¿Os habéis preguntado cuantas veces miran el horario al día los niños en clase?. Posiblemente no menos de 6. Unas veces porque desean simplemente que termine la mañana, otras porque quieren que llegue su asignatura favorita pero, en la mayoría de ocasiones, simplemente porque es su línea de seguridad, su flotador mental. 

Entonces, si es tan importante por la mañana ¿qué ocurre con la tarde? ¿y con los fines de semana?
Pues efectivamente no hay mucha diferencia, continúan teniendo las mismas preguntas y las mismas necesidades de respuesta y control. Esto no significa que tu hijo necesite conocer al milímetro lo que haréis a lo largo del día, simplemente necesita una orientación mínima. Si es posible lo prefieren por escrito (les proporciona más seguridad verlo y poder repasarlo) pero, de no ser posible, siempre será mejor verbalizarlo que dejarlo pasar por alto.

No he hecho esto nunca, ¿cómo puedo ofrecerle esa seguridad?
Es normal que, al menos al principio, nos veamos torpes o ridículos a pesar de la buena intención. Por eso, os proponemos alguna estrategia para que ayudéis a crear seguridad a vuestros hijos, favorecerles una mejor gestión emocional y, a la vez, conseguiremos para nosotros mismos un mejor funcionamiento, sin tantas discusiones, castigos, mentiras y descontrol.  

¿Cómo podemos preparar un día cualquiera?, ¿un fin de semana?, en la práctica ¿qué puedo hacer para que se sienta más seguro?

- Asamblea de Buenos días (Duración: 10 minutos).
Sería genial poder sentarnos un poco a hablar tranquilamente juntos pero, entendemos que esto no siempre es posible. Basta entonces con hablar con él en el desayuno o mientras se viste. Le recuerdo eso positivo que ocurrió ayer, la actividad tan divertida que tendrá esta tarde (por muy pequeña que parezca) o le apoyo con auto instrucciones como Hoy va ser un día genial, me apetece muchísimo pasarlo juntos. Recuerda que la actitud lo es todo y que, el mero hecho de verte sonreír, que le dediques unos minutos o que empatizas con él ya es un punto de partida perfecto para un nuevo día.

- Planificación (Duración: 10 minutos).
Utilizo la pizarra de su habitación o la que tengo en la cocina para apuntar la compra. Un trozo de cartulina o incluso un papel podría ser suficiente.
¿Qué es lo que tengo que escribir? Lo que vosotros ya tenéis previsto hacer. No se trata de planificar más de lo necesario, cambiar rutinas o agobiarse con planes. Tampoco importa demasiado que aparezcan tiempos muertos o cambios de planes a lo largo de la jornada. El objetivo no es preparar a nuestro hijo una agenda ajustada e infalible sino informarle. Simplemente cuéntale, más o menos, lo que toca hoy. Explícale cada actividad y anticípale los posibles cambios, dudas o explicaciones acerca de nuestro día.

Os mostramos un posible ejemplo:
  • Desayunamos y nos arreglamos.
  • Paseo por el monte.
  • Iremos un rato al parque.
  • Comida en casa de Luis.
  • Recados, si nos dan tiempo.
  • Café con María y Pedro. Intentaremos ir a una cafetería con zona niños pero no sabemos si habrá en la zona.

- Asamblea final (Duración: 10 minutos).
Llega la hora de dormir. Se asea y acuesta solito.
Me arrimo a su lado y, antes del cuento de buenas noches, le pregunto:
  • ¿Cómo te has sentido hoy?
  • ¿Qué crees que podrías o podríamos mejorar del día?
  • ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy?
  • Del 0 al 10 (siendo 0 horrible y 10 hiper feliz), ¿con qué número definirías tu sentimiento del día? (ver termómetro emocional en la página 56 del libro).
  • Le cuento que ha sido lo más especial de mi día.

Leemos el cuento y a dormir...