miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿Cómo hago en Navidad para..? | Consejos para padres


¿Sabrá mi hijo quienes son los Reyes Magos?, ¿cómo hago para que no se entere?, ¿cuál es la edad normal para qué lo sepan?, ¿tendría que contárselo yo antes de que me tome por mentiroso?, ¿cómo sé si mi hijo lo sabe ya?, ¿cómo se siente mi hijo ahora que lo sabe?, ¿por qué se pone tan nervioso cuando llega Papá Noel si sabe que es la tía Ana o no duerme en toda la noche si asegura que no cree?

Estábamos en el recreo cuando Paula se acercó a mi amiga Marina y a mí y nos confesó el secreto. Si chicas, me he enterado, los reyes son xxx xxxxxx. Recuerdo esas cinco palabras como cinco espadas clavadas en mi corazón. En ese momento aparecieron en mi cabeza muchos pensamientos. "Es imposible, ellos nunca me comprarían tantas cosas". "No puede ser verdad, no se han podido gastar tantísimo dinero". "Es algo tan maravilloso que no puede ser mentira". "Yo les he visto, incluso les he tocado y hablado con ellos". "Mi prima me dijo una vez que vio a Baltasar dejando un regalo, a partir de aquel día no fue capaz de dormir cada noche de Reyes".

Una vez asumida la noticia por mi mente pasaron ideas diferentes: "Mis padres no pueden enterarse de que pienso esto, sino se pondrán muy tristes". "Si yo les cuento que lo sé, se terminará mi ilusión, no podré sonreír ni desear que vengan los Reyes". "Yo quiero otra Navidad igual, si cuento algo todo cambiará...". Y así en completo silencio pasaron dos años, hasta que mi hermano pequeño lo confesó.

Esta es nuestra historia. Seguro que la tuya es diferente, ¿o no tanto? De igual forma nuestras dudas como padres no son tan distintas. Vamos a intentar resolver algunas de las preguntas que más nos han hecho acerca de este tema a lo largo de los años. Esperamos os sirvan:


1. ¿Sabrá mi hijo quienes son los Reyes Magos? 
Sea como sea, ilusiónate junto a él. Permítele que sonría, que sueñe, que se divierta, que siga creyendo en las historias y en los cuentos. Todos necesitamos soñar. Incluso muchos adultos estos días fingimos ser sordos, ciegos e inocentes. Nos ponemos nerviosos cuando llegan los Reyes en la cabalgata, nos emocionamos dejándoles antes de dormir un poquito de comer o la zapatilla justo al lado del sofá dónde dejarán mis regalos. No importa tanto la edad sino la ilusión, el dejarse llevar. Y los niños como nosotros, lo necesitan. Introdúcete en la Navidad cómo te pida el cuerpo, es posible que tu hijo te siga, sino, déjale crear su camino, su propio misterio. Tal vez se enfade porque le hablas de los Reyes y el ya no cree, no le discutas, trasmítele que cada uno vive estos días como prefiere. Puede que se muestre triste porque le encantaría creer pero ya no puede. Enséñale las luces, inclúyele en tus tareas o rituales navideños, quizá necesite ver esta Navidad desde otro prisma.

2. ¿Cómo hago para que no se entere? 
No hagas nada, la naturaleza manda y le tocará el momento. Totalmente comprensible tu miedo a que sea ya y el deseo porque sea lo más tarde posible. Haz algo mucho más inteligente que preocuparte, ocúpate en que sea mágico, que haya ilusión, en divertiros muchísimo, en compartir escapadas, exposiciones y eventos. Disfruta y seguro que sigue soñando mucho tiempo.

3. ¿Cuál es la edad normal para que lo sepan? 
No hay edad ni momento oportuno. Las estadísticas apuntan que es alrededor de tercero de primaria, por su desarrollo madurativo, pero cada niño, cada cabeza y cada circunstancia cambia. Lo que está claro es que si no hubiera aparecido mi amiga Paula, otro o yo misma hubiera descubierto la verdad.

4. ¿Tendría que contárselo yo antes de que me tome por mentiroso? 
No conocemos ningún padre en la cárcel por fingir ser Rey Mago, ni siquiera nunca he conocido un niño que acuse de mentiroso a su padre por dicha sentencia. Eso sí, es posible que en el momento que tu hijo se enteré, se enfade, te lo reproche, te haga sentir cruel y despiadado. Pero no te engañes, está frustrado y con razón. Hasta hoy había magia y acaba de desaparecer. Aceptar que la magia puede seguir, pero de otra manera, surgirá poco a poco.

5. ¿Cómo sé si mi hijo lo sabe? 
Hay niños que espían, otros que se enfadan, algunos preguntan mucho o se hacen los despistados. De la forma que sea siempre actúan y por su corta edad lo suelen hacer con bastante torpeza. Interpretan papeles para que no les descubras hasta el punto de creérselo.

6. ¿Cómo se siente mi hijo ahora que lo sabe? 

Posiblemente sienta tristeza, enfado, rabia, se muestre frustrado, insultado por el mundo, desconfiado, deseoso por continuar ilusionándose pero serán emociones que duren poco. Duran horas o pocos días. La mayoría de los niños lo procesan con gran velocidad. Cuando lo descubren suelen tener la edad suficiente para que su cerebro se encuentre en una encrucijada. Por una parte quieren creer pero hace tiempo que saben que la magia no existe y claro, esto es magia. Así que de forma natural, su cerebro reestructurará sus pensamientos y no les permitirá sentirse defraudados durante mucho tiempo.


7. ¿Por qué se pone tan nervioso cuando llega Papá Noel si sabe que es la tía Ana o no duerme en toda la noche si asegura que no cree? 
Por la ilusión. Es mucho más poderosa que cualquier verdad. Todo es más fácil y posible. La ilusión despierta al que siempre quiere dormir, al que llora porque ha perdido, a quien está sufriendo y al que de nuevo ha vuelto a fracasar. Da igual lo que creas, lo que te hayan contado o incluso eso que durante el curso creías que se trataba de un cuento de pequeños. Llegan las luces, los villancicos, las sonrisas, muchos más abrazos y besos y con todo ello rebosante de ilusión. Además, quien quiere subirse al carro sabe que tiene diversión asegurada.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

A ti maestro y maestra

Sabemos lo que lucháis, lo que creéis en lo que hacéis, lo duro de vuestro empeño. Somos muy conscientes de que estáis enfrascados en una batalla en la que pocos llegan al final pero todos ganan. Sois un ejemplo que fuerza, ilusión, perseverancia y amor a lo que hacéis.

Quedan algunas mañanas, muchas otras ya han pasado. Cada día toca levantarse, trabajar, soñar, temer y sonreír. Más temas, dudas, cafés, resúmenes, simulacros, cansancio, subidas y bajadas, más bibliotecas y flexo, más irte el primero y levantarte antes, más soledad, más apoyos de quienes te quieren bien, más cerca de hacer lo que realmente quieres hacer.

Hemos puesto lo mejor de nuestras vidas en vuestras manos mientras que vosotros ponéis la vuestra propia en nuestro futuro, en nuestros hijos o nietos. No podemos pedir más pero queremos transmitiros nuestra fuerza, el orgullo más gigante y la confianza de quien sabe que en vuestras manos está nuestro futuro y el de quienes más queremos.

Así que luchad, un poco más, creed. Ante vosotros tenéis la meta más hermosa. El más grande de los destinos y no temáis puesto que tras cada revés habrá una mano que os levante y os anime a buscar la siguiente meta.

No tenemos cara, ni nombre. Nos llamamos sociedad pero también nos llamamos compañeros, padres o alumnos. Somos todos y somos nadie y simplemente queremos daros las gracias.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿Cómo dejo de repetirle todo tantas veces?

Repito a mi hijo 2000 veces las cosas y termino siempre chillando. ¿Qué hago?

Explicación: ¿Imagina que alguien te exige infinitas veces que hagas algo que no quieres hacer? ¿Qué emoción aparecería en ti? Muy probablemente te enfadarías, un poquito más cada vez que te lo volviesen a decir. Cada vez más terco, más ira y menos respetuoso. No solo no realizarías lo que te están pidiendo sino que responderías de mala forma.

Al igual que ocurriría con nosotros mismos, los adultos, repetir a los menores las indicaciones varias veces no va a conseguir que lo haga, ni nos va a respetar más ni va a ser más obediente, probablemente justo obtengamos lo contrario. Desde la primera vez ellos escuchan lo que decimos y saben responder adecuadamente, el problema es que no siempre quieren hacerlo, no les apetece o lo quieren posponer porque lo que hacen en ese momento es más interesante para ellos.

En algunas ocasiones cuando trasmitimos ordenes o damos pautas, los menores están tan ensimismados con lo que hacen que no nos escuchan. En esos momentos podemos acercarnos y directamente mirándoles a los ojos les damos las instrucciones que pretendíamos dar. Ellos te entienden, te escuchan y saben lo que tienen que hacer.

Pero, ¿qué ocurre si deciden no hacerlo? Cuando insistimos y repetimos todo mil veces, se cansan, se aburren, se irritan. Esto genera ansiedad e ira, emociones que van a dar lugar a consecuencias contraproducentes. Si repito cuatro veces cada orden, el niño se acostumbran a responder a la cuarta orden, si repito 2000 veces una indicación, hasta que llegue la vez 2000 no responderá.

Los menores aprenden por asociación, prueban y estiran todas sus posibilidades y cuando las conocen responden con forme a sus alternativas. Es una simple relación directa, peligrosa y de la que tenemos que estar muy atentos para no confundirnos.

Objetivo: Conseguir que mi hijo responda a mis indicaciones sin dar lugar a enfadarnos.

Estrategia:
  1. Analizo como me afecta a mí como padre que me repitan las ordenes. ¿Qué emoción sentirías?, ¿qué pensamientos aparecerían en mí?, ¿cómo reaccionaría si me ocurriese? Escribe la reflexión en un papel.
  2. Decido cuentas veces como máximo voy a repetir cada indicación. Recomendamos no superar las 3 veces.
  3. Pienso cuál o cuáles serán las consecuencias si no responde a la tercera orden. Recuerda que ha de ser una actividad que pierde como; bajamos 10 minutos más tarde al parque o una actividad extra no agradable como fregar la terraza.
  4. Hablo con mi hijo. Le hablo de la reflexión de forma que le transmita mi nueva forma de proceder desde esa misma conversación.

ALGUNAS PAUTAS
  • Le trasmito mis sentimientos. Le explico que estoy cansado de repetir mil veces cada instrucción. Le reconozco que soy un pesado, que es normal que se canse y que incluso es lógico que no me haga caso si sabe perfectamente que lo repetiré 2000 veces.
  • Empatizo. Le trasmito que entiendo perfectamente que se ponga nervioso y enfadado cuando no paro de repetir. Acepto que, a veces, está haciendo actividades mucho más interesantes que las instrucciones que le pido, le pongo ejemplos de situaciones en las que ocurre. “Se que cuando te llamo a cenar y estás jugando o whatsappeando te fastidia dejarlo y venir pero la cena se enfría. Yo me he esforzado para hacerla y todos te estamos esperando, no es justo para nosotros. ¿Lo entiendes verdad?”.
  • Alcanzo un acuerdo. Como padre te vas a responsabilizar de no repetir más de tres veces cada instrucción y vas a trasmitir a tu hijo que si a la tercera no responde directamente deberá respetar su consecuencia. Para que lo entienda le puedes poner ejemplos. “Hijo cuando te mande a lavar los dientes lo haré tres veces, si no respondes a la tercera, ya no repetiré una cuarta para no aburrirte y enfadarte pero deberás cumplir con la consecuencia que te diga en ese momento”.
  • Refuerzo. Puedes premiar que responda a la primera, todos sabemos que es un reto, pero es posible. Cada vez que cumpla la orden a la primera se la contamos. Juntos podéis establecer que cuando consiga x número de veces seguidas será premiado. Ejemplo: "Cuando consigas responder a la primera 5 veces tendrás 10 minutos de cosquillas o 15 minutos más para tu tiempo de ocio". 

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Lecturas recomendadas para chicos/as de 10-12 años

Entre los 8 y los 10 años se van forjando los grandes lectores. Las imágenes, afortunadamente, siguen siendo muy importantes pero ahora se combinan con textos más completos. Es un momento en el que los chicos están ávidos de escuchar, de aprender y de soñar, así que toca darles alas. Aquí os proponemos algunas de las que más nos gustan.



1. EL ASESINATO DEL PROFESOR DE MATEMÁTICAS
de Jordi Sierra i Fabra.
Para lectores difíciles de engachar. Un libro sencillo pero muy entretenido que engancha desde el principio. Algunos de los acertijos pueden resultar complicados a menores de 12 años pero no trasciende demasiado en el hilo y, por lo tanto, no lo consideramos limitante.
Temas: Misterio



2. WONDER, 
de R. J. Palacio.
Para lectores maduros y sensibles. Se trata de una novela brillante que muestra la diferencia y la diversidad como un poder que lo supera todo. Una obra sensible y reconfortante. 
Temas: Superación.

3. LOS CINCO, 
de Enid Blyton.
Para lectores sin grandes pretensiones más allá de entretenerse. Es un guiño nostálgico que, para nuestra sorpresa, sigue gustando a estas edades. Si bien el contexto les puede resultar extraño, no ocurre lo mismo con la trama. Toda la serie es muy recomendable.
Temas: Aventuras y amistad.

4. LAS AVENTURAS DE ULISES, 
de Rosemary Sutcliff.
Para lectores clásicos que disfrutan con las grandes aventuras. Magnífica y preciosa adaptación (como tantas otras de la misma autora) que hará las delicias de lectores de aventuras. Reseña completa aquí.
Temas: Aventuras e historia.

5. HÉROES,
de Jutta Richter.
Para lectores asiduos con sed de justicia y reflexión. Magnífico libro que invita a una reflexión profunda acerca de quienes realmente son héroes y villanos. Nos encanta pero reconocemos que es solo para lectores maduros y experimentados.
Temas: La importancia de tener personalidad y la justicia moral.

6. EL PEQUEÑO NICOLÁS, 
de Sempé y Goscinny.
A través de una fantástica representación animal, el libro habla de la libertad, los conceptos democráticos y el autoritarismo. Una fantástica lección que quizá aprendiendo de pequeños mejore nuestro mundo.
Temas: Humor.

7. HARRY POTTER (los siete tomos), 
de J. K. Rowling.
Para amantes de la fantasía y las aventuras. Poco que decir que no sepamos ya. Un absoluto éxito que no podemos pasar por alto. Aventuras con mayúsculas. Quizá las nuevas generaciones lo están empezando a pasar por alto por falta de la cuota mediática que lo inundó todo hasta hace no mucho. Sencillo, adictivo y muy recomendable para tiempos faltos de magia.
Temas: Fantasía y amistad.

8. EL CLUB DE LOS RAROS, 
de Jordi Sierra i Fabra.
Para quienes gustan de lecturas fáciles y entretenidas. Una sencilla y realista novela que anima a asumir esas cosas que nos hacen diferentes con humildad y valentía. Donde los buenos ganan a los malos, si es que esa clasificación alguna vez tiene sentido.
Temas: Tartamudez, dislexia... nuestras cosas especiales ;)

 
9. CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE, 
de Roald Dahl.
Para amantes de lo social. Un libro apasionante en el que cada página encierra una moraleja para quien la lea. Además es tremendamente entretenido.   
Temas: La justicia y los conflictos.


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miércoles, 6 de noviembre de 2019

¿Cómo hablar con mi hijo adolescente?


No cabe duda de qué cada hijo, cada humano, somos un mundo. Tampoco es difícil asumir qué la adolescencia es una etapa muy complicada tanto para el propio joven como para su entorno. Aún con ello mejorar la comunicación con mi hijo adolescente puede tener una serie de estrategias que suelen resultar efectivas a la mayoría de padres. Vamos a buscarlas!

Explicación: Hablar con los adolescentes puede ser una tarea ardua. Para nosotros los adultos, comunicarnos de forma asertiva y efectiva con el menor puede parecer un reto casi imposible en ciertos momentos, una lucha casi perdida de antemano.
Para ellos, los adolescentes, hablar con determinados adultos resulta sufrir una injusticia continúa. Sienten una necesidad incontrolada de ser atendidos pero, a la vez, un deseo enorme de vivir "a su aire", de tener libertad pero sentirse seguros, de incumplir normas pero tener límites. Ser adolescente es muy complicado. Es una lucha a contra corriente, una pelea doble: la primera contra ti, la segunda contra los demás.
Empatizar con ese enfrentamiento continuo es realmente difícil pero no sólo para el adulto, la mayoría de ocasiones ni siquiera el propio adolescente es capaz de hacerlo. Está conociéndose, asumiendo cambios, adaptándose a un mundo que aún no logra gestionar, buscando referencias y límites, explorando lo hasta ahora no explorado.

Objetivo: Poder hablar con mi hijo de forma asertiva.

Estrategia: Vamos a intentar empatizar con nuestro hijo, para ello escucha 3 de sus canciones favoritas. Mientras las escuchas intenta pensar y sentir como él. Ahora busca tres canciones, pero esta vez de tu propia adolescencia y, mientras lo haces, recuerda un momento que te resultó difícil, otro que fue divertido y, un tercer momento, en el que te equivocaste por completo en esa época. Saca 3 conclusiones. Una de cada una de esas tres situaciones. Ya estás más cerca de él por muy lejos que aún te sientas.

Lo siguiente que haremos no es fácil pero debemos confiar. Vamos a escribir una carta a nuestro hijo. Le vamos a contar cómo nos sentíamos en esta etapa de nuestra vida, las conclusiones que acabamos de obtener y cómo creemos que se sentían el resto de personas con nosotros cuando eramos adolescentes.

Este mensaje, la carta que acabo de escribir, va a hacer que mi hijo me sienta más cerca, no importa que no responda, que no te diga nada de la carta, tu déjasela cerca, la leerá.

A partir de aquí, lee sus libros, escucha sus canciones, ve sus videos, imprégnate de sus cosas... Quizá no resolvamos todas vuestras dificultades, posiblemente notemos que avanzamos poco, pero el primer paso es demostrar actitud y empatía. Vais a comenzar a responder muchas de vuestras preguntas y juntos empezaréis a encontrar algunas respuestas.

miércoles, 30 de octubre de 2019

¿Cómo combato el miedo de mi hijo por las noches?


Explicación: Tememos todo aquello que no vemos. Nos aterra lo que no controlamos. La oscuridad es un ejemplo de esa sensación. Ante la incapacidad de poder observar nuestro cerebro inventa, crea, deja fluir los pensamientos y nos juega, en algunos casos, malas pasadas. 
Los niños tienen una capacidad creativa inmensa. Cada vez que tienen un momento de calma, un espacio en blanco, comienzan a crear sin parar. El miedo está en su imaginación, ellos lo generan sea por inseguridad y por desconocimiento.

Objetivo: Eliminar el miedo de mi hijo en la cama.

Estrategia: Lo primero, y fundamental, es ofrecerle información. Para ello, sin esperar a que llegue el miedo nocturno, por ejemplo una tarde, os sentáis juntos y habláis acerca de nuestro cerebro. Le explicas que nuestra mente crea sin parar, a veces juegos o ideas divertidas, pero otras veces inventa ideas terroríficas. Al igual que puedes crear un nuevo juego y modificarlo cuando quieras, con los los pensamientos que nos hacen daño podemos hacer lo mismo. Imagina que aparece un monstruo en tu cabeza. Puedes eliminarlo y crear un superhéroe o, incluso ridiculizarlo, el monstruo puede ser rosa fosforito llevar gafas en forma de corazón y ser super suave, amoroso como un peluche. Proponle que lo haga en forma de juego puesto que después, cuando realmente lo necesite por la noche, sabrá que tiene que hacer.

Explícale que los monstruos no existen, que solo aparecen en la pelis y en los cuentos. Que son fruto de la imaginación de los guionistas como los suyos lo son de su propia imaginación.

Lo segundo darle seguridad. Explícale como tú también tenías miedo. Dile en qué pensabas y qué hacías para superarlo. Apóyate de cuentos, hay muchos dedicados para miedos nocturnos.
. Yo mataré monstruos por ti. Santi Balmes.
. Donde viven los monstruos. Maurice Senda.
. Encender la noche. Ray Bradbury.

Finalmente, lo tercero será crear una estrategia de ataque por si aunque sea imposible, pudiera ocurrir. Una especie de coraza contra monstruos.
Crearemos juntos un Escudo de poder. Con cartón y pinturas, vamos a crear nuestro propio escudo mágico. Pinta con formas cada poder en la armadura. Una estrella con fuerza invencible, un corazón de seguridad, una calavera para generar terror, etc. 
El escudo preparará a su cabeza para afrontar con energía el plan y, aunque no lo tenga que usar, pasaréis un rato divertido que además le generará fuerza para luchar contra los monstruos y fantasmas contra los que todos hemos luchado, simplemente ahora le toca a él. ¿Preparado?

Nota 1. Recomendamos leer el Capítulo XX del libro Educar sin varita mágica que trata los miedos en los menores.

miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Cómo compagino las pautas educativas con la falta de tiempo? | Contestando preguntas



Explicación. A veces nos sentimos superados por la falta de tiempo, no es fácil, todos, nosotros y ellos, tenemos mil responsabilidades. Eso nos lleva en ocasiones a correr, ha reforzar conductas negativas por terminar pronto con sus rabietas, a no poner normas por llegar a tiempo, por el deseo de descansar, o porque me ha superado mi hijo y el día.

Objetivo. Conseguir crear pautas aunque el tiempo juegue en nuestra contra. Ser eficientes.

Estrategia. Asamblea.  Recomendada para cualquier edad con la consabida adaptación de las normas concretas a aplicar y su presentación. Sé más original con la cartulina de menores.
Pierde el tiempo en crear una asamblea. Consiste en escribir sobre una cartulina 10-12 normas obligatorias que hay que cumplir en casa y, en paralelo a ésta, otra en la que aparecéis los miembros de la familia para registrar los puntos conseguidos por cada norma que hemos cumplido en ese día. A continuación debéis estipular un horario. Puede ser suficiente con 3 minutos cada día, por ejemplo después de cenar, para revisar si se han o no cumplido las normas. 
Ejemplo: Os ponemos una imagen de la asamblea que tenemos en el aula, adáptala a tu casa con normas muy similares. 

Yincana. Organiza las actividades de la tarde con tiempos y duraciones concretas y, establece junto a tu hijo, consecuencias positivas o negativas según se consigan o no. Ejemplo: descanso 30 min, deberes 50 min, inglés 50 min, juego libre 40 min, ducha 15 min... 
Al lado de cada actividad y su tiempo coloca la consecuencia positiva que puede conseguir o, si no cumple con los tiempos, será justo eso lo que pierda. 
Ejemplo: Ducha en 15 minutos se premiará con esos 2 minutos de cosquillas con papa que tanto le gustan.  
Recuerda que las cosas no siempre salen perfectas así que planifica un pequeño margen entre las actividades para posibles imprevistos.

Nota 1. En el libro Educar sin varita mágica se hace un enorme hincapié en la parte de organización vital y del tiempo. El capítulo 1 de adultos y el 16 de niños y adolescentes se ocupan de ahondar en esta dificultad y buscar soluciones efectivas para gestionarla mejor. 
En esta propia web se amplían datos, se proponen videos o materiales tanto para adultos, como para menores.